Fernando Arrabal
Se encuentra Zapo en el campo de batalla disparando cuando cesa el combate, Zapo se pone a
tejer y su capitán le llama y Zapo le pide que le envíe a alguien para que le haga compañía en el
frente. De repente, entran en escena los padres de Zapo, los señores Tepán con cestas de
picnic. Han decidido, que como es domingo van a tener un día de campo allí mismo con su hijo.
La madre felicita a su hijo por estar limpio y le pregunta a cuántos ha matado; pero Zapo no
sabe qué responder porque dispara sin mirar. Su padre reflexiona sobre que antes en la guerra
tenían a los caballos e iban vestidos con sus rojos uniformes. La pareja discute sobre el color de
los uniformes enemigos, si eran verdes o azules. Zapo dice que cuando el capitán les vea les va
a echar la bronca pero los padres decide quedarse y empiezan el picnic poniendo música en el
gramófono.
Cuando va a finalizar el disco, Zepo (soldado enemigo idéntico a Zapo solo distinto por el color
del uniforme) sale y se encuentra cara a cara con Zapo. Ambos levantan las manos pero Zapo
consigue hacerle prisionero al apuntarle con su arma. Sus padres le dicen que le ate los pies y
las manos para que no se escape. Entonces, los padres quieren que Zapo se haga una foto con
él como si fuera un pescador y su pescado. Zepo se resiste un poco porque no quiere que su
novia le vea así. Pero acepta, aunque se niega a hacerse otra con los padres de Zapo. Luego, le
invitan a comer con ellos y le quitan las ataduras.
De repente empiezan los bombardeos y Zapo y Zepo se esconden; pero los señores Tepán
sacan un paraguas y se cubren. Entran dos camilleros buscando a los muertos pero no hay
ninguno, pero ellos quieren poder transportar algún muerto porque en lo que llevan de guerra
no han hecho nada. Intentan ayudarles pero al final los camilleros se van a buscar muertos.
Preguntan a Zepo por qué es enemigo y descubren que la historia de reclutamiento es
prácticamente la misma para Zapo y Zepo, ninguno sabía qué pasaba y el capitán de cada uno
le dijo exactamente lo mismo que el otro. Hablan sobre cómo se distraen: Zepo hace flores de
trapo y Zapo jerséis. Entonces, el señor Tepán tiene la idea de que Zapo diga a sus compañeros
que los enemigos ya no quieren pelear y Zepo, a sus compañeros. Ante la idea brillante se
ponen a bailar cuando vuelve los bombardeos y les matan. Antes de caer telón aparecen los
camilleros.
En mi opinión no me gustaría sonar irrespetuosa pero me parece un intento de quiero y no
puedo. No me ha parecido cómica en ningún momento y siendo solo de veinte páginas se me
ha hecho relativamente larga. Entiendo la crítica que quiere transmitir y pues eso no me
parece del todo irrelevante. Pero simplemente partiendo de que el humor estúpido no me
gusta estaba más que claro que esta obra no me iba a gustar. Porque las guerras son temas
muy serios en los que muere mucha gente y tiene unas consecuencias terribles en todas partes
tanto en el campo de batalla como en casa y aquí se lo toman a cachondeo. Entiendo que el
teatro del absurdo sea así pero no me gusta.
La intención del autor es la de criticar la ignorancia de las personas en la guerra y la no
necesidad de la guerra, promulgando el pacifismo. Por eso los padres de Zapo van a tener un