TEMA 4: TEORÍAS PSIQUIATRICAS Y PSICOLÓGICAS
1. ENFERMEDADES MENTALES COMO CAUSA DE LA CRIMINALIDAD
2. LA APORTACIÓN DE LA PSIC OPATOLOGÍA
De las muy diversas clasificaciones de trastornos psíquicos y enfermedades mentales, dos merecen especial mención:
1. La del CIE.10 de la Organización Mundial de la Salud, (CIE.10 Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y
pautas terapéuticas, OMS, 1992)
2. DSM.V, de la Asociación de Psiquiatría Americana, (DSM.IV. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. – Manual de
diagnóstico y estadística de los trastornos mentales.
A juicio de los expertos, parece que OLIGOFRÉNICOS Y PSICÓPATAS son los dos grupos que entran más a menudo en conflicto con el
ordenamiento penal.
2. LAS OLIGOFRENIAS ( RETRASO MENTAL)
- La relevancia criminológica del retraso mental, esto es, del déficit congénito o precoz del desarrollo de la
inteligencia depende de su mayor o menor gravedad.
- Se distingue al efecto entre un retraso mental leve, un retraso mental moderado, grave y profundo.
EN LOS GRADOS PROFUNDOS DEL RETRASO MENTAL
- La misma incapacidad psicofísica propia de aquéllos reduce la posibilidad real de delinquir.
- No obstante, si pueden constatar:
• Delitos contra la propiedad (en forma de robos y hurtos burdamente cometidos)
• Delitos de incendio (por diversión)
- Suelen ser:
• Víctima de ciertos delitos, como el abandono, malos tratos, etc.,
• No sujeto activo.
EN LAS FORMAS MODERADAS Y LEVES DEL RETRASO MENTAL
- Se detecta el mayor índice y variedad de criminalidad, siendo, por lo general, factor común a todas ellas, la impulsividad, la
irreflexión y la ausencia de planificación previa por parte del autor, así como la desproporción innecesaria y la ejecución burda
del hecho.
2. LA OLIGOFRENIA
Particular interés, tanto desde un punto de vista forense como criminológico, tienen los supuestos fronterizos al retraso mental
(<BORDERLINE>), porque a la debilidad mental se asocian entonces otros factores delictógenos como la agresividad, el escaso control de
la vida instintiva, la baja tolerancia a la frustración y la impulsividad.
Quienes se hallan en esta zona limítrofe suelen implicarse en delitos contra las personas (homicidios y lesiones), contra la libertad sexual
(agresiones y abusos sexuales) y contra la seguridad.
El delito en el que se implica con mayor frecuencia el oligofrénico es el robo; robos mal elaborados, de escasa cuantía y significación, en
los que, por sus limitaciones, no suelen intervenir en papeles de primera magnitud, sino como cómplices, manipulados por los autores
principales.
Las dificultades para la acción como la torpeza manual, por ejemplo, que padece el oligofrénico explica que en no pocas ocasiones
cometa robos cargados de violencia y hostilidad, con graves lesiones innecesarias y desproporcionadas a la víctima. La poca robustez de
sus estructuras noéticas favorece la trasformación fulminante del pensamiento en acto, bastando a veces una simple contradicción a
nimios deseos del oligofrénico para que se desencadene una explosión irritada y descontrolada que no guarda proporción alguna con
las pretensiones económicas de aquél.
, El oligofrénico se implica, también, en delitos contra la libertad sexual (vg. Violación y pedofilia), influyendo, sin duda, el hambre sexual de
aquel, que condiciona una situación proclive al asalto de la mujer, y cierto componente vindicativo que concurre con tal déficit, pues ha
sido con frecuencia víctima de burla y menosprecio que hacen germinar en el mismo actitudes de hostilidad y venganza. Por ello, la
violación que ejecuta el oligofrénicos es, a menudo, primitiva y especialmente brutal. Como sucede, también, con los actos de pedofilia
que en el caso del oligofrénico pueden ser indistintamente homo o heterosexuales.
