-ANÁLISIS FUNCIONAL (función neuromuscular)-
La maloclusión depende de los dientes, los huesos y la musculatura.
Tan pronto como la musculatura masticatoria se encarga de la movilidad mandibular,
los músculos dependientes del VII par se ocupan de su función propia: la EXPRESIÓN
FACIAL.
La mímica oral se inicia tan pronto como la movilidad mandibular deja de depender del
VII par craneal.
En el niño no existe una silueta definitiva del cóndilo ni de la fosa glenoidea, que están
en activo proceso de crecimiento.
Actualmente hay 2 escuelas que difieren en su criterio definitorio de la normalidad
oclusal: la que defiende que la Relación Céntrica condílea es una posición límite
establecida por los ligamentos, y la que asume que es la posición posterior no forzada
de la mandíbula.
No nos ha permitido distinguir si son los músculos o los ligamentos los responsables
de la posición condílea.
Las relaciones oclusales se deben valorar estando la mandíbula en posición de máxima
retrusión o relación céntrica.
En el examen clínico tratamos de llevar la mandíbula del niño a una posición distal no
forzada: la posición de equilibrio mandibular.
La maniobra de cierre de la mandíbula tiene que realizarse libre y armónicamente sin
contacto dentario prematuro.
Se considera inaceptable que la mandíbula sea guiada por las cúspides para establecer
el contacto máximo, ya estas interferencias dentales son patológicas y deben evitarse
o aliviarse.
No todos coinciden en la determinación de si la posición más forzada es también la
más fisiológica.
Entre los 10 y los 23 años:
o El 15% presenta algún síntoma de patología de la ATM.
o El 3% al comienzo del tratamiento.
o El 5,1% durante.
o El 7,4% en el periodo de retención.
SÍNTOMAS: sonidos, molestias, rigidez y desviaciones de la mandíbula.
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