LENGUA ORAL
Maria Elena Rodriguez - El desarrollo de la oralidad en la escuela: interacción y
diversidad.
El niño aprende a hablar por el hecho de vivir en sociedad, aprende a comunicarse a
través del habla primero dentro de su entorno más cercano. La interacción en otros
círculos de participación, el vecindario, el club, etc le permitirá seguir acrecentando
su repertorio lingüístico para poder alcanzar con mayor eficacia sus metas
comunicativas.
Cuando ingresa a la escuela sabe que puede valerse de la lengua, sabe que sirve
para alcanzar distintas metas comunicativas, percibe la entonación cuando alguien
le pide algo o le ordena, sabe adecuar su lenguaje a la situación comunicativa,
puede diferenciar, comprender y producir diversos géneros discursivos, cuentos,
adivinanzas etc.
El rol de la escuela es de asumir que el lenguaje que han adquirido en el entorno
familiar constituye un elemento esencial para su identidad. Ofrecer las oportunidades
necesarias para que pueda ir accediendo paulatinamente a las convenciones
sociales, lingüísticas y comunicativas, que le ayuden a saber cuando puede hablar,
cuándo no y cómo debe hacerlo, sobre qué, con quién, etc.
La escuela frente a la diversidad debe intervenir de alguna manera porque hay una
desigualdad lingüística, quiere decir diferencia entre el habla de la escuela y el habla
de los niños. La posesión de un código restringido hace que los niños provenientes
de minorías marginadas tengan dificultades al actuar lingüísticamente en la escuela,
dado que esta institución opera con códigos elaborados.
El hecho de que un niño no esté previamente preparado no lo inhabilita para
desarrollar su competencia comunicativa, siempre y cuando la escuela le ofrezca las
condiciones necesarias para que ese desarrollo tenga lugar y siempre y cuando la
escuela no fomente los prejuicios y las desigualdades comunicativas.
El ejercicio del lenguaje oral implica una interlocucion, un intercambio de palabras,
donde los roles de emisor y receptor se permutan en forma permanente, el lenguaje
es acción, preguntamos, pedimos, invitamos, hacemos algo en relación con alguien,
para logar una meta, etc. Tipos de interacción: diálogos, narraciones orales,
exposiciones se realizan a través de conversaciones familiares, etc. También
depende del contexto, su origen, su sexo, edad.
Esta competencia integra distintos tipos de saberes y habilidades: saberes
sociolingüísticos, referidos a las reglas sociales y culturales que norman las
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,relaciones de los interlocutores entre sí y con el contexto de comunicación: tener en
cuenta el estatus de los participantes, la distancia social, las relaciones de poder, no
dirigirse de la misma manera adultos desconocidos que a los que integran el grupo
familiar.
Saberes discursivos: atañen a la construcción y organización de los mensajes:
facilitar la comprensión de los otros acerca de lo que uno quiere decir organizando
coherentemente el mensaje. Saberes estratégicos: que permiten a los hablantes
hacer frente a distintas demandas de la interacción “no perder el hilo”. saberes
lingüísticos: conocimientos semánticos, léxicos. Fonológicos: emplear un repertorio
cada vez más amplio y apropiado de recursos lingüísticos para responder a los
variados propósitos comunicativos.
El ejercicio de las prácticas del lenguaje oral debe permitir al niño que se construya
progresivamente en miembro activo de la comunidad de hablantes, que se establece
en la escuela, para poder luego interactuar con mayor éxito en otros ámbitos, implica
asumir el derecho a la palabra, hablar, escuchar y ser escuchado.
Fundamental tomar en cuenta los conocimientos previos del chico para planificar
situaciones de uso de la lengua que permitan reflexionar sobre formatos de habla
alternativos y de mayor prestigio social para poder desenvolverse en contextos más
amplios y más formales.