El delito de incendio forma parte, también, del limitado repertorio criminal del oligofrénico. Pero la motivación de este no es la del
pirómano, ni la del incendiario por interés, sino la de la estúpida fascinación por el fuego de quien no anticipa las consecuencias futuras
de sus actos o ve en el fuego, complacido, un instrumento de venganza.
3. DELIRIUM Y DEMENCIA
De entre los trastornos orgánicos cognitivos, destacan el <DELIRIUM> y las <DEMENCIAS> que, sin embargo, tienen menor interés
criminológico, por las escasas veces que estos trastornos ocasionan hechos delictivos.
DELIRIUM
La delictogénesis más frecuentemente asociada al <> son los delitos contra las personas, sobre todo lesiones, e incluso homicidios.
DEMENCIA
En cuanto a las demencias, el conflicto con el ordenamiento penal se produce, sobre todo, en los inicios de la enfermedad,
manifestándose ésta a través de trastornos de conducta, con desinhibición de tipo sexual (abusos, agresiones, etc.) y comportamientos
irregulares: agresividad verbal, comisión de pequeños hurtos, etc
DELITOS COMUNES EN LA VEJEZ
El homicidio por celos es uno de los delitos de más frecuente comisión durante la vejez, probablemente por la proclividad al paranoidismo
que sufre la tercera edad
A continuación figuran los delitos sexuales, muy a menudo intrafamiliares (relación abuelo/nieta), cuyos elevados índices se explican por
una doble razón: en la tercera edad se produce un incremento de las tendencias de esta índole como mecanismo de compensación del
declive que se aprecia, incluso hormonalmente, tanto en el envejecimiento testicular como en el tejido ovárico; en segundo lugar, porque
a ello se une una sensible disminución de los controles éticos, lo que facilita el ataque sexual.
Y por último, delitos patrimoniales del anciano demente que exhiben rasgos llamativos de puerilidad, innecesaridad e impulsividad. Así,
robos patológicos, por puro capricho, de objetos que aquel no necesita, y que el anciano olvida de inmediato, mostrándose sorprendido
cuando es descubierto y haciendo gala de una gran irritabilidad y labilidad emocional. Con la evolución de la enfermedad. El demente
llega a perder la propia conciencia de culpa.
4. TRASTORNOS RELACIONADOS CON EL CONSUMO Y DE PENDENCIA DEL ALCOHOL Y DROGA S
- Diferencia según la clasificación del:
• DSM-IV y CIE-10: Alcohol; Drogas
ALCOHOL
El alcohol es un importante factor criminógeno que enriquece el fichero judicial. Ocasiona importantes trastornos somáticos, psíquicos y
sociales. Perturba las facultades de elección, juicio y raciocinio del sujeto. Y potencia la agresividad de éste. Pero el perfil de la
delictogénesis del alcohol depende de la naturaleza aguda o crónica de la intoxicación etílica. En la intoxicación aguda predominan los
delitos de injurias y los delitos contra las personas, y episodios reiterados de violencia intrafamiliar
- En LA INTOXICACIÓN AGUDA, el comportamiento delictivo se explica por la exaltación de la vitalidad del sujeto unida al
descontrol psicomotor que éste sufre durante la misma. Se han descrito, como usuales, pulsiones incendiarias, abusos sexuales
de carácter homosexual, alteraciones del orden público y, desde luego, delitos contra la seguridad del tráfico, delitos estos
últimos de colosal incidencia estadística.
