Ascenso del nazismo y la Segunda Guerra Mundial
Hobsbawm sostiene que la Segunda Guerra Mundial se podría haber evitado, si se hubiera restablecido la
economía anterior a la Primera Guerra, pero el próspero sistema mundial de crecimiento y expansión
capitalista se había sumergido en la crisis más profunda y dramática que había conocido desde la revolución
industrial. Se deduce de esta afirmación que la situación económica de posguerra y su repercusión social,
ahondada con la crisis de 1929, fue decisivo para que el conflicto bélico volviese a estallar.
El otro factor que generó las condiciones para el renacimiento de la guerra fue el nacimiento de las ideologías
autoritarias nacionalistas que surgieron en la década del veinte. En Europa, los políticos partidarios de
reivindicar “la nación ultrajada” por los acuerdos que pusieron fin a la Gran Guerra, el miedo de las clases
propietarias a la difusión de la revolución obrera y el fracaso de las democracias liberales para dar salida a la
crisis económico-social propiciaron el ascenso de regímenes políticos autoritarios, xenófobos y
expansionistas. Ya vimos la llegada al poder del fascismo en Italia. El texto de Procacci describe el ascenso
del nazismo desde sus orígenes en los años veinte hasta la llegada al poder en 1933. En el caso del Imperio
Nipón, el nacionalismo estuvo signado por el culto a la mítica figura del emperador y el militarismo que
adquirió un rol político central en la persecución a los opositores (desde socialistas hasta los liberales) y en el
expansionismo territorial en el extremo oriente. Los acontecimientos que conforman los antecedentes de la
guerra fueron: la invasión japonesa en Manchuria en 1931; la invasión italiana a Etiopía en 1935; la
intervención alemana e italiana en la Guerra Civil Española (1936-1939); la anexión alemana de Austria
(1938); la invasión de Checoslovaquia por Alemania (1938); y las exigencias alemanas hacia Polonia.
Hobsbawm sostiene Alemania, Japón e Italia fueron los agresores y arrastraron a la guerra a otros países
que deseaban la guerra. En una fuerte afirmación sostiene que fue Adolf Hitler quien causó la Segunda
Guerra Mundial. Es en su ideología y en su accionar, derivado de ésta, que se encuentra la respuesta al
porqué del inicio del conflicto.
La Segunda Guerra fue un conflicto literalmente mundial: prácticamente todos los estados independientes del
mundo se vieron involucrados en la contienda, voluntaria o involuntariamente. La participación de las
repúblicas de América Latina fue más bien de carácter nominal, pero sus economías y sus regímenes
políticos se vieron afectados. Alemania necesitaba desarrollar una rápida ofensiva por las mismas razones
que en 1914, ya que una vez unidos y coordinados, los recursos conjuntos de sus enemigos eran
abrumadoramente superiores a los suyos. Ni Alemania ni Japón habían planeado una guerra de larga
duración, cosa que Gran Bretaña, consciente de su inferioridad en tierra, si lo había hecho. Japón solo
participó en la guerra contra Gran Bretaña y EEUU, pero no contra la URSS.
La Italia fascista decidió salir de la neutralidad para pasar al lado alemán cuando Alemania se vio enfrentada
con Gran Bretaña, luego de haber derrotado a Francia y dividirla en dos. A efectos prácticos, la guerra había
terminado. La URSS, previo acuerdo con Alemania, ocupó los territorios europeos que había perdido en 1918
y Finlandia. Los intentos británicos de extender la guerra a los Balcanes desencadenaron la esperada
conquista de toda la península por Alemania, incluidas las islas griegas.
La guerra se reanudó con la invasión de la URSS lanzada por Hitler el 22 de junio de 1941. Era una
operación disparatada, pero en la lógica de Hitler, el próximo paso era conquistar un imperio terrestre en el
Este, y subestimó la capacidad soviética de resistencia. Los rusos derrotaron a los alemanes y dieron a la
URSS el tiempo necesario para organizarse eficazmente. Al no haberse decidido la batalla de Rusia tres
meses después de haber comenzado, Alemania estaba perdida, no estaba equipada para una guerra larga ni
podía sostenerla. Los ejércitos alemanes se vieron obligados a rendirse en Stalingrado (fines de 1942/1943).
El vacío imperialista que dejó el sureste de Asia el inicial triunfo de Hitler en Europa, fue aprovechado por los
japoneses para establecer un protectorado sobre los indefensos restos de las posesiones francesas en
Indochina. EEUU consideró intolerable esta ampliación de poder del Eje hacia el sureste asiático y comenzó
a ejercer una fuerte presión económica sobre Japón, cuyo comercio y suministros dependían de las
comunicaciones marítimas. Este conflicto fue el que desencadenó la guerra entre estos dos países con el
ataque japonés a Perl Harbor. Pero no se sabe por qué motivo, Hitler le declaró la guerra gratuitamente a
EEUU. Es por esto que EEUU decidió primero ir contra Alemania y luego contra Japón. Le tomó 3 años y
medio derrotarla, en cambio con Japón solo 3 meses. Esta decisión (declararle la guerra a EEUU) y la
invasión a Rusia decidieron el resultado de la segunda guerra mundial. Desde los últimos meses de 1942,
nadie dudaba del triunfo de la gran alianza contra las potencias del Eje.
