TEMA 2
1.1. Metodología no sexista en la investigación y producción del conocimiento
La metodología de investigación tradicional está sesgada por los valores masculinos y
masculinizados dominantes en nuestras sociedades.
Al incorporar la perspectiva feminista o de género a la ciencia se desarrolla un nuevo marco de
interpretación de la realidad. A través de él, se comprenden los fenómenos objeto de estudio a
la vez que se lleva a cabo una crítica de la producción científica tradicional masculinizada.
La perspectiva feminista afecta a los niveles de investigación: teórico, metodológico y técnico.
La perspectiva teórica que usemos influirá en la elección del tema de estudio y condicionará: la
forma de investigarlo, la técnica utilizada, el análisis y la difusión de sus resultados.
1.2. El concepto de género y el debate sexo/género
El sexo ha sido considerado en las investigaciones científicas una variable más. Por cierto,
variable dicotómica: mujer u hombre, con la que identificamos los rasgos físicos que
diferencian a varones y mujeres. Hoy en día, las variables se han ampliado.
La teoría feminista trata de entender hasta qué punto el género es innato o socialmente
construido y en qué medida nuestros comportamientos son aprendidos o inherentes a nuestra
condición biológica de hombres o mujeres.
La antropóloga Gayle Rubin concibe el sexo y el género como elementos interconectados, que
conformarían el sistema sexo/género. Éste se entiende como el conjunto de disposiciones por
el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos humanos.
Con las limitaciones que tanto natura como cultura imponen, cada ser humano tiene un
margen para definir, en su práctica social diaria, su propio sistema sexo/género.
Un ejemplo de construcción social a partir del esencialismo es el estudio sobre "Las diferencias
de género en las necesidades de conductores" (Temn, 2008). Se examina cómo las mujeres y
los hombres utilizan los vehículos de manera diferente debido a las relaciones de género. Así,
las mujeres suelen cuidar de las criaturas y suelen llevarlas más veces en sus vehículos.
2.1. ¿De qué manera influye la perspectiva de género en la ciencia y en el conocimiento?
La perspectiva de género en la ciencia desarrolla nuevos marcos de interpretación de la
realidad. Con ellos, se comprenderán mejor y con menos sesgos los fenómenos humanos a
partir del análisis de las relaciones entre hombres y mujeres.
Así, la teoría feminista es un nuevo paradigma, un marco interpretativo que determina la
visibilidad de hechos relevantes que permanecen ocultos para otros paradigmas. A partir de
las diferencias biológicas se han construido unas relaciones sociales en las que mujeres y
hombres asumen papeles, se mueven en espacios y establecen identidades diferentes.
La situación social de las mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado, es fruto de
un orden social injusto que privilegia a los varones sobre las mujeres.
, La perspectiva de género en el sistema científico cuestiona la naturalización de la diferencia
sexual. Pone de manifiesto la jerarquía, las relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres
y el vínculo entre conocimiento y poder.
2.2. La crítica a la ciencia tradicional desde la perspectiva de género
Las investigaciones con perspectiva de género surgen a raíz de la crisis del paradigma
positivista. Éste se basa en la creencia de que es posible un conocimiento absoluto y verdadero
fundamentado en datos empíricos que cumplan las reglas de fiabilidad, objetividad y validez.
Al incluir la perspectiva feminista en la investigación se cuestionan las bases del positivismo y
se replantean sus fundamentos.
La realidad se construye en una relación de mutua interacción entre el objeto y el/la sujeto. Ni
quien investiga crea de la nada, no se inventa arbitrariamente el objeto, ni el objeto existe ya
constituido en todas sus determinaciones al margen de la persona que investiga. Ésta no se
limita a descubrirlo, sino que lo define o redefine.
Una investigación es siempre una “lectura” relativamente arbitraria del objeto. En ella, los
valores juegan un papel fundamental, cuestionando la ciencia entendida como imparcial,
autónoma y neutra.
2.3. Otra ciencia es posible según Dona Haraway
Dona Haraway propone redefinir la noción de objetividad y reemplazarla por la de
conocimiento situado, desde el cual se reconoce que ningún conocimiento puede ser
considerado como universal. Sostiene que “el conocimiento situado requiere que el objeto de
conocimiento sea descrito como un/a actor y un/a agente”.
La ciencia es un producto social que no se limita a explicar una supuesta y preexistente
realidad, la condiciona y es condicionada por ella. No juega un papel neutro dentro de la
sociedad, sino que se comporta como institución transmisora y legitimadora de prejuicios, y
sirve como fundamento de la hegemonía de las élites.
No es fácil producir una ciencia emancipadora y socialmente responsable, pero es posible. De
la misma forma, la tecnología también va adoptando la perspectiva de género y produciendo
artefactos de más calidad y socialmente más útiles.
La socióloga Margarit Eichler en “Nonsexist research methods” 1991 intentó desenmascarar
los valores sexistas que aparecen entremezclados con el saber científico. Así, ha identificado
siete grandes formas de sexismo.
3.1. Principales sesgos sexistas en la investigación. Androcentrismo y sus formas I
Consiste en entender el mundo en términos masculinos. Las investigaciones androcéntricas
reconstruyen la realidad desde una perspectiva única masculina e ignoran o minusvaloran las
experiencias de las mujeres. Las experiencias de los varones mediatizan el análisis. Los varones
son la referencia, el modelo a seguir, mientras que las mujeres son “el otro”.