- En el caso de LA INTOXICACIÓN CRÓNICA, el amplio deterioro que ésta induce abarca todas las actividades sociales y familiares,
siendo frecuentes, entre otros, los delitos sexuales, estafas y agresiones y delitos de omisión. Y en las alucinosis alcohólicas
delitos violentos contra supuestos enemigos. Particular interés psiquiátrico y criminológico tiene el denominado <delirio
celotípico> del alcoholismo que suele dar lugar a graves delitos contra las personas, incluidos el homicidio, al creer el paciente
ser víctima de engaño sexual por su cónyuge
1. ENFERMEDADES MENTALES COMO CAUSA DE LA CRIMINALIDAD
2. LA APORTACIÓN DE LA PSIC OPATOLOGÍA
De las muy diversas clasificaciones de trastornos psíquicos y enfermedades mentales, dos merecen especial mención:
1. La del CIE.10 de la Organización Mundial de la Salud, (CIE.10 Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y
pautas terapéuticas, OMS, 1992)
2. DSM.V, de la Asociación de Psiquiatría Americana, (DSM.IV. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. – Manual de
diagnóstico y estadística de los trastornos mentales.
A juicio de los expertos, parece que OLIGOFRÉNICOS Y PSICÓPATAS son los dos grupos que entran más a menudo en conflicto con el
ordenamiento penal.
2. LAS OLIGOFRENIAS ( RETRASO MENTAL)
- La relevancia criminológica del retraso mental, esto es, del déficit congénito o precoz del desarrollo de la
inteligencia depende de su mayor o menor gravedad.
- Se distingue al efecto entre un retraso mental leve, un retraso mental moderado, grave y profundo.
EN LOS GRADOS PROFUNDOS DEL RETRASO MENTAL
- La misma incapacidad psicofísica propia de aquéllos reduce la posibilidad real de delinquir.
- No obstante, si pueden constatar:
• Delitos contra la propiedad (en forma de robos y hurtos burdamente cometidos)
• Delitos de incendio (por diversión)
- Suelen ser:
• Víctima de ciertos delitos, como el abandono, malos tratos, etc.,
• No sujeto activo.
EN LAS FORMAS MODERADAS Y LEVES DEL RETRASO MENTAL
- Se detecta el mayor índice y variedad de criminalidad, siendo, por lo general, factor común a todas ellas, la impulsividad, la
irreflexión y la ausencia de planificación previa por parte del autor, así como la desproporción innecesaria y la ejecución burda
del hecho.
2. LA OLIGOFRENIA
Particular interés, tanto desde un punto de vista forense como criminológico, tienen los supuestos fronterizos al retraso mental
(<BORDERLINE>), porque a la debilidad mental se asocian entonces otros factores delictógenos como la agresividad, el escaso control de
la vida instintiva, la baja tolerancia a la frustración y la impulsividad.
Quienes se hallan en esta zona limítrofe suelen implicarse en delitos contra las personas (homicidios y lesiones), contra la libertad sexual
(agresiones y abusos sexuales) y contra la seguridad.
El delito en el que se implica con mayor frecuencia el oligofrénico es el robo; robos mal elaborados, de escasa cuantía y significación, en
los que, por sus limitaciones, no suelen intervenir en papeles de primera magnitud, sino como cómplices, manipulados por los autores
principales.
Las dificultades para la acción como la torpeza manual, por ejemplo, que padece el oligofrénico explica que en no pocas ocasiones
cometa robos cargados de violencia y hostilidad, con graves lesiones innecesarias y desproporcionadas a la víctima. La poca robustez de
sus estructuras noéticas favorece la trasformación fulminante del pensamiento en acto, bastando a veces una simple contradicción a
nimios deseos del oligofrénico para que se desencadene una explosión irritada y descontrolada que no guarda proporción alguna con
las pretensiones económicas de aquél.
, El oligofrénico se implica, también, en delitos contra la libertad sexual (vg. Violación y pedofilia), influyendo, sin duda, el hambre sexual de
aquel, que condiciona una situación proclive al asalto de la mujer, y cierto componente vindicativo que concurre con tal déficit, pues ha
sido con frecuencia víctima de burla y menosprecio que hacen germinar en el mismo actitudes de hostilidad y venganza. Por ello, la
violación que ejecuta el oligofrénicos es, a menudo, primitiva y especialmente brutal. Como sucede, también, con los actos de pedofilia
que en el caso del oligofrénico pueden ser indistintamente homo o heterosexuales.