Hobsbawm sostiene que la Segunda Guerra Mundial se podría haber evitado, si se hubiera restablecido la
economía anterior a la Primera Guerra, pero el próspero sistema mundial de crecimiento y expansión
capitalista se había sumergido en la crisis más profunda y dramática que había conocido desde la revolución
industrial. Se deduce de esta afirmación que la situación económica de posguerra y su repercusión social,
ahondada con la crisis de 1929, fue decisivo para que el conflicto bélico volviese a estallar.
El otro factor que generó las condiciones para el renacimiento de la guerra fue el nacimiento de las ideologías
autoritarias nacionalistas que surgieron en la década del veinte. En Europa, los políticos partidarios de
reivindicar “la nación ultrajada” por los acuerdos que pusieron fin a la Gran Guerra, el miedo de las clases
propietarias a la difusión de la revolución obrera y el fracaso de las democracias liberales para dar salida a la
crisis económico-social propiciaron el ascenso de regímenes políticos autoritarios, xenófobos y
expansionistas. Ya vimos la llegada al poder del fascismo en Italia. El texto de Procacci describe el ascenso
del nazismo desde sus orígenes en los años veinte hasta la llegada al poder en 1933. En el caso del Imperio
Nipón, el nacionalismo estuvo signado por el culto a la mítica figura del emperador y el militarismo que
adquirió un rol político central en la persecución a los opositores (desde socialistas hasta los liberales) y en el
expansionismo territorial en el extremo oriente. Los acontecimientos que conforman los antecedentes de la
guerra fueron: la invasión japonesa en Manchuria en 1931; la invasión italiana a Etiopía en 1935; la
intervención alemana e italiana en la Guerra Civil Española (1936-1939); la anexión alemana de Austria
(1938); la invasión de Checoslovaquia por Alemania (1938); y las exigencias alemanas hacia Polonia.
Hobsbawm sostiene Alemania, Japón e Italia fueron los agresores y arrastraron a la guerra a otros países
que deseaban la guerra. En una fuerte afirmación sostiene que fue Adolf Hitler quien causó la Segunda
Guerra Mundial. Es en su ideología y en su accionar, derivado de ésta, que se encuentra la respuesta al
porqué del inicio del conflicto.
La Segunda Guerra fue un conflicto literalmente mundial: prácticamente todos los estados independientes del
mundo se vieron involucrados en la contienda, voluntaria o involuntariamente. La participación de las
repúblicas de América Latina fue más bien de carácter nominal, pero sus economías y sus regímenes
políticos se vieron afectados. Alemania necesitaba desarrollar una rápida ofensiva por las mismas razones
que en 1914, ya que una vez unidos y coordinados, los recursos conjuntos de sus enemigos eran
abrumadoramente superiores a los suyos. Ni Alemania ni Japón habían planeado una guerra de larga
duración, cosa que Gran Bretaña, consciente de su inferioridad en tierra, si lo había hecho. Japón solo
participó en la guerra contra Gran Bretaña y EEUU, pero no contra la URSS.
La Italia fascista decidió salir de la neutralidad para pasar al lado alemán cuando Alemania se vio enfrentada
con Gran Bretaña, luego de haber derrotado a Francia y dividirla en dos. A efectos prácticos, la guerra había
terminado. La URSS, previo acuerdo con Alemania, ocupó los territorios europeos que había perdido en 1918
y Finlandia. Los intentos británicos de extender la guerra a los Balcanes desencadenaron la esperada
conquista de toda la península por Alemania, incluidas las islas griegas.
La guerra se reanudó con la invasión de la URSS lanzada por Hitler el 22 de junio de 1941. Era una
operación disparatada, pero en la lógica de Hitler, el próximo paso era conquistar un imperio terrestre en el
Este, y subestimó la capacidad soviética de resistencia. Los rusos derrotaron a los alemanes y dieron a la
URSS el tiempo necesario para organizarse eficazmente. Al no haberse decidido la batalla de Rusia tres
meses después de haber comenzado, Alemania estaba perdida, no estaba equipada para una guerra larga ni
podía sostenerla. Los ejércitos alemanes se vieron obligados a rendirse en Stalingrado (fines de 1942/1943).
El vacío imperialista que dejó el sureste de Asia el inicial triunfo de Hitler en Europa, fue aprovechado por los
japoneses para establecer un protectorado sobre los indefensos restos de las posesiones francesas en
Indochina. EEUU consideró intolerable esta ampliación de poder del Eje hacia el sureste asiático y comenzó
a ejercer una fuerte presión económica sobre Japón, cuyo comercio y suministros dependían de las
comunicaciones marítimas. Este conflicto fue el que desencadenó la guerra entre estos dos países con el
ataque japonés a Perl Harbor. Pero no se sabe por qué motivo, Hitler le declaró la guerra gratuitamente a
EEUU. Es por esto que EEUU decidió primero ir contra Alemania y luego contra Japón. Le tomó 3 años y
medio derrotarla, en cambio con Japón solo 3 meses. Esta decisión (declararle la guerra a EEUU) y la
invasión a Rusia decidieron el resultado de la segunda guerra mundial. Desde los últimos meses de 1942,
nadie dudaba del triunfo de la gran alianza contra las potencias del Eje.