Lengua
TEMA 7: LA NOVELA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XX (DE 1939 HASTA 1975)
En este tema se puede ver el reflejo de la sociedad española a través de la novela: los cuarenta de la
posguerra, llena de desolación, hambre, miedo y desesperanza; los años cincuenta y la denuncia de las
injusticias; los sesenta, con la experimentación formal; y desde 1975, la multiplicidad de tendencias.
Lo primero a tener en cuenta es la existencia de una novela del exilio: son los autores que continuaron su
producción narrativa fuera de España, y en general tratan con insistencia el tema de la guerra. Entre ellos
destacan Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel y Ramón J. Sender, que en el exilio escribió su obra
maestra Réquiem por un campesino español.
En la novela de la posguerra hay dos tendencias bien distintas. La llamada novela nacionalista plasmó la
ideología falangista y la reivindicación de valores como el belicismo, la familia y la religión. Autores de
esta tendencia son Rafael García Serrano, Gonzalo Torrente Ballester, que más tarde evolucionará al
realismo, y Wenceslao Fernández Flores, que recurre al humor y los mundos imaginarios.
La otra tendencia produce una narrativa de alta calidad, y se conoce como novela existencial. La
desorientación, la hostilidad de la vida, la soledad y la angustia son temas de estos años. Son novelas de
corte realista, con un narrador en primera persona que rememora el tiempo pasado, y se emplea el
monólogo interior. Destacan Nada de Carmen Laforet; La sombra del ciprés es alargada, de Miguel
Delibes; y La familia de pascual Duarte, de Camilo José Cela, que representa además el inicio del llamado
tremendismo: novelas que reflejan los aspectos más desagradables y brutales de la realidad para hacer
una reflexión sobre la condición humana. Como un nuevo pícaro, Pascual Duarte narra su biografía para
que entendamos cómo ha llegado a ser un condenado a muerte. Se advierten claras influencias de la
novela picaresca, las novelas naturalistas, y las obras de ambiente rural y primitivo de Valle-Inclán.
En la década de los cincuenta, la angustia existencial va dejando paso a las preocupaciones sociales y
colectivas. La novela social se desarrolla al tiempo que la poesía social. Aborda temas como la miseria de
la guerra, los conflictos de la vida colectiva, o el mundo rural. El estilo es sencillo, tanto en el lenguaje
como en la técnica narrativa, pues se pretende llegar a un amplio público. Hay dos enfoques: el realismo
testimonial, donde el narrador presenta la realidad de manera objetiva; y el realismo crítico, donde la
denuncia social es explícita, con comentarios del narrador y personajes que representan las distintas
clases sociales. Los autores más significativos son:
Camilo José Cela. Publica La colmena, novela de protagonista colectivo: más de trescientos personajes
cuyas peripecias se ofrecen en múltiples secuencias narrativas a través de la técnica caleidoscópica. En el
desarrollo narrativo, se salta de unos personajes y sitios a otros, de modo que se asiste a veces a hechos
que suceden de forma simultánea en lugares distintos. Los motivos dominantes son el hambre, el dinero,
el recuerdo de la guerra,etc.
Delibes muestra un compromiso con los más desfavorecidos y una defensa del mundo rural: El camino y
Las ratas. Rafael Sánchez Ferlosio escribió El Jarama, fotografía del vacío de una juventud víctima de las
circunstancias. Otros autores importantes son Ignacio Aldecoa, El fulgor y la sangre; Jesús Fernández
Santos, Los bravos; Carmen Martín Gaite, Entre visillos; Manuel Caballero Bonald, Los días de septiembre,
Juan Goytisolo, Juegos de manos; Gonzalo Torrente Ballester, Los gozos y las sombras.
Durante la década de los sesenta se detecta un cierto agotamiento del realismo social y una evolución
hacia la experimentación y la renovación, bajo la influencia de autores europeos (Proust, Kafka, Joyce),
norteamericanos (Faulkner) y latinoamericanos (Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez). Esta renovación
fue intensa en la técnica, pero en los temas la sociedad española siguió siendo la protagonista.