Hay algunas CONDICIONES para el desarrollo de la lengua oral en la escuela como
por ejemplo diversificar las escenas comunicativas: concebir la sala, la escuela etc
como diferentes escenarios donde tienen lugar variadas escenas o eventos
comunicativos, a través de los cuales los niños van a ir registrando y a su vez
desarrollando distintos comportamientos lingüísticos propios del quehacer de los
hablantes y de los oyentes: la maestra “expone”, da órdenes, organiza actividades,
toda la sala escucha, los alumnos distribuidos en grupos pequeños opinan,
comentan, intercambian informaciones, etc. El docente actúa como transmisor y
receptor de información, narrador, evaluador, consejero etc y a su vez los niños
cumplen distintos roles; receptores de información, sujetos de evaluación, relatores,
etc. Otra condición: proponer múltiples propósitos: los docentes tienen que crear las
condiciones necesarias para que los niños puedan hablar y escuchar en razon de los
propósitos comunicativos más diversos: afirmar el yo y vincularse con otros en
círculos cada vez más amplios de relaciones; intercambiar info, etc. Por ejemplo
construir preguntas que “realmente” problematicen, que pongan en duda saberes
admitidos, ayuda al alumno a plantearse preguntas problematizadoras, esto va a
hacer que el niño poco a poco advierta que la narración cotidiana tiene como
requisito centrarse en hechos interesantes. Por ejemplo pedir orientaciones para un
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, juego que no conocer y que es sugerido por los alumnos (instructivo). ayuda a
comprender que todos están habilitados para dar infor y que la palabra del maestro
no es la única autorizada.
Fundamental para modelar comportamientos lingüísticos adecuados que los
docentes usen siempre el lenguaje del adulto, no un lenguaje infantil artificial. El
docente debe aprender a escuchar, manifestar interés por lo que los niños dicen.
Otro condicionante: establecer un clima de confianza y de respeto mutuo: para que
ellos puedan hablar sin condicionamientos, expresar sus necesidades, sus
emociones, opiniones, intereses, etc. Sin temor al rechazo o burla. Cuarto: fomentar
la comunicación a través de diferentes estructuras y formatos de habla: hablar en
grupos pequeños, contar experiencias personales a la clase, narrar cuentos ante
toda la clase, hacer reportajes a personas invitadas (entrevista tipo de discurso), etc.
Último condicionante: promover el aprendizaje cooperativo: hacer que trabajen en
grupos heterogéneo con el fin de producir aprendizajes individuales, dividir las tareas
y los roles, lo que da lugar al aprendizaje de habilidades interpersonales y sociales
para el desarrollo del repertorio lingüístico oral de los participantes; orientar el
trabajo del grupo, escuchar opiniones, ideas, criticar ideas, etc.
Hablar en la escuela porque es un ámbito privilegiado donde los niños pueden
adquirir y desarrollar los recursos y las estrategias lingüísticas necesarias para
superar la desigualdad comunicativa y es responsable de la enseñanza de los
géneros más formales, como la exposición, el debate, la entrevista, etc, géneros que
no se aprenden espontáneamente sino que requieren una práctica organizada.
La escuela debe crear las condiciones necesarias para que los niños ejerzan
realmente su derecho a la palabra. Hablar no es un acto verdadero si no está al
mismo tiempo asociado con el derecho a la autoexpresión y a la expresión de la
realidad, de crear y de recrear, de decidir y elegir y en última instancia participar del
proceso histórico de la sociedad.
Lectura y escritura: nuevas propuestas desde la investigación y la practica - Ana
Maria Borzone de Manrique.
La adquisición del lenguaje escrito es parte de un proceso general de desarrollo
lingüístico que comprende los cuatro dominio del hablar, escuchar, leer, escribir.
La función de la escuela de alentar el desarrollo del lenguaje del niño dándole
confianza en su propia expresión al reconocerle el derecho a su palabra y a su ser
ante los demás y al mismo tiempo asegurar un espacio dentro de su competencia
para escuchar la palabra de los demás.
