De William Shakespeare
Benvolio es primo de Romeo y Teobaldo de Julieta. Mercucio es amigo de Romeo.
La historia transcurre en la ciudad de Verona en la época medieval. Existían dos familias:
Montesco y Capuleto que llevaban enemistadas desde siempre y se odiaban a muerte. La
familia Capuleto organiza una fiesta de disfraces a la que Romeo (Montesco) va con sus amigos
y se enamora de Julieta a simple vista. Al enterarse de sus procedencias los jóvenes se apenan.
Pero deciden casarse en secreto.
Verona es una ciudad situada en el norte de Italia que fue una ciudad comercial en el siglo XIV
por lo que abundan los mercados y tiendas. Además con hermosos edificios y plazas, cuatro
puentes cruzaban el río Adige. Y en esta ciudad vivían dos familias de nobles enemistadas: los
Montesco y los Capuleto. Eran enemigas desde hace años y nadie sabía el motivo. Su
enemistad provocaba inestabilidad den la ciudad, llegando a provocar muertes. El príncipe
Escalus, se encontraba harto de esta situación al igual que muchos habitantes de la ciudad.
Cada familia tenía su propio bando.
Se encontraban los criados de los Capuleto: Sansón y Gregorio, caminando por la plaza una
tarde de julio, armados con espadas y con escudos. Cuando vieron a los criados de los
Montesco, Baltasar y Abraham. Entonces, Sansón estaba listo para atacar, pero Gregorio
decidió mirarlos mal y tomaron esta última. Los criados de los Montesco se sintieron ofendidos
y estaban batallando con golpes y espadas cuando apareció el joven Benvolio, sobrino de los
Montesco, que intentó detener la batalla alzando su espada antes de lamentar alguna muerte.
En esto, llega otro joven llamado Teobaldo, sobrino de la señora Capuleto, que interpretó de
manera errónea la acción de Benvolio, pensado que amenazaba a los criados de los Capuleto.
Entonces le ofreció luchar contra él, pero Benvolio se intentó explicar, y al no poder iniciaron la
batalla mezclada con la muchedumbre apoyando a los diferentes bandos o indignada al
producirse otro altercado. Poco después llegaron a la plaza los señores Montesco y Capuleto
que empezaron a discutir cuando llegó el príncipe Escalus, que pidió paz y les amenazó con
que si iniciaban otra pelea los dos señores serían condenados a muerte.
Los Capuleto tenían una hermosa hija llamada Julieta que tenía varios pretendientes, entre
ellos el conde Paris (un joven elegante, rico y de familia noble). Estaban en la calle el señor
Capuleto y su criado cuando apareció el conde Paris, que se puso a hablar con él. París
preguntó por la mano de su hija, ya que se la había pedido hacía pocos días. El señor Capuleto
respondió que debía enamorarla y cortejarla primero, entonces cuando la chica estuviese lista
se casarían. Eso sentó un poco mal a Paris, pero se confortó al enterarse que se iba a celebrar
una fiesta de disfraces esa misma tarde en la casa de los Capuleto y que podría ver en persona
a la hermosa Julieta. Paris y Capuleto se fueron hablando y el señor Montesco dejó la lista de
invitados a su criado para que los encontrase y les avisase de la fiesta. El criado, que no sabía
leer, preguntó a dos jóvenes cuyos elegantes vestidos demostraban que poseían cierto nivel de
cultura. Estos eran Benvolio y Romeo Montesco (que Benvolio estaba hablando con Romeo
porque se encontraba enamorada de una Rosalina y se sentía mal porque iba a ser casta toda
su vida). Ninguno de los dos dijeron la familia a la que pertenecían y se enteraron de todo
, sobre la fiesta, a la que el criado les había invitado. Así Romeo podría conocer a mujeres
jóvenes con las que poder casarse algún día (y Romeo se olvidaría de Rosalina). Julieta s
encontraba en su habitación peinándose para la fiesta que se venía cuando entró su nodriza
(que la quería como su propia hija) y le dijo que su madre quería hablar con ella. La señora
Capuleto entró y empezó a hablar con su hija sobre el matrimonio y que el conde Paris era un
pretendiente que conocería esa misma noche. Con la edad que tenía la joven el matrimonio
iba siendo algo cada vez más próximo. Mientras le decía esto, el criado les avisó de que los
invitados estaban llegando a la fiesta. Julieta bajó con un único antifaz.
Empezó la fiesta y Romeo, Mercucio su amigo y su primo Benvolio iban acompañados de otros
cinco amigos a la fiesta de los Capuleto tapados con máscaras. Al principio Romeo no tenía
todas consigo, porque creía que se montaría una gorda. En la entrada se encontraba el señor
Capuleto recibiendo a los invitados, pero llegó a haber tanta cola que el dueño de la casa
perdió el control de quién entraba y quién salía. Los jóvenes se metieron sin ser vistos (iban a
cenar y a bailar pasándoselo bien). Después de un rato, Romeo se fue a un rincón y vio los
graciosos movimientos de una joven que creía que sería bellísima, pero no se veía su rostro al
estar tapado con un antifaz. Preguntó a un sirviente y no le supo responder. Pero Teobaldo,
oyó su voz y supo que era Romeo. Entonces, fue a avisar a su tío, pero el señor Capuleto
decidió no hacer nada para no arruinar la fiesta y porque Romeo se estaba comportando muy
bien. Pero Teobaldo dijo que le retaría cuando le viese. Al finalizar el baile, Romeo habló con la
joven del antifaz y se fueron al jardín. Los dos se quitaron los antifaces y se enamoraron al
instante. Romeo cogió la mano de Julieta y luego la besó. Entonces, entra la nodriza porque su
madre estaba buscando a la hija. Entonces, Romeo pregunta por ella y se entera de que es una
Capuleto. Julieta luego preguntó a la nodriza y se entera de que es un Montesco. Ambos se
sentían desolados porque se habían enamorado de loa hijos de sus enemigos.
Romeo se había ido de la fiesta con sus amigos, pero tenía que Ver a Julieta una vez más.
Entonces saltó la tapia del jardín y se quedó mirando los balcones sin saber cuál sería el de su
amada. Entonces se iluminó la luz de un cuarto y salió Julieta, que hizo una declaración de
amor a Romeo (maldiciendo ser una Capuleto y él un Montesco) pensando que estaba sola.
Romeo salió y le confesó su amor. Ella se sintió un poco preocupada porque si hubiera sabido
que Romeo estaba allí habría escogido otras palabras. Y le advirtió que se tendrían que casar
antes de poseerla. A Romeo esa decisión le pareció adecuada, pero antes le pidió a Romeo que
confesase su amor. Romeo dijo que juraría sobre la luma, pero Julieta no quería porque la luan
cambiaba y no quería que su amor fuese tan variable. Mientras se declaraban amor, la nodriza
llamaba a Julieta. Julieta iba a enviar un mensajero a Romeo para que le comunicase si se
quería casar con ella y se lo enviaría sobre las nueve. Como Romeo quería saber quién los iba a
casar se fue al monasterio de San Francesco a ver a su amigo fray Lorenzo (amigo de las dos
familias) y pedirle consejo. San Lorenzo, era conocedor de los remedios médicos de numerosas
plantas, pero lo mantenía un poco en secreto porque la Iglesia había prohibido la magia. Al
verle, Romeo explicó su situación y San Lorenzo aceptó casarles con tal de poder traer paz a
Verona y acabar con el conflicto entre las dos familias.
A la mañana siguiente, Julieta le contó el amor que sentía hacia Romeo a su nodriza, que
estaba horrorizada al ser una Capuleto y él un Montesco. Julieta la pidió que fuera con su
criado Prieto a preguntar a Romeo si tenía algún mensaje para ella. Mientras, en la plaza