EL DAVID DE MIGUEL ÁNGEL
Nos encontramos ante una escultura de bulto redondo, es decir, una
obra exenta que puede contemplarse desde todos sus lados. Se trata
de una escultura monumental, propia del Renacimiento italiano.
Se trata de una escultura de cuerpo entero, realizada en mármol. La
obra presenta una clara visión unitaria, ya que todas las partes del
cuerpo están organizadas de forma coherente y equilibrada.
Responde plenamente a las ideas antropométricas del Renacimiento,
basadas en la simetría, la proporción y el orden, fruto
del racionalismo propio de esta época. El artista demuestra un
profundo conocimiento y preparación, visible en el estudio detallado
del cuerpo humano.
Se aprecia un claro estudio de la naturaleza y de los prototipos
clásicos, lo que da lugar a una figura de gran naturalismo, aunque
tratada con idealismo. La anatomía presenta una marcada tensión
anatómica, característica del Cinquecento, que aporta
monumentalidad y vitalidad a la figura.
La obra pertenece al Renacimiento italiano, periodo en el que los
artistas contaron con el apoyo de los mecenas, fundamentales para el
desarrollo del arte. En esta etapa, los artistas también
fueron tratadistas y críticos, recogiendo sus conocimientos y
experiencias en libros.
La escultura se sitúa en el siglo XVI, es obra de Miguel Ángel y
corresponde al David, siendo un ejemplo representativo de la
escultura del Cinquecento.
Nos encontramos ante una escultura de bulto redondo, es decir, una
obra exenta que puede contemplarse desde todos sus lados. Se trata
de una escultura monumental, propia del Renacimiento italiano.
Se trata de una escultura de cuerpo entero, realizada en mármol. La
obra presenta una clara visión unitaria, ya que todas las partes del
cuerpo están organizadas de forma coherente y equilibrada.
Responde plenamente a las ideas antropométricas del Renacimiento,
basadas en la simetría, la proporción y el orden, fruto
del racionalismo propio de esta época. El artista demuestra un
profundo conocimiento y preparación, visible en el estudio detallado
del cuerpo humano.
Se aprecia un claro estudio de la naturaleza y de los prototipos
clásicos, lo que da lugar a una figura de gran naturalismo, aunque
tratada con idealismo. La anatomía presenta una marcada tensión
anatómica, característica del Cinquecento, que aporta
monumentalidad y vitalidad a la figura.
La obra pertenece al Renacimiento italiano, periodo en el que los
artistas contaron con el apoyo de los mecenas, fundamentales para el
desarrollo del arte. En esta etapa, los artistas también
fueron tratadistas y críticos, recogiendo sus conocimientos y
experiencias en libros.
La escultura se sitúa en el siglo XVI, es obra de Miguel Ángel y
corresponde al David, siendo un ejemplo representativo de la
escultura del Cinquecento.