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Maria Elena Rodriguez - El desarrollo de la oralidad en la escuela: interacción y
diversidad.
El niño aprende a hablar por el hecho de vivir en sociedad, aprende a comunicarse a
través del habla primero dentro de su entorno más cercano. La interacción en otros
círculos de participación, el vecindario, el club, etc le permitirá seguir acrecentando
su repertorio lingüístico para poder alcanzar con mayor eficacia sus metas
comunicativas.
Cuando ingresa a la escuela sabe que puede valerse de la lengua, sabe que sirve
para alcanzar distintas metas comunicativas, percibe la entonación cuando alguien
le pide algo o le ordena, sabe adecuar su lenguaje a la situación comunicativa,
puede diferenciar, comprender y producir diversos géneros discursivos, cuentos,
adivinanzas etc.
El rol de la escuela es de asumir que el lenguaje que han adquirido en el entorno
familiar constituye un elemento esencial para su identidad. Ofrecer las oportunidades
necesarias para que pueda ir accediendo paulatinamente a las convenciones
sociales, lingüísticas y comunicativas, que le ayuden a saber cuando puede hablar,
cuándo no y cómo debe hacerlo, sobre qué, con quién, etc.
La escuela frente a la diversidad debe intervenir de alguna manera porque hay una
desigualdad lingüística, quiere decir diferencia entre el habla de la escuela y el habla
de los niños. La posesión de un código restringido hace que los niños provenientes
de minorías marginadas tengan dificultades al actuar lingüísticamente en la escuela,
dado que esta institución opera con códigos elaborados.
El hecho de que un niño no esté previamente preparado no lo inhabilita para
desarrollar su competencia comunicativa, siempre y cuando la escuela le ofrezca las
condiciones necesarias para que ese desarrollo tenga lugar y siempre y cuando la
escuela no fomente los prejuicios y las desigualdades comunicativas.
El ejercicio del lenguaje oral implica una interlocucion, un intercambio de palabras,
donde los roles de emisor y receptor se permutan en forma permanente, el lenguaje
es acción, preguntamos, pedimos, invitamos, hacemos algo en relación con alguien,
para logar una meta, etc. Tipos de interacción: diálogos, narraciones orales,
exposiciones se realizan a través de conversaciones familiares, etc. También
depende del contexto, su origen, su sexo, edad.
Esta competencia integra distintos tipos de saberes y habilidades: saberes
sociolingüísticos, referidos a las reglas sociales y culturales que norman las
1
,relaciones de los interlocutores entre sí y con el contexto de comunicación: tener en
cuenta el estatus de los participantes, la distancia social, las relaciones de poder, no
dirigirse de la misma manera adultos desconocidos que a los que integran el grupo
familiar.
Saberes discursivos: atañen a la construcción y organización de los mensajes:
facilitar la comprensión de los otros acerca de lo que uno quiere decir organizando
coherentemente el mensaje. Saberes estratégicos: que permiten a los hablantes
hacer frente a distintas demandas de la interacción “no perder el hilo”. saberes
lingüísticos: conocimientos semánticos, léxicos. Fonológicos: emplear un repertorio
cada vez más amplio y apropiado de recursos lingüísticos para responder a los
variados propósitos comunicativos.
El ejercicio de las prácticas del lenguaje oral debe permitir al niño que se construya
progresivamente en miembro activo de la comunidad de hablantes, que se establece
en la escuela, para poder luego interactuar con mayor éxito en otros ámbitos, implica
asumir el derecho a la palabra, hablar, escuchar y ser escuchado.
Fundamental tomar en cuenta los conocimientos previos del chico para planificar
situaciones de uso de la lengua que permitan reflexionar sobre formatos de habla
alternativos y de mayor prestigio social para poder desenvolverse en contextos más
amplios y más formales.
