Hormonas hipofisiarias y su control por el hipotálamo
El hipotálamo y la hipófisis guardan estrechas relaciones anatómicas y funcionales;
a su vez, estas estructuras regulan la función de diversas glándulas endocrinas,
como la tiroides, las glándulas suprarrenales y las gónadas. Contribuyen de forma
decisiva a regular el crecimiento, el metabolismo, la lactancia y el equilibrio hídrico.
La hipófisis se compone de dos partes distintas:
• El lóbulo anterior o adenohipófisis, que surge de una invaginación celular
ascendente de la cavidad bucal (bolsa de Rathke).
• El lóbulo posterior o neurohipófisis, que procede de una proliferación celular
que desciende desde el tercer ventrículo.
La hipófisis se comunica con el hipotálamo a través del tallo hipotalámico o
hipofisiario.
La neurohipófisis: axones y terminaciones nerviosas para el almacenamiento
de hormonas neurohipofisiarias.
Las neuronas magnocelulares, cuyos somas se localizan en los nucleos,
supraóptico y para ventricular del hipotálamo, sintetizan las neuronas
neurohipofisiarias ADH y oxitocina. Los gránulos de secreción que contienen estas
neurohormonas son transportados, a través de los axones del tallo hipofisiario,
desde los somas del hipotálamo hacia sus lugares de almacenamiento en las
terminaciones nerviosas situadas en las neurohipófisis. La ADH y la oxitocina se
liberan de los gránulos de secreción hacia el plexo capilar de la arteria hipofisiaria
inferior, la irrigación principal de la neurohipófisis.
La adenohipófisis: células que sintetizan, almacenan y segregan las hormonas
adenohipofisiarias.
Existen cinco clases de células en la adenohipófisis que sintetizan, almacenan y
segregan seis hormonas adenohipofisiarias polipeptídicas o peptídicas. Una de
ellas, la prolactina, actúan sobre la mama, y las cinco restantes son homonas
trópicas que estimulan la secreción de hormonas en otras glándulas endocrinas o,
como sucede con la hormona de crecimiento, en el hígado y otros tejidos. Hay un
tipo de célula, la gonadótropa, que segrega dos hormonas, la hormona
foliculostimulante y la hormona luteinizante.
Existe una enorme semejanza en la estructura química de las hormonas
glucoproteicas tirotropina (TSH), FSH y LH, todas ellas segregadas por las células
, basófilas. Asimismo, se observa una homología estructural entre la prolactina y la
GH, ambas segregadas por las células acidófilas. Las células corticótropas
sintetizan una preprohormona que contiene la secuencia de los aminoácidos de la
hormona adrenocorticótropa (ACTH) y de las hormonas estimulantes de los
melanocitos (MSH). La ACTH humana se produce en la adenohipófisis, aunque la
cantidad de las MSH es muy baja. Pese a que la administración de MSH al ser
humano oscurece la piel, pues aumenta la síntesis del pigmento negro melanina, es
muy probable que las alteraciones pigmentarias de las enfermedades endocrinas
se deban a cambios en la ACTH circulante, porque esta posee una actividad MSH.
El hipotálamo controla la secreción hipofisaria.
La irrigación sanguínea de la adenohipófisis: los vasos portales hipotalámico-
hipofisarios.
Las células adenohipofisarias están rodeadas de una extensa red de senos
capilares; la mayor parte de la sangre que entra en estos senos ha pasado antes
por otro plexo capilar de la porción inferior del hipotálamo, o eminencia media. La
sangre de este último plexo capilar procede de la arteria hipofisaria superior y
discurre por los vasos portales hipotalámico-hipofisarios del tallo hipofisario para
bañar las células de la adenohipófisis.
Las hormonas hipofisótropas (liberadoras e inhibidoras: secreción de las
hormonas adenohipofisarias).
Además de las células neuroendocrinas del hipotálamo, que sintetizan las
hormonas neurohipofisarias, otras neuronas de áreas concretas del hipotálamo
sintetizan las neurohormonas hipofisótropas (liberadoras e inhibidoras) que regulan
la secreción hormonal adenohipofisaria. Pese a que los axones de las neuronas
magnocelulares de los núcleos supraóptico y paraventricular terminan en la
neurohipófisis, las fibras nerviosas de los somas hipotalámicos que sintetizan las
hormonas hipofisótropas llegan hasta la eminencia media. Aquí, se almacenan las
hormonas liberadoras e inhibidoras dentro de gránulos secretores de las
terminaciones nerviosas. Cuando se estimulan estas células neuroendocrinas
hipotalámicas, las neurohormonas son liberadas al plexo capilar de la eminencia
media, recorren los vasos portales hipotalámico-hipofisarios y alcanzan las
sinusoides que rodean las células adenohipofisarias. Las células adenohipofisarias
responden a las hormonas hipofisótropas, aumentando o reduciendo la síntesis y la
secreción de las hormonas adenohipofisarias.