El delito de incendio forma parte, también, del limitado repertorio criminal del oligofrénico. Pero la motivación de este no es la del
pirómano, ni la del incendiario por interés, sino la de la estúpida fascinación por el fuego de quien no anticipa las consecuencias futuras
de sus actos o ve en el fuego, complacido, un instrumento de venganza.
3. DELIRIUM Y DEMENCIA
De entre los trastornos orgánicos cognitivos, destacan el <DELIRIUM> y las <DEMENCIAS> que, sin embargo, tienen menor interés
criminológico, por las escasas veces que estos trastornos ocasionan hechos delictivos.
DELIRIUM
La delictogénesis más frecuentemente asociada al <> son los delitos contra las personas, sobre todo lesiones, e incluso homicidios.
DEMENCIA
En cuanto a las demencias, el conflicto con el ordenamiento penal se produce, sobre todo, en los inicios de la enfermedad,
manifestándose ésta a través de trastornos de conducta, con desinhibición de tipo sexual (abusos, agresiones, etc.) y comportamientos
irregulares: agresividad verbal, comisión de pequeños hurtos, etc
DELITOS COMUNES EN LA VEJEZ
El homicidio por celos es uno de los delitos de más frecuente comisión durante la vejez, probablemente por la proclividad al paranoidismo
que sufre la tercera edad
A continuación figuran los delitos sexuales, muy a menudo intrafamiliares (relación abuelo/nieta), cuyos elevados índices se explican por
una doble razón: en la tercera edad se produce un incremento de las tendencias de esta índole como mecanismo de compensación del
declive que se aprecia, incluso hormonalmente, tanto en el envejecimiento testicular como en el tejido ovárico; en segundo lugar, porque
a ello se une una sensible disminución de los controles éticos, lo que facilita el ataque sexual.
Y por último, delitos patrimoniales del anciano demente que exhiben rasgos llamativos de puerilidad, innecesaridad e impulsividad. Así,
robos patológicos, por puro capricho, de objetos que aquel no necesita, y que el anciano olvida de inmediato, mostrándose sorprendido
cuando es descubierto y haciendo gala de una gran irritabilidad y labilidad emocional. Con la evolución de la enfermedad. El demente
llega a perder la propia conciencia de culpa.
4. TRASTORNOS RELACIONADOS CON EL CONSUMO Y DE PENDENCIA DEL ALCOHOL Y DROGA S
- Diferencia según la clasificación del:
• DSM-IV y CIE-10: Alcohol; Drogas
ALCOHOL
El alcohol es un importante factor criminógeno que enriquece el fichero judicial. Ocasiona importantes trastornos somáticos, psíquicos y
sociales. Perturba las facultades de elección, juicio y raciocinio del sujeto. Y potencia la agresividad de éste. Pero el perfil de la
delictogénesis del alcohol depende de la naturaleza aguda o crónica de la intoxicación etílica. En la intoxicación aguda predominan los
delitos de injurias y los delitos contra las personas, y episodios reiterados de violencia intrafamiliar
- En LA INTOXICACIÓN AGUDA, el comportamiento delictivo se explica por la exaltación de la vitalidad del sujeto unida al
descontrol psicomotor que éste sufre durante la misma. Se han descrito, como usuales, pulsiones incendiarias, abusos sexuales
de carácter homosexual, alteraciones del orden público y, desde luego, delitos contra la seguridad del tráfico, delitos estos
últimos de colosal incidencia estadística.
- En el caso de LA INTOXICACIÓN CRÓNICA, el amplio deterioro que ésta induce abarca todas las actividades sociales y familiares,
siendo frecuentes, entre otros, los delitos sexuales, estafas y agresiones y delitos de omisión. Y en las alucinosis alcohólicas
delitos violentos contra supuestos enemigos. Particular interés psiquiátrico y criminológico tiene el denominado <delirio
celotípico> del alcoholismo que suele dar lugar a graves delitos contra las personas, incluidos el homicidio, al creer el paciente
ser víctima de engaño sexual por su cónyuge