Fernando Mendoza Eslava
La realidad muchas veces nos hace presa de nuestros propios actos, puedo mencionar por
experiencia propia que cada acto es determinante sobre la forma que adquiere cada vida.
En gran cantidad de ocasiones fue mi decisión lo que me condujo por el camino de
la prosperidad o el de la desdicha, aun así, soy presa del pensamiento del hubiera y me
lamento de las oportunidades que este puedo haberme traído, pero me reconforta el vivir en
la monotonía de mi realidad indiferente de los riesgos que ofrece la incertidumbre.
Al leer los cuentos “El gato negro” y “La verdad sobre el caso del señor Valdemar”
de Edgar Allan Poe, pude vislumbrar un factor en común, tomando en cuenta que es la
determinación de sus protagonistas lo que los condujo a caer en una tragedia maquinada por
sus actos.
Cada personaje tenía una encomienda diferente, en el cuento de “el gato negro”, el
protagonista en su momento de mayor debilidad pierde su cordura y adquiere la misión de
cegar la vida de una criatura inocente a pesar de las consecuencias que esto le acarrearía "El
insondable deseo que tenía mi alma de vejarse a sí misma, de violentar su propia
naturaleza , de hacer mal por el mal mismo, me incitó a continuar y finalmente a consumar
el suplicio" (El gato negro, Poe. S.f, p 4).
Por otra parte, en el cuento de "Valdemar", pude presenciar la encomienda de un
hombre de divulgar su conocimiento y llevar a la humanidad a trascender sobre los escasos
conocimientos sobre la vida después de la muerte, pero las acciones que tomó atentaron
contra los principios morales que nos atan a este mundo y lo condujeron a la desgracia. El
perpetrar la integridad post mortem de un hombre lo condujo a una verdad desoladora que
nunca hubiera imaginado. "Lo que realmente ocurrió fue algo para lo que ningún ser
humano podía estar preparado" (la verdad sobre el caso del señor Valdemar, Poe. S.f p 7).
La naturaleza de ambas historias brinda una perspectiva sobre las consecuencias de
cada acción, ya que los actos de cada personaje fueron influenciados por la perversión
cambiando su propósito inicial y conduciéndolos por el turbio sendero de una tortuosa
realidad. Son las acciones de cada persona las que marcan su destino y cada uno tiene que