LA ÉPICA
Características del género épico
● Empleo del hexámetro dactílico (seis pies formados por una sílaba larga y dos breves o por
dos largas: −∪∪/−−). Utilización de un dialecto literario propio, generalmente el jonio.
● Invocación a la musa. El poeta no tiene conciencia de autor, sino de transmisor de
unos acontecimientos. Uso de frases hechas (fórmulas épicas).
● Repetición de versos.
● Digresiones que se desvían de la narración principal hacia temas ajenos al argumento central del
poema.
Homero
La literatura épica canta las hazañas de los héroes, y también de dioses, gigantes o personajes de cuentos
tradicionales. El esplendor del género, como conjunto de narraciones heroicas, se corresponde en la tradición
occidental con civilizaciones aristocráticas en las que han de resaltarse los valores guerreros, individualistas y
de casta nobiliaria.
A diferencia de otras tradiciones literarias, como la española o la francesa, resulta imposible rastrear los
orígenes de la épica griega. Las primeras manifestaciones de este género que han llegado hasta nosotros (si
bien es muy probable que existieran otras anteriores que no se han conservado) son dos poemas de
extraordinario valor y calidad literarias, la llíada y la Odisea, atribuidos a Homero (aunque algunos estudios
sostienen la intervención de otros autores en su creación).
Homero fue el poeta más admirado en la cultura griega, hasta el punto de que en ninguna época posterior se
cuestionó el valor de su obra. Aunque sus poemas no pueden adscribirse en absoluto a la categoría de textos
litúrgicos, la celebración de las fiestas Panateneas en la Atenas del siglo V contaba con su recitado continuo
por parte de rapsodas, y en la educación de los jóvenes griegos se incluía la memorización de la obra
homérica. Esta veneración, seguramente, contribuyó a salvar los poemas de su fragmentación en los primeros
siglos.
Es bastante plausible que, como en muchas obras épicas, la composición de estos poemas fuera el
resultado de engarzar diversos cantos de creación y difusión oral que los aedos cantaban como episodios
autónomos ante su público. Pero tradicionalmente se atribuye a Homero el genio y la originalidad de la
composición y unidad de ambas obras. Apenas existen testimonios fiables del poeta: con toda probabilidad, él
mismo era un aedo que vivió y trabajó en Jonia, según se deduce del predominio del dialecto jonio en sus
poemas y del conocimiento bastante preciso de la región cercana a Troya. El estudio de la lengua y las
referencias de los poemas permiten datar solo de forma aproximada la composición de las obras: la llíada,
hacia la mitad del siglo VIII, y la Odisea, cerca del fin del mismo siglo.
Esta poesía heroica se cantaba en versos de métrica uniforme y ritmo rápido denominados hexámetros. La
Características del género épico
● Empleo del hexámetro dactílico (seis pies formados por una sílaba larga y dos breves o por
dos largas: −∪∪/−−). Utilización de un dialecto literario propio, generalmente el jonio.
● Invocación a la musa. El poeta no tiene conciencia de autor, sino de transmisor de
unos acontecimientos. Uso de frases hechas (fórmulas épicas).
● Repetición de versos.
● Digresiones que se desvían de la narración principal hacia temas ajenos al argumento central del
poema.
Homero
La literatura épica canta las hazañas de los héroes, y también de dioses, gigantes o personajes de cuentos
tradicionales. El esplendor del género, como conjunto de narraciones heroicas, se corresponde en la tradición
occidental con civilizaciones aristocráticas en las que han de resaltarse los valores guerreros, individualistas y
de casta nobiliaria.
A diferencia de otras tradiciones literarias, como la española o la francesa, resulta imposible rastrear los
orígenes de la épica griega. Las primeras manifestaciones de este género que han llegado hasta nosotros (si
bien es muy probable que existieran otras anteriores que no se han conservado) son dos poemas de
extraordinario valor y calidad literarias, la llíada y la Odisea, atribuidos a Homero (aunque algunos estudios
sostienen la intervención de otros autores en su creación).
Homero fue el poeta más admirado en la cultura griega, hasta el punto de que en ninguna época posterior se
cuestionó el valor de su obra. Aunque sus poemas no pueden adscribirse en absoluto a la categoría de textos
litúrgicos, la celebración de las fiestas Panateneas en la Atenas del siglo V contaba con su recitado continuo
por parte de rapsodas, y en la educación de los jóvenes griegos se incluía la memorización de la obra
homérica. Esta veneración, seguramente, contribuyó a salvar los poemas de su fragmentación en los primeros
siglos.
Es bastante plausible que, como en muchas obras épicas, la composición de estos poemas fuera el
resultado de engarzar diversos cantos de creación y difusión oral que los aedos cantaban como episodios
autónomos ante su público. Pero tradicionalmente se atribuye a Homero el genio y la originalidad de la
composición y unidad de ambas obras. Apenas existen testimonios fiables del poeta: con toda probabilidad, él
mismo era un aedo que vivió y trabajó en Jonia, según se deduce del predominio del dialecto jonio en sus
poemas y del conocimiento bastante preciso de la región cercana a Troya. El estudio de la lengua y las
referencias de los poemas permiten datar solo de forma aproximada la composición de las obras: la llíada,
hacia la mitad del siglo VIII, y la Odisea, cerca del fin del mismo siglo.
Esta poesía heroica se cantaba en versos de métrica uniforme y ritmo rápido denominados hexámetros. La