Las hormonas liberadoras revisten importancia, principalmente, para la secreción
de casi todas las hormonas adenohipofisarias, mientras que la hormona inhibidora
El hipotálamo y la hipófisis guardan estrechas relaciones anatómicas y funcionales;
a su vez, estas estructuras regulan la función de diversas glándulas endocrinas,
como la tiroides, las glándulas suprarrenales y las gónadas. Contribuyen de forma
decisiva a regular el crecimiento, el metabolismo, la lactancia y el equilibrio hídrico.
La hipófisis se compone de dos partes distintas:
• El lóbulo anterior o adenohipófisis, que surge de una invaginación celular
ascendente de la cavidad bucal (bolsa de Rathke).
• El lóbulo posterior o neurohipófisis, que procede de una proliferación celular
que desciende desde el tercer ventrículo.
La hipófisis se comunica con el hipotálamo a través del tallo hipotalámico o
hipofisiario.
La neurohipófisis: axones y terminaciones nerviosas para el almacenamiento
de hormonas neurohipofisiarias.
Las neuronas magnocelulares, cuyos somas se localizan en los nucleos,
supraóptico y para ventricular del hipotálamo, sintetizan las neuronas
neurohipofisiarias ADH y oxitocina. Los gránulos de secreción que contienen estas
neurohormonas son transportados, a través de los axones del tallo hipofisiario,
desde los somas del hipotálamo hacia sus lugares de almacenamiento en las
terminaciones nerviosas situadas en las neurohipófisis. La ADH y la oxitocina se
liberan de los gránulos de secreción hacia el plexo capilar de la arteria hipofisiaria
inferior, la irrigación principal de la neurohipófisis.
La adenohipófisis: células que sintetizan, almacenan y segregan las hormonas
adenohipofisiarias.
Existen cinco clases de células en la adenohipófisis que sintetizan, almacenan y
segregan seis hormonas adenohipofisiarias polipeptídicas o peptídicas. Una de
ellas, la prolactina, actúan sobre la mama, y las cinco restantes son homonas
trópicas que estimulan la secreción de hormonas en otras glándulas endocrinas o,
como sucede con la hormona de crecimiento, en el hígado y otros tejidos. Hay un
tipo de célula, la gonadótropa, que segrega dos hormonas, la hormona
foliculostimulante y la hormona luteinizante.
Existe una enorme semejanza en la estructura química de las hormonas
glucoproteicas tirotropina (TSH), FSH y LH, todas ellas segregadas por las células
, basófilas. Asimismo, se observa una homología estructural entre la prolactina y la
GH, ambas segregadas por las células acidófilas. Las células corticótropas
sintetizan una preprohormona que contiene la secuencia de los aminoácidos de la
hormona adrenocorticótropa (ACTH) y de las hormonas estimulantes de los
melanocitos (MSH). La ACTH humana se produce en la adenohipófisis, aunque la
cantidad de las MSH es muy baja. Pese a que la administración de MSH al ser
humano oscurece la piel, pues aumenta la síntesis del pigmento negro melanina, es
muy probable que las alteraciones pigmentarias de las enfermedades endocrinas
se deban a cambios en la ACTH circulante, porque esta posee una actividad MSH.
El hipotálamo controla la secreción hipofisaria.
La irrigación sanguínea de la adenohipófisis: los vasos portales hipotalámico-
hipofisarios.
Las células adenohipofisarias están rodeadas de una extensa red de senos
capilares; la mayor parte de la sangre que entra en estos senos ha pasado antes
por otro plexo capilar de la porción inferior del hipotálamo, o eminencia media. La
sangre de este último plexo capilar procede de la arteria hipofisaria superior y
discurre por los vasos portales hipotalámico-hipofisarios del tallo hipofisario para
bañar las células de la adenohipófisis.
Las hormonas hipofisótropas (liberadoras e inhibidoras: secreción de las
hormonas adenohipofisarias).
Además de las células neuroendocrinas del hipotálamo, que sintetizan las
hormonas neurohipofisarias, otras neuronas de áreas concretas del hipotálamo
sintetizan las neurohormonas hipofisótropas (liberadoras e inhibidoras) que regulan
la secreción hormonal adenohipofisaria. Pese a que los axones de las neuronas
magnocelulares de los núcleos supraóptico y paraventricular terminan en la
neurohipófisis, las fibras nerviosas de los somas hipotalámicos que sintetizan las
hormonas hipofisótropas llegan hasta la eminencia media. Aquí, se almacenan las
hormonas liberadoras e inhibidoras dentro de gránulos secretores de las
terminaciones nerviosas. Cuando se estimulan estas células neuroendocrinas
hipotalámicas, las neurohormonas son liberadas al plexo capilar de la eminencia
media, recorren los vasos portales hipotalámico-hipofisarios y alcanzan las
sinusoides que rodean las células adenohipofisarias. Las células adenohipofisarias
responden a las hormonas hipofisótropas, aumentando o reduciendo la síntesis y la
secreción de las hormonas adenohipofisarias.
Las hormonas liberadoras revisten importancia, principalmente, para la secreción
de casi todas las hormonas adenohipofisarias, mientras que la hormona inhibidora