1
TEMA 7: LA NOVELA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XX (DE 1939 HASTA 1975)
En este tema se puede ver el reflejo de la sociedad española a través de la novela: los cuarenta de la
posguerra, llena de desolación, hambre, miedo y desesperanza; los años cincuenta y la denuncia de las
injusticias; los sesenta, con la experimentación formal; y desde 1975, la multiplicidad de tendencias.
Lo primero a tener en cuenta es la existencia de una novela del exilio: son los autores que continuaron su
producción narrativa fuera de España, y en general tratan con insistencia el tema de la guerra. Entre ellos
destacan Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel y Ramón J. Sender, que en el exilio escribió su obra
maestra Réquiem por un campesino español.
En la novela de la posguerra hay dos tendencias bien distintas. La llamada novela nacionalista plasmó la
ideología falangista y la reivindicación de valores como el belicismo, la familia y la religión. Autores de
esta tendencia son Rafael García Serrano, Gonzalo Torrente Ballester, que más tarde evolucionará al
realismo, y Wenceslao Fernández Flores, que recurre al humor y los mundos imaginarios.
La otra tendencia produce una narrativa de alta calidad, y se conoce como novela existencial. La
desorientación, la hostilidad de la vida, la soledad y la angustia son temas de estos años. Son novelas de
corte realista, con un narrador en primera persona que rememora el tiempo pasado, y se emplea el
monólogo interior. Destacan Nada de Carmen Laforet; La sombra del ciprés es alargada, de Miguel
Delibes; y La familia de pascual Duarte, de Camilo José Cela, que representa además el inicio del llamado
tremendismo: novelas que reflejan los aspectos más desagradables y brutales de la realidad para hacer
una reflexión sobre la condición humana. Como un nuevo pícaro, Pascual Duarte narra su biografía para
que entendamos cómo ha llegado a ser un condenado a muerte. Se advierten claras influencias de la
novela picaresca, las novelas naturalistas, y las obras de ambiente rural y primitivo de Valle-Inclán.
En la década de los cincuenta, la angustia existencial va dejando paso a las preocupaciones sociales y
colectivas. La novela social se desarrolla al tiempo que la poesía social. Aborda temas como la miseria de
la guerra, los conflictos de la vida colectiva, o el mundo rural. El estilo es sencillo, tanto en el lenguaje
como en la técnica narrativa, pues se pretende llegar a un amplio público. Hay dos enfoques: el realismo
testimonial, donde el narrador presenta la realidad de manera objetiva; y el realismo crítico, donde la
denuncia social es explícita, con comentarios del narrador y personajes que representan las distintas
clases sociales. Los autores más significativos son:
Camilo José Cela. Publica La colmena, novela de protagonista colectivo: más de trescientos personajes
cuyas peripecias se ofrecen en múltiples secuencias narrativas a través de la técnica caleidoscópica. En el
desarrollo narrativo, se salta de unos personajes y sitios a otros, de modo que se asiste a veces a hechos
que suceden de forma simultánea en lugares distintos. Los motivos dominantes son el hambre, el dinero,
el recuerdo de la guerra,etc.
Delibes muestra un compromiso con los más desfavorecidos y una defensa del mundo rural: El camino y
Las ratas. Rafael Sánchez Ferlosio escribió El Jarama, fotografía del vacío de una juventud víctima de las
circunstancias. Otros autores importantes son Ignacio Aldecoa, El fulgor y la sangre; Jesús Fernández
Santos, Los bravos; Carmen Martín Gaite, Entre visillos; Manuel Caballero Bonald, Los días de septiembre,
Juan Goytisolo, Juegos de manos; Gonzalo Torrente Ballester, Los gozos y las sombras.
Durante la década de los sesenta se detecta un cierto agotamiento del realismo social y una evolución
hacia la experimentación y la renovación, bajo la influencia de autores europeos (Proust, Kafka, Joyce),
norteamericanos (Faulkner) y latinoamericanos (Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez). Esta renovación
fue intensa en la técnica, pero en los temas la sociedad española siguió siendo la protagonista.
1