Unidad 2.
La crisis del 29.
Bibliografía: Wili Paul Adams. Los Estados Unidos de América. Madrid, Siglo XXI, 1977.
La década del 20 en Estados Unidos comenzó siendo próspera. Estados Unidos
(que entró a la Gran Guerra en 1917) no padeció como los otros países que habían
participado en ella desde 1914, la voracidad aniquiladora del conflicto. El territorio
norteamericano no fue escenario bélico y su economía era muy fuerte. En los años 20, los
rasgos más característicos de la prosperidad americana fueron: se multiplicó
exponencialmente la construcción de viviendas y locales comerciales en las grandes
ciudades, como así también los edificios en altura (gracias a la invención de las estructuras
de acero y al ascensor La fabricación en serie de los vehículos de motor y en particular el
automóvil privado, y la producción y el consumo de energía eléctrica. Estas dos
novedades fueron fundamentales a la hora del mantenimiento de la inversión y de la
expansión.); De la mano de estos dos elementos, se multiplicaron las industrias auxiliares y
accesorias que a su vez creaban inversión y expansión. Por ejemplo: se construyeron
carreteras, y junto a éstas, gasolineras, moteles, restaurantes; las principales ciudades
estaban unidas por carreteras asfaltadas y rodeadas de zonas residenciales suburbanas
dependientes del automóvil. La residencia suburbana, rodeada de jardín y árboles, pasó a
ser otro importante artículo de consumo; había que dotarla de energía eléctrica, aparato de
radio, aspiradora, lavarropas y heladera. El automóvil satisfacía las cambiantes necesidades
del consumidor y los antiguos modelos eran reemplazados antes de que caducara su ficha
técnica. En esto radicaba en parte, el rol de la publicidad. En un primer momento, la
publicidad se limitaba a suministrar información al consumidor sobre nuevos productos,
pero a medida que la competencia entre los fabricantes crecía, la publicidad fue utilizada
cada vez más como un dispositivo de diferenciación del mercado.
También tuvieron mucha importancia los cambios producidos en los sistemas de
distribución. La principal novedad de la década del 20 fue la aparición de las cadenas de
almacenes especializados en la venta de productos alimenticios y farmacéuticos y también
la venta por catálogo.
El crecimiento fue estimulado también por una política de créditos baratos. El
resultado más importante fue que hizo posible la emisión de nuevas acciones y la
especulación en el mercado inmobiliario. Las condiciones del mercado eran tales que,
mediante la emisión de acciones, las compañías podían obtener más capital del que
necesitaban. Muchas empresas obtenían créditos bancarios baratos y luego
compraban acciones de otras empresas para especular con ellas. No cabe duda de que
una gran parte de esta febril actividad financiera contribuyó a estimular la
productividad hasta que a finales de 1928, perdió el control de la situación,
alterándose así el mercado. La nueva etapa económica terminó con una orgía
especulativa. Las acciones de las grandes compañías norteamericanas como General
La crisis del 29.
Bibliografía: Wili Paul Adams. Los Estados Unidos de América. Madrid, Siglo XXI, 1977.
La década del 20 en Estados Unidos comenzó siendo próspera. Estados Unidos
(que entró a la Gran Guerra en 1917) no padeció como los otros países que habían
participado en ella desde 1914, la voracidad aniquiladora del conflicto. El territorio
norteamericano no fue escenario bélico y su economía era muy fuerte. En los años 20, los
rasgos más característicos de la prosperidad americana fueron: se multiplicó
exponencialmente la construcción de viviendas y locales comerciales en las grandes
ciudades, como así también los edificios en altura (gracias a la invención de las estructuras
de acero y al ascensor La fabricación en serie de los vehículos de motor y en particular el
automóvil privado, y la producción y el consumo de energía eléctrica. Estas dos
novedades fueron fundamentales a la hora del mantenimiento de la inversión y de la
expansión.); De la mano de estos dos elementos, se multiplicaron las industrias auxiliares y
accesorias que a su vez creaban inversión y expansión. Por ejemplo: se construyeron
carreteras, y junto a éstas, gasolineras, moteles, restaurantes; las principales ciudades
estaban unidas por carreteras asfaltadas y rodeadas de zonas residenciales suburbanas
dependientes del automóvil. La residencia suburbana, rodeada de jardín y árboles, pasó a
ser otro importante artículo de consumo; había que dotarla de energía eléctrica, aparato de
radio, aspiradora, lavarropas y heladera. El automóvil satisfacía las cambiantes necesidades
del consumidor y los antiguos modelos eran reemplazados antes de que caducara su ficha
técnica. En esto radicaba en parte, el rol de la publicidad. En un primer momento, la
publicidad se limitaba a suministrar información al consumidor sobre nuevos productos,
pero a medida que la competencia entre los fabricantes crecía, la publicidad fue utilizada
cada vez más como un dispositivo de diferenciación del mercado.
También tuvieron mucha importancia los cambios producidos en los sistemas de
distribución. La principal novedad de la década del 20 fue la aparición de las cadenas de
almacenes especializados en la venta de productos alimenticios y farmacéuticos y también
la venta por catálogo.
El crecimiento fue estimulado también por una política de créditos baratos. El
resultado más importante fue que hizo posible la emisión de nuevas acciones y la
especulación en el mercado inmobiliario. Las condiciones del mercado eran tales que,
mediante la emisión de acciones, las compañías podían obtener más capital del que
necesitaban. Muchas empresas obtenían créditos bancarios baratos y luego
compraban acciones de otras empresas para especular con ellas. No cabe duda de que
una gran parte de esta febril actividad financiera contribuyó a estimular la
productividad hasta que a finales de 1928, perdió el control de la situación,
alterándose así el mercado. La nueva etapa económica terminó con una orgía
especulativa. Las acciones de las grandes compañías norteamericanas como General