La gasometría arterial es una prueba de laboratorio que analiza una muestra de sangre
obtenida de una arteria para medir la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono que
circula en el organismo. Esta prueba permite conocer qué tan bien los pulmones
transportan el oxígeno del aire hacia la sangre cuando la persona inhala, así como la
eficacia con la que eliminan el dióxido de carbono al momento de exhalar. Debido a que
la sangre arterial contiene mayores niveles de oxígeno que la sangre venosa, ofrece
datos más precisos sobre el estado respiratorio del paciente.
Además de los gases respiratorios, la gasometría arterial evalúa otros parámetros
importantes. Entre ellos se encuentra la saturación de oxígeno, que indica cuánto
oxígeno llevan los glóbulos rojos; la presión parcial de oxígeno (PaO₂), que muestra qué
tan bien el oxígeno pasa de los pulmones al torrente sanguíneo; y la presión parcial de
dióxido de carbono (PaCO₂), que permite determinar si los pulmones eliminan
adecuadamente este gas de desecho. También se mide el equilibrio ácido-base
mediante el pH sanguíneo, lo cual ayuda a identificar si existe acidosis (demasiado
ácido) o alcalosis (demasiada base). De igual forma, puede medirse el bicarbonato, un
electrolito que contribuye a mantener el equilibrio del pH y que se relaciona con la
cantidad de dióxido de carbono presente en la sangre.
Esta prueba se utiliza para diagnosticar problemas graves de los pulmones y de la
respiración, así como trastornos de los riñones, que también participan en el control del
equilibrio ácido-base. Asimismo, sirve para comprobar si los tratamientos aplicados a
enfermedades respiratorias, renales u otros problemas que alteran este equilibrio están
funcionando correctamente.
, 2. ¿Cuáles son los valores normales en una gasometría arterial?
Para interpretar adecuadamente una gasometría arterial es fundamental conocer los
rangos de normalidad de cada parámetro, ya que estos permiten evaluar la oxigenación
del paciente y el equilibrio ácido-base sanguíneo. Entre las mediciones principales se
encuentra el pH, cuyo valor normal se sitúa entre 7.35 y 7.45 y refleja el estado ácido o
alcalino de la sangre.
La presión parcial de oxígeno (PaO₂) corresponde a la cantidad de oxígeno disuelto en la
sangre arterial. Este valor puede variar dependiendo de factores como la edad del
paciente y la altitud, debido a que a mayor altura la presión atmosférica disminuye. Por
su parte, la saturación arterial de oxígeno (SaO₂) se considera normal entre 95 % y 98 %,
e indica el porcentaje de hemoglobina que transporta oxígeno.
Otro parámetro importante es la presión parcial de dióxido de carbono (PaCO₂), cuyos
valores normales se encuentran entre 35 y 45 mmHg. Este indicador permite valorar la
eliminación de CO₂ por parte de los pulmones. Asimismo, el bicarbonato (HCO₃⁻)
presenta un rango normal de 22 a 26 mEq/L y constituye el componente metabólico del
equilibrio ácido-base.
Finalmente, el exceso de base oscila entre −2 y +2 mEq/L y se utiliza para determinar la
desviación del equilibrio ácido-base.