DERECHO CONSTITUCIONAL I
PROFESORA: MGTR. KATHERINEE ALVARADO TAPIA.
LECCIÓN Nº 02: EL PODER POLÍTICO
I. GENERALIDADES:
El concepto poder no es un concepto meramente político y jurídico sino, ante todo
sociológico, Bodenheimer1 al respecto afirma “el poder es la capacidad de un individuo o
grupo de llevar a la práctica su voluntad, incluso a pesar de la resistencia de otros
individuos o grupos”. Este poder puede ejercerse por medios físicos, psicológicos o
intelectuales.
En el mismo sentido Luis Pinto Ferreira2, señala que “El poder es un proceso social, un
hecho objetivo de la convivencia de los hombres, un fenómeno específico de la sociedad”.
El poder es una fuerza social destinada a imponer comportamientos humanos en la
dirección de fija quien la ejerce. Se trata de una acción vigorosa que expresa una cualidad
dominante de la voluntad personal o de la un conjunto de hombres . En realidad no existe
prácticamente relación humana en donde una persona no ejerza algún grado de poder
sobre otra. Esto puede percibirse desde la misma familia, que es el núcleo básico de la
organización social 3.
El poder, en esencia, se puede considerar como una libido dominadora de conductas
ajenas, como una LIBIDO DOMINANDI 4 inserta en la relación establecida en el binomio
mando-obediencia. Así podemos entender al poder como la capacidad de un individuo o de
un grupo, generada por su libido dominandi, de conferir efectos agradables o
desagradables a la conducta de otro u otros individuos o grupos con el fin de imponerles su
voluntad, aun contra las de ellos mismos, para lograr determinado comportamiento
individual o colectivo.
No obstante, la imposición de una voluntad a otra se propicia muchas veces no sólo por la
libido dominadi del depositario del poder, que produce en él una capacidad de conferir
efectos agradables o desagradables a la conducta ajena, sino también por la carencia de
iniciativa de los destinatarios, por su indiferencia, por su SÍNDROME DE MASA INERTE
que requiere de un guía que le oriente acerca de lo que conviene hacer, de un jefe que le
ordene cómo, dónde y cuándo actuar; que le evite tomar decisiones en aspectos
importantes, así la libido dominandi y el síndrome de masa inerte engendran el binomio
poder-obediencia, y la división de los seres humanos en gobernantes y gobernados, en
élites y masas, en los de arriba y los de abajo 5.
Según Pablo Lucas Verdú, el poder “es la capacidad de una persona o conjunto de
personas de imponer sus decisiones a una comunidad, determinando su obediencia y
garantizándola, si es menester, con la coerción 6”
Es ante la importancia de este fenómeno que muchos filósofos, políticos y sociólogos han
desarrollado numerosos estudios sobre sus implicancias en la vida social humana. Desde
luego, no hay un acuerdo acerca de los tipos o categorías de poder existentes, por lo cual
es dable pensar que casi son tantas como autores se han ocupado de ellas, lo que
1
Citado por NARANJO MESA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Editorial Temis S.A. Santa Fe de
Bogotá, Colombia. 2000. p119.
2
Citado por GARCIA TOMA, Víctor. “Teoría del Estado y Derecho Constitucional”. Palestra Editores, 1ra edición. Abril 2005.
p75
3
Ídem
4
Líbido dominandi.- En el pensamiento político se conoce como libido dominandi al irreprimible instinto totalitario, al deseo
incontenible por subyugar, por imponer la voluntad propia, por controlarlo todo. Este concepto de libido dominandi, inicialmente
creado en la Ciudad de Dios de San Agustín, fue desarrollado por el jurista alemán Eric Voegelin (1901-1985).
En: http://www.elcomercio.com/opinion/libido-dominandi.html.
5
FERNÀNDEZ RUIZ, Jorge. “El poder y sus tipos”. Revista Jurídica Boletín Mexicano de Derecho Comparado. Nº 81, 1994,
p669
6
Citado por BOREA ODRIA, Alberto. “Los elementos del Estado Moderno”. Editora Hochman Internacional. Lima. 1994. p322
11
, DERECHO CONSTITUCIONAL I
PROFESORA: MGTR. KATHERINEE ALVARADO TAPIA.
denuncia lo arbitrario de las mismas. No obstante lo antes indicado resaltamos que cuando
nos referimos al poder en el derecho constitucional, aludimos a una de sus formas más
particulares el PODER POLÌTICO.
Kart Loewenstein 7, afirma en relación a la anatomía del proceso del poder político, que
existe una enigmática triada pues “los tres incentivos fundamentales que dominan la vida
del hombre en la sociedad y rigen la totalidad de las relaciones humanas son: el amor, la fe
y el poder; de una manera misteriosa, están unidos y entrelazados. Sabemos que el poder
de la fe mueve montañas, y que el poder del amor, es el vencedor en todas las batallas;
pero no es menos propio del hombre el amor al poder y la fe en el poder. La historia
muestra como el amor y la fe ha contribuido a la felicidad del hombre y cómo el poder a su
miseria. Sin embargo, hay lago en común en estas tres fuerzas: el hombre puede sentirlas
y experimentarlas, así como apreciar su efecto sobre sí mismo y su medio ambiente; pero a
lo que no llega es a conocer su interna realidad”.
Andrè Hauriou 8, define el poder político como “energía de la voluntad que se manifiesta en
quienes asumen la empresa del gobierno de un grupo humano, y que les permite
imponerse gracias a una doble fuente de fuerza y competencia. Cuando está sostenido sólo
por la fuerza, tiene el carácter de poder de hecho y se convierte en poder de derecho por el
consentimiento de los gobernados”. De esta definición se extraen los siguientes aspectos
del poder político:
a) Es inherente a la naturaleza humana
b) Crea organizaciones sociales
c) Posee dos elementos: dominación y competencia
d) Cuando es consentido por los gobernados se convierte en poder de derecho
El poder político, aparece cuando aquellos que obedecen creen, además, que es normal
para ellos obedecer y que ello es bueno, justo y legítimo . La creencia en la necesidad de
poder es un fenómeno que puede considerarse natural y generalizado en toda sociedad
humana. La realidad social trae consigo la idea de un jefe, de una autoridad, de un poder y
este factor juega un papel decisivo en su organización. Duverger afirma que el poder en la
sociedad aparece como un fenómeno tan natural como el agua, el fuego el granizo a la
lluvia en el universo físico y añade que la idea de vivir sin jefes es absurda – al menos a
primera vista- porque en todas partes se vive bajo alguna autoridad 9.
Al poder que se fundamenta en la convicción del gobernado de que es justo y legitimo para
él obedecer, es decir, aquel que emana del Estado concebido como soporte, se le
denomina PODER INSTITUCIONAL 10, Burdeau define la institucionalización del poder
como “el acto por el cual el fundamento del poder es transferido de la personas de los
gobernantes a una entidad” 11
Históricamente, ha habido diversas formas de entender el poder político, estas pueden
resumirse básicamente en dos:
a. ABSOLUTISMO, otorga a la autoridad política todos los poderes del Estado –
Legislativo, Ejecutivo y Judicial-, este sistema ha adoptado diversas formas y nombres
(faraones, emperadores, monarquía absoluta, nazismo, fascismo, comunismo, teocracia,
etc.). En el absolutismo la voluntad del gobernante está por encima de la ley y, por ello,
prevalece la arbitrariedad de la autoridad.
b. DEMOCRACIA, el poