La industrialización y la sociedad de clases
La industrialización y la sociedad de clases
1. El nuevo modelo fabril: la industrialización
2. El punto de partida de la industrialización: Gran Bretaña
2.1 Factores que favorecieron la revolución industrial
3. La difusión fuera de Gran Bretaña
4. La segunda revolución industrial
4.1 Las potencias industriales extraeuropeas: Estados Unidos y Japón
4.2 La implantación mundial del capitalismo y los nuevos modelos
empresariales
5. Los cambios demográficos: del estancamiento al crecimiento. El fenómeno urbano
6. El nuevo modelo de sociedad: de la sociedad estamental a la sociedad de clases
7. El movimiento obrero
7.1 La formación del pensamiento obrero: el socialismo utópico y el marxismo
7.2 Las actuaciones del movimiento obrero
1. El nuevo fenómeno fabril: la industrialización
Tradicionalmente se ha venido aplicando la denominación de “revolución
industrial” a un proceso de cambios que experimentaron las economías occidentales a
lo largo del siglo XIX. Sin embargo, no fue una transformación radical e inmediata
ocurrida en un breve periodo de tiempo, tal y como parece responder el término de
revolución, ni tampoco estuvo exclusivamente relacionada con la industria, sino que
más bien fue un proceso extensible a todos los sectores económicos y sociales que
llegan hasta la actualidad. Por esa razón, es más correcto hablar de industrialización,
término que emplearemos a lo largo de este tema.
Por otra parte, a menudo se ha tendido a presentar el liberalismo político y la
industrialización como elementos independientes, pero nada más lejos, pues ambos
elementos corrieron paralelos. El liberalismo político trajo consigo el liberalismo
económico que a su vez influyó en una nueva forma de producción.
En cualquier caso, la industrialización hace referencia a un cambio en la
fabricación de productos, que pasaron de realizarse artesanalmente (a mano y con
herramientas muy básicas) a hacerlo con ayuda de maquinaria. Con ello se lograba
producir más en mucho menos tiempo y con un menor coste, es decir, se consiguió
producir rápido y barato.
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, La industrialización y la sociedad de clases
En función de las fuentes de energía, las innovaciones tecnológicas empleadas, de
la implantación industrial en el mundo y de los cambios operados en las formas de
trabajo, se suelen distinguir varias etapas. La primera comenzó hacia 1760 y prolongó
su impulso hasta 1870: fue la era del vapor, del algodón, del carbón y del ferrocarril; la
segunda, entre 1870 y 1914, en la que destacaron el petróleo, la electricidad, el
automóvil y la industria química; la tercera, posterior a 1945 y que llegaría hasta el
2010, dominada por la electrónica, la informática y las telecomunicaciones.
Recientemente se ha incluido una cuarta en la que estamos inmersos en la actualidad,
conocida como industria 4.0, dominada por la inteligencia artificial, la biotecnología o
la nanotecnología.
2. El punto de partida de la industrialización: Gran Bretaña
Si tenemos en cuenta que el liberalismo político corrió paralelo a la
industrialización, es fácil adivinar el lugar en donde dio comienzo este proceso: Gran
Bretaña. Fue ahí en donde confluyeron una serie de factores que, aun siendo
independientes unos de otros, acabaron formando una cadena causal que terminó
originando este nuevo modelo de producción.
2.1 Factores que favorecieron la revolución industrial
a. Liberalismo político y económico
Gran Bretaña no solo fue la cuna de las teorías liberales políticas y económicas que
nacieron en el siglo XVII, sino también fue la pionera en su aplicación práctica. Su
sistema parlamentario representaba a los principales intereses económicos del país,
compuesta por una burguesía emprendedora, por lo que las leyes que se
confeccionaron en esta cámara tuvieron como objetivo favorecer los intereses de los
propietarios.
Desde el punto de vista económico, también fue el primer país en poner fin a las
aduanas que protegían la producción interior de la competencia exterior. Desde el
siglo XIX fue el más ardiente defensor del libre comercio frente al viejo proteccionismo
arancelario (imposición de impuestos sobre los productos que se importan).
b. Transformaciones agrarias
Seguramente este sea el punto de inicio de la industrialización. Sin la mecanización
del campo no es posible iniciar la industrialización, pues era ahí en donde se
concentraba la mano de obra.
Desde el siglo XVIII el campo inglés experimentó una serie de transformaciones en
la propiedad de la tierra. Durante los siglos que ocupó el sistema antiguo regimental,
encontramos tierras pertenecientes a los estamentos privilegiados pero también a la
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, La industrialización y la sociedad de clases
comunidad, denominadas tierras comunales, generalmente pertenecientes a un
municipio y que eran explotados por todos los habitantes. Pues bien, con un
Parlamento de mayoría burguesa, desde 1760 se aprobaron una serie de leyes
(Enclosure Acts), por las que estas grandes parcelas de explotación colectiva (open
fields) se cercaron (vallaron), a fin de pasar a servir a la propiedad privada
(enclosures). De este modo, los nuevos propietarios pudieron dedicarlas a cualquier
cultivo con absoluta libertad y con criterios de rentabilidad económica. Por el
contrario, muchos de los campesinos que habían vivido de esas tierras cuando eran
explotados por la comunidad se vieron forzados a emigrar a la ciudad al verse privados
de su tradicional modo de vida.
Con los campos en manos privadas, se aplicaron innovaciones técnicas con la
voluntad de mejorar la productividad, como la sembradora mecánica (desde 1710), la
supresión del barbecho, mediante nuevos sistemas de rotación de cultivos, como el
sistema Norfolk, que consistía en aplicar la rotación cuatrienal: trigo, nabos, cebada y
trébol, por lo que se hacía hueco a las plantas forrajeras que permitían la alimentación
del ganado.
Por último, se extendió el cultivo de la patata y el maíz, plantas de origen
americano conocidas desde el siglo XVI pero cuya producción no comenzó hasta el
siglo XVIII, y el uso de fertilizantes.
En conjunto, todas estas medidas tuvieron tres consecuencias importantes que
situaron a Gran Bretaña en una posición de ventaja de cara a iniciar la
industrialización:
Notable aumento de la producción agraria, necesario para alimentar a una
población en crecimiento.
Excedente de mano de obra campesina, que quedó disponible para su
empleo en las nuevas industrias urbanas.
Acumulación de capitales por los beneficios de una agricultura más
productiva y rentable, que en parte se invirtieron en la industria.
c. Aumento de la población
Desde la segunda mitad del siglo XVIII Gran Bretaña inició un proceso
ininterrumpido de aumento de la población, de forma que de los 5.8 millones de
personas contabilizadas en 1700 se pasaron a los 9 millones en 1801. Entre las causas
de este incremento encontramos una mayor producción agrícola, los avances en la
higiene y la medicina o la erradicación de epidemias. En otras palabras, lo que
disminuyó considerablemente fue la mortalidad lo cual, unido a las tradicionales altas
tasa de natalidad, tuvo como efecto más inmediato el aumento de los habitantes y, en
consecuencia, de la mano de obra y las posibilidades de consumo.
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La industrialización y la sociedad de clases
1. El nuevo modelo fabril: la industrialización
2. El punto de partida de la industrialización: Gran Bretaña
2.1 Factores que favorecieron la revolución industrial
3. La difusión fuera de Gran Bretaña
4. La segunda revolución industrial
4.1 Las potencias industriales extraeuropeas: Estados Unidos y Japón
4.2 La implantación mundial del capitalismo y los nuevos modelos
empresariales
5. Los cambios demográficos: del estancamiento al crecimiento. El fenómeno urbano
6. El nuevo modelo de sociedad: de la sociedad estamental a la sociedad de clases
7. El movimiento obrero
7.1 La formación del pensamiento obrero: el socialismo utópico y el marxismo
7.2 Las actuaciones del movimiento obrero
1. El nuevo fenómeno fabril: la industrialización
Tradicionalmente se ha venido aplicando la denominación de “revolución
industrial” a un proceso de cambios que experimentaron las economías occidentales a
lo largo del siglo XIX. Sin embargo, no fue una transformación radical e inmediata
ocurrida en un breve periodo de tiempo, tal y como parece responder el término de
revolución, ni tampoco estuvo exclusivamente relacionada con la industria, sino que
más bien fue un proceso extensible a todos los sectores económicos y sociales que
llegan hasta la actualidad. Por esa razón, es más correcto hablar de industrialización,
término que emplearemos a lo largo de este tema.
Por otra parte, a menudo se ha tendido a presentar el liberalismo político y la
industrialización como elementos independientes, pero nada más lejos, pues ambos
elementos corrieron paralelos. El liberalismo político trajo consigo el liberalismo
económico que a su vez influyó en una nueva forma de producción.
En cualquier caso, la industrialización hace referencia a un cambio en la
fabricación de productos, que pasaron de realizarse artesanalmente (a mano y con
herramientas muy básicas) a hacerlo con ayuda de maquinaria. Con ello se lograba
producir más en mucho menos tiempo y con un menor coste, es decir, se consiguió
producir rápido y barato.
1
, La industrialización y la sociedad de clases
En función de las fuentes de energía, las innovaciones tecnológicas empleadas, de
la implantación industrial en el mundo y de los cambios operados en las formas de
trabajo, se suelen distinguir varias etapas. La primera comenzó hacia 1760 y prolongó
su impulso hasta 1870: fue la era del vapor, del algodón, del carbón y del ferrocarril; la
segunda, entre 1870 y 1914, en la que destacaron el petróleo, la electricidad, el
automóvil y la industria química; la tercera, posterior a 1945 y que llegaría hasta el
2010, dominada por la electrónica, la informática y las telecomunicaciones.
