El dilema del tranvía fue ideado por la filósofa británica Philippa Foot. Consiste en que vas
conduciendo un tranvía y te fallan los frenos. Entonces, en la vía hay cinco obreros que vas a
atropellar a no ser que cambies de vía que en ese caso hay solo una persona a la que
atropellarás. En un principio no conoces a ninguna de las personas.
Posteriormente al modelo de Philippa Foot, Judith Jarvis Thomson modificó el dilema original
para dificultar la decisión. En esta nueva situación, el tren descontrolado se dirige por la vía
donde están las cinco personas. Pero esta vez nos encontramos fuera del tranvía, al lado de la
vía y la única manera de salvar a los cinco hombres es empujando a un hombre muy gordo que
está a nuestro lado. Por lo que se tienen que realizar una acción directa sobre una persona que
tiene todo el derecho a no ser lanzado a diferencia de la situación original donde la muerte de
una persona para salvar a cinco era solo un daño colateral, un efecto secundario.
Pero existen diferentes situaciones que llevarían a tomar diferentes decisiones como si
conoces a una de las personas, eres un viandante o eres un médico que puede salvar a cinco
pacientes; pero para eso tienes que matar a una persona sana y usar sus órganos para el resto.
Para poder explicar la situación según Kant, tenemos que partir de su idea del conocimiento,
donde él mismo establece un esquema basándose en el empirismo y en el racionalismo;
debido a que para conseguir resolver la pregunta de qué debemos de hacer primero tenemos
que ser conscientes de lo que podemos conocer. Kant pretende saber si se puede encontrar en
el pensamiento un criterio que determinen el valor de las acciones para saber si algo está bien
o mal, para que no sea relativo. La pregunta que se hace es si existe algo en mi entendimiento
que pueda justificar mis acciones. Es decir, si podemos obrar moralmente entones se
desarrolla la Crítica a la Razón, apareciendo los postulados (que no se pueden demostrar, pero
están ahí) de la razón práctica.
Siendo el postulado fundamental de la razón práctica la moral entendida como saber de lo que
está bien y de lo que está mal. Antes de juzgar cualquier situación con contenido moral, hay
que presuponer que esa persona es libre para poder optar entre una cosa y otra. El postulado
del que tenemos que partir es la libertad humana y aquí se plantea la pregunta de si somos
libres. Si se analiza desde un punto de vista científico, no existe la libertad, peo tenemos que
suponer que no podemos demostrar su somos libres o no; así podemos emitir juicios. Este
engaño es necesario y así podemos entrar en el terreno de los que está bien y de los que está
mal. Valoramos las acciones en función de las consecuencias, el valor de la acción está fuera de
la propia acción. Entonces si está fuera, se puede buscar un criterio para juzgar. Así surgen los
diferentes tipos de ética. Además, para saber si una acción es buena en sí misma se basa del
idealismo trascendental, que es la forma en la que se conoce el sujeto y no el objeto. Así la
acción debe tener valor en sí mismo y todo se basa en que solo hay una razón que es hay que
hacerlo porque sí. Kant busca una razón que sirva para todo el mundo y esa razón es porque sí,
hacerlo por ti mismo. Si en estas acciones entran otras personas, hay un criterio para saber si
algo es bueno o malo, considerando a la persona un fin, no un medio. Si usamos a alguien
como un medio, la opción no es moralmente válida. Por lo que como consecuencia Kant
intenta crear una ética válida para todos que se basa en el imperativo categórico, consiguiendo
que tu motivo se convierta en ley universal. Entonces estos postulados de la razón práctica se