Esto era un conjunto de personas que se encontraban reunidas en un antiguo caserón el cual
se dedicaban a contarse historias de terror, la última historia había sido bastante fuerte,
debido a que el que tenía otra vuelta de tuerca era un niño. Pero el protagonista (creo que el
propio autor), sabía que su amigo Douglas tenía algo que decir. Y así era. Douglas sabía de una
historia en la que los que tenían las vueltas de tuerca eran los dos niños. Todos estaban
ansiosos por oír la historia. Pero estaba escrita en un manuscrito en su casa, por lo que de
deberían esperar dos días más, hasta la noche del jueves, para contarla. Ese manuscrito
perteneció a una joven institutriz que acabó falleciendo, que era diez años mayor que él y en el
cual los dos se encontraban enamorados el uno del otro. Pero en la historia se dice que ella
estaba enamorada de alguien. Ahora, el prota era quien tenía la copia del libro, porque antes
de morir Douglas, se lo entregó para que lo copiase.
La historia trata de una joven de veinte años, con carrera de institutriz hija de un pobre clérigo,
que fue a Londres para aceptar una oferta de trabajo, le recibió un joven caballero que era
elegante, rico, hermoso… Pero solo se vieron dos veces, por lo que no era de quien se había
enamorado la joven. El caballero le dijo que tenía que cuidar de sus dos pequeños sobrinos
huérfanos, que vivían en una casa retirada de la ciudad en el campo. En la cual, antes habían
tenido una gran institutriz, pero que había fallecido. Por lo que lo dos niños, Miles y Flora,
necesitaban a alguien. La criada la señora Grose intentaba enseñar los modales a la niña pero
necesitaban de más ayuda. Por el otro lado, Miles se encontraba en un internado a tan corta
edad. La joven quiso saber de qué murió la antigua doncella, pero eso se descubrirá más tarde.
(El relato de la historia duró un total de dos noches, entre todas las pausas dramáticas que se
tomaba Douglas).
La joven institutriz se planteó un poco la idea de aceptar el trabajo, debido a que se sentía
deprimida o incluso angustiada. Se encontraba en el carruaje que le llevaría a la casa, también
llamada mansión Bry. Al llegar, vio todo mucho mejor. Lo veía como si fuera un cuento de
hadas o una fábula. Entonces, en la puerta se encontraba una joven de corta edad llamada
Flora y la criada llamada señora Grose. Al ver a la niña se sintió fascinada de su belleza, era de
pocas palabras pero demasiado directa/ precisa para su edad. Al cenar, la joven no podía parar
de mirar a la niña y preguntó por si el joven niño era igual. La criada respondió que era aún
más excepcional. La criada se mostraba muy contenta de tener a la joven en casa, incluso
intentaba no mostrarse tan eufórica. La primera noche le costó dormir, por el estado de
nerviosismo en el que se encontraba. En algún momento oyó como llantos, pisadas, pero no
hizo caso. Ahora si que se acuerda por lo que aconteció después. Quería que la niña hablase
con ella y cogiese confianza, por lo que al día siguiente estuvo con ella hablando de todo. Y le
sorprendió la facilidad con la que pasaba por pasillos oscuros o por la torre cuadrangular con
matacanes. El niño llegaría el viernes y la joven y Flora le esperarían para ir todos juntos.
Al día siguiente, el amo le había destinado una carta del director del internado de Miles, que
como él pasaba de leer se le había dado a ella. Ella la abrió pero no la leyó hasta medianoche,
ahí decía que Miles estaba expulsado por ser un peligro para sus compañeros. Encontró a la
niñera y le contó su situación, la criada no podía creérselo era imposible que el caballerito
, hubiese hecho algo malo. Pero llegó a decir de que si la joven tenía miedo de ser corrompida
por el niño (posteriormente dijo que se refería al señor). Pero la criada Grose acabó la
discusión diciendo que si veía a Flora capaz de hacer algo así, pues Miles igual. Preguntó por la
muerte de la otra doncella, a lo que la criada respondió que se fue a casa por unas merecidas
vacaciones y que allí murió. Siendo igual de joven y bonita que la joven institutriz.
Después, fue a recoger al joven señorito que al verle empezó a horrorizarse ante la idea de que
le hubiesen expulsado. Con el buen muchacho que era y lo amoroso que era. Habló con la
señora Grose sobre esto, llegando a la conclusión de que no dirían anda a nadie y se las
apañarían solas. Ahora la joven sabe que vivió en una nube y fantaseó bastante. Ahora estaba
de vacaciones, pero cuando tuviese que volver a las clases, qué haría. Ella más que dar
lecciones, las recibió. La hora que más aprovechaba y disfrutaba era la que tenía libre al día.
Este día, estaba caminando por los jardines, cuando de repente sintió como alguien la
observaba. Miró para la torreta cuadrangular y vio a un personaje mirándola fijamente. Ella se
quedó paralizada, ese momento podría haber resultado incluso íntimo. Ella no le conocía de
nada, se empezó a alejar y cuando se giraba, él hacía el mismo movimiento pero sin quitarle
los ojos de encima, y al volverse para mirarle ya no estaba. Al volver, la señora Grose preguntó
el porqué de su tardanza, ella se lo iba a explicar, pero decidió encerrarse en su habitación. Así
pasó varios días, reflexionando sobre lo acontecido. Pensó que al final hubiera sido un viajero
gracioso. Ella seguía discrepando de cómo le podían haber expulsado del colegio, si era un
ángel y no le veía posible de cometer ningún acto vandálico, al igual que a su hermana. Este
era un día lluvioso en el que la joven y la señora Grose, habían quedado en ir a misa si la lluvia
cesaba. Como fue así, la joven fue a buscar sus guantes que se encontraban en el comedor, al
llegar allí, vio como el hombre del otro día estaba mirando a través de la ventana y se
quedaron mirando. Luego, el personaje miró alrededor y se fue (buscaba a alguien más),
entonces la joven salió a buscarle pero al llegar allí no estaba. Decidió ponerse en su lugar
mirando por la ventana igual que había estado él minutos antes, para su sorpresa, entró la
señora Grose y se asustó.
La joven no pudo hacer otra cosa que explicarle la aparición doble del personaje. Le describió
como un hombre alto, erguido, pelirrojo, con labios finos, pálido… Que parecía un actor o un
caballero pero que llevaba ropas que no eran suyas. La señora Grose dijo que sería el antiguo
criado Quint. Era un joven que caía bien al amo y robó sus chalecos, pero en un principio había
muerto. Era muy mala persona, era demasiado atrevido con todos en general, pero también
con Miles. Ese hecho repugnó a la joven. Pero no podían hacer nada porque era muy astuto y
perspicaz. Las dos mujeres decidieron no ir a misa para vigilar a los niños. Hubo un periodo de
tensión hasta que encontraron a Quint con una pedrada en la cabeza ocasionada por caerse al
ir borracho por una cuesta helada.
Todo empezó otra vez cuando Flora y la joven estaban dando un paseo y decidieron pararse en
el estanque porque era un día muy caluroso. Miles se encontraban en la casa leyendo un libro.
La joven estaba sentada en el banco mirando a la niña jugar cuando observó de refilón la
presencia de una mujer con un traje negro y de aspecto pálido. Se quedó mirando a la niña por
si reaccionaba de alguna manera. Pero parecía que la niña estuviese acostumbrada a su
presencia. Entonces, al volver a la casa se lo contó a la señora Grose, los niños sabían de la
existencia de estas personas, y no podía hacer nada para salvarlos. La figura que parecía