Recientemente se ha incluido una cuarta en la que estamos inmersos en la actualidad,
conocida como industria 4.0, dominada por la inteligencia artificial, la biotecnología o
la nanotecnología.
2. El punto de partida de la industrialización: Gran Bretaña
Si tenemos en cuenta que el liberalismo político corrió paralelo a la
industrialización, es fácil adivinar el lugar en donde dio comienzo este proceso: Gran
Bretaña. Fue ahí en donde confluyeron una serie de factores que, aun siendo
independientes unos de otros, acabaron formando una cadena causal que terminó
originando este nuevo modelo de producción.
2.1 Factores que favorecieron la revolución industrial
a. Liberalismo político y económico
Gran Bretaña no solo fue la cuna de las teorías liberales políticas y económicas que
nacieron en el siglo XVII, sino también fue la pionera en su aplicación práctica. Su
sistema parlamentario representaba a los principales intereses económicos del país,
compuesta por una burguesía emprendedora, por lo que las leyes que se
confeccionaron en esta cámara tuvieron como objetivo favorecer los intereses de los
propietarios.
Desde el punto de vista económico, también fue el primer país en poner fin a las
aduanas que protegían la producción interior de la competencia exterior. Desde el
siglo XIX fue el más ardiente defensor del libre comercio frente al viejo proteccionismo
arancelario (imposición de impuestos sobre los productos que se importan).
b. Transformaciones agrarias
Seguramente este sea el punto de inicio de la industrialización. Sin la mecanización
del campo no es posible iniciar la industrialización, pues era ahí en donde se
concentraba la mano de obra.
Desde el siglo XVIII el campo inglés experimentó una serie de transformaciones en
la propiedad de la tierra. Durante los siglos que ocupó el sistema antiguo regimental,
encontramos tierras pertenecientes a los estamentos privilegiados pero también a la
2
, La industrialización y la sociedad de clases
comunidad, denominadas tierras comunales, generalmente pertenecientes a un
municipio y que eran explotados por todos los habitantes. Pues bien, con un
Parlamento de mayoría burguesa, desde 1760 se aprobaron una serie de leyes
(Enclosure Acts), por las que estas grandes parcelas de explotación colectiva (open
fields) se cercaron (vallaron), a fin de pasar a servir a la propiedad privada
(enclosures). De este modo, los nuevos propietarios pudieron dedicarlas a cualquier
cultivo con absoluta libertad y con criterios de rentabilidad económica. Por el
contrario, muchos de los campesinos que habían vivido de esas tierras cuando eran
explotados por la comunidad se vieron forzados a emigrar a la ciudad al verse privados
de su tradicional modo de vida.
Con los campos en manos privadas, se aplicaron innovaciones técnicas con la
voluntad de mejorar la productividad, como la sembradora mecánica (desde 1710), la
supresión del barbecho, mediante nuevos sistemas de rotación de cultivos, como el
sistema Norfolk, que consistía en aplicar la rotación cuatrienal: trigo, nabos, cebada y
trébol, por lo que se hacía hueco a las plantas forrajeras que permitían la alimentación
del ganado.
Por último, se extendió el cultivo de la patata y el maíz, plantas de origen
americano conocidas desde el siglo XVI pero cuya producción no comenzó hasta el
siglo XVIII, y el uso de fertilizantes.
En conjunto, todas estas medidas tuvieron tres consecuencias importantes que
situaron a Gran Bretaña en una posición de ventaja de cara a iniciar la
industrialización:
Notable aumento de la producción agraria, necesario para alimentar a una
población en crecimiento.
Excedente de mano de obra campesina, que quedó disponible para su
empleo en las nuevas industrias urbanas.
Acumulación de capitales por los beneficios de una agricultura más
productiva y rentable, que en parte se invirtieron en la industria.
c. Aumento de la población
Desde la segunda mitad del siglo XVIII Gran Bretaña inició un proceso
ininterrumpido de aumento de la población, de forma que de los 5.8 millones de
personas contabilizadas en 1700 se pasaron a los 9 millones en 1801. Entre las causas
de este incremento encontramos una mayor producción agrícola, los avances en la
higiene y la medicina o la erradicación de epidemias. En otras palabras, lo que
disminuyó considerablemente fue la mortalidad lo cual, unido a las tradicionales altas
tasa de natalidad, tuvo como efecto más inmediato el aumento de los habitantes y, en
consecuencia, de la mano de obra y las posibilidades de consumo.
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