1.1. Metodología no sexista en la investigación y producción del conocimiento
La metodología de investigación tradicional está sesgada por los valores masculinos y
masculinizados dominantes en nuestras sociedades.
Al incorporar la perspectiva feminista o de género a la ciencia se desarrolla un nuevo marco de
interpretación de la realidad. A través de él, se comprenden los fenómenos objeto de estudio a
la vez que se lleva a cabo una crítica de la producción científica tradicional masculinizada.
La perspectiva feminista afecta a los niveles de investigación: teórico, metodológico y técnico.
La perspectiva teórica que usemos influirá en la elección del tema de estudio y condicionará: la
forma de investigarlo, la técnica utilizada, el análisis y la difusión de sus resultados.
1.2. El concepto de género y el debate sexo/género
El sexo ha sido considerado en las investigaciones científicas una variable más. Por cierto,
variable dicotómica: mujer u hombre, con la que identificamos los rasgos físicos que
diferencian a varones y mujeres. Hoy en día, las variables se han ampliado.
La teoría feminista trata de entender hasta qué punto el género es innato o socialmente
construido y en qué medida nuestros comportamientos son aprendidos o inherentes a nuestra
condición biológica de hombres o mujeres.
La antropóloga Gayle Rubin concibe el sexo y el género como elementos interconectados, que
conformarían el sistema sexo/género. Éste se entiende como el conjunto de disposiciones por
el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos humanos.
Con las limitaciones que tanto natura como cultura imponen, cada ser humano tiene un
margen para definir, en su práctica social diaria, su propio sistema sexo/género.
Un ejemplo de construcción social a partir del esencialismo es el estudio sobre "Las diferencias
de género en las necesidades de conductores" (Temn, 2008). Se examina cómo las mujeres y
los hombres utilizan los vehículos de manera diferente debido a las relaciones de género. Así,
las mujeres suelen cuidar de las criaturas y suelen llevarlas más veces en sus vehículos.
2.1. ¿De qué manera influye la perspectiva de género en la ciencia y en el conocimiento?
La perspectiva de género en la ciencia desarrolla nuevos marcos de interpretación de la
realidad. Con ellos, se comprenderán mejor y con menos sesgos los fenómenos humanos a
partir del análisis de las relaciones entre hombres y mujeres.
Así, la teoría feminista es un nuevo paradigma, un marco interpretativo que determina la
visibilidad de hechos relevantes que permanecen ocultos para otros paradigmas. A partir de
las diferencias biológicas se han construido unas relaciones sociales en las que mujeres y
hombres asumen papeles, se mueven en espacios y establecen identidades diferentes.
La situación social de las mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado, es fruto de
un orden social injusto que privilegia a los varones sobre las mujeres.
, La perspectiva de género en el sistema científico cuestiona la naturalización de la diferencia
sexual. Pone de manifiesto la jerarquía, las relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres
y el vínculo entre conocimiento y poder.
2.2. La crítica a la ciencia tradicional desde la perspectiva de género
Las investigaciones con perspectiva de género surgen a raíz de la crisis del paradigma
positivista. Éste se basa en la creencia de que es posible un conocimiento absoluto y verdadero
fundamentado en datos empíricos que cumplan las reglas de fiabilidad, objetividad y validez.
Al incluir la perspectiva feminista en la investigación se cuestionan las bases del positivismo y
se replantean sus fundamentos.
La realidad se construye en una relación de mutua interacción entre el objeto y el/la sujeto. Ni
quien investiga crea de la nada, no se inventa arbitrariamente el objeto, ni el objeto existe ya
constituido en todas sus determinaciones al margen de la persona que investiga. Ésta no se
limita a descubrirlo, sino que lo define o redefine.
Una investigación es siempre una “lectura” relativamente arbitraria del objeto. En ella, los
valores juegan un papel fundamental, cuestionando la ciencia entendida como imparcial,
autónoma y neutra.
2.3. Otra ciencia es posible según Dona Haraway
Dona Haraway propone redefinir la noción de objetividad y reemplazarla por la de
conocimiento situado, desde el cual se reconoce que ningún conocimiento puede ser
considerado como universal. Sostiene que “el conocimiento situado requiere que el objeto de
conocimiento sea descrito como un/a actor y un/a agente”.
La ciencia es un producto social que no se limita a explicar una supuesta y preexistente
realidad, la condiciona y es condicionada por ella. No juega un papel neutro dentro de la
sociedad, sino que se comporta como institución transmisora y legitimadora de prejuicios, y
sirve como fundamento de la hegemonía de las élites.
No es fácil producir una ciencia emancipadora y socialmente responsable, pero es posible. De
la misma forma, la tecnología también va adoptando la perspectiva de género y produciendo
artefactos de más calidad y socialmente más útiles.
La socióloga Margarit Eichler en “Nonsexist research methods” 1991 intentó desenmascarar
los valores sexistas que aparecen entremezclados con el saber científico. Así, ha identificado
siete grandes formas de sexismo.
3.1. Principales sesgos sexistas en la investigación. Androcentrismo y sus formas I
Consiste en entender el mundo en términos masculinos. Las investigaciones androcéntricas
reconstruyen la realidad desde una perspectiva única masculina e ignoran o minusvaloran las
experiencias de las mujeres. Las experiencias de los varones mediatizan el análisis. Los varones
son la referencia, el modelo a seguir, mientras que las mujeres son “el otro”.