Hay algunas CONDICIONES para el desarrollo de la lengua oral en la escuela como
por ejemplo diversificar las escenas comunicativas: concebir la sala, la escuela etc
como diferentes escenarios donde tienen lugar variadas escenas o eventos
comunicativos, a través de los cuales los niños van a ir registrando y a su vez
desarrollando distintos comportamientos lingüísticos propios del quehacer de los
hablantes y de los oyentes: la maestra “expone”, da órdenes, organiza actividades,
toda la sala escucha, los alumnos distribuidos en grupos pequeños opinan,
comentan, intercambian informaciones, etc. El docente actúa como transmisor y
receptor de información, narrador, evaluador, consejero etc y a su vez los niños
cumplen distintos roles; receptores de información, sujetos de evaluación, relatores,
etc. Otra condición: proponer múltiples propósitos: los docentes tienen que crear las
condiciones necesarias para que los niños puedan hablar y escuchar en razon de los
propósitos comunicativos más diversos: afirmar el yo y vincularse con otros en
círculos cada vez más amplios de relaciones; intercambiar info, etc. Por ejemplo
construir preguntas que “realmente” problematicen, que pongan en duda saberes
admitidos, ayuda al alumno a plantearse preguntas problematizadoras, esto va a
hacer que el niño poco a poco advierta que la narración cotidiana tiene como
requisito centrarse en hechos interesantes. Por ejemplo pedir orientaciones para un
2
, juego que no conocer y que es sugerido por los alumnos (instructivo). ayuda a
comprender que todos están habilitados para dar infor y que la palabra del maestro
no es la única autorizada.
Fundamental para modelar comportamientos lingüísticos adecuados que los
docentes usen siempre el lenguaje del adulto, no un lenguaje infantil artificial. El
docente debe aprender a escuchar, manifestar interés por lo que los niños dicen.
Otro condicionante: establecer un clima de confianza y de respeto mutuo: para que
ellos puedan hablar sin condicionamientos, expresar sus necesidades, sus
emociones, opiniones, intereses, etc. Sin temor al rechazo o burla. Cuarto: fomentar
la comunicación a través de diferentes estructuras y formatos de habla: hablar en
grupos pequeños, contar experiencias personales a la clase, narrar cuentos ante
toda la clase, hacer reportajes a personas invitadas (entrevista tipo de discurso), etc.
Último condicionante: promover el aprendizaje cooperativo: hacer que trabajen en
grupos heterogéneo con el fin de producir aprendizajes individuales, dividir las tareas
y los roles, lo que da lugar al aprendizaje de habilidades interpersonales y sociales
para el desarrollo del repertorio lingüístico oral de los participantes; orientar el
trabajo del grupo, escuchar opiniones, ideas, criticar ideas, etc.
Hablar en la escuela porque es un ámbito privilegiado donde los niños pueden
adquirir y desarrollar los recursos y las estrategias lingüísticas necesarias para
superar la desigualdad comunicativa y es responsable de la enseñanza de los
géneros más formales, como la exposición, el debate, la entrevista, etc, géneros que
no se aprenden espontáneamente sino que requieren una práctica organizada.
La escuela debe crear las condiciones necesarias para que los niños ejerzan
realmente su derecho a la palabra. Hablar no es un acto verdadero si no está al
mismo tiempo asociado con el derecho a la autoexpresión y a la expresión de la
realidad, de crear y de recrear, de decidir y elegir y en última instancia participar del
proceso histórico de la sociedad.
Lectura y escritura: nuevas propuestas desde la investigación y la practica - Ana
Maria Borzone de Manrique.
La adquisición del lenguaje escrito es parte de un proceso general de desarrollo
lingüístico que comprende los cuatro dominio del hablar, escuchar, leer, escribir.
La función de la escuela de alentar el desarrollo del lenguaje del niño dándole
confianza en su propia expresión al reconocerle el derecho a su palabra y a su ser
ante los demás y al mismo tiempo asegurar un espacio dentro de su competencia
para escuchar la palabra de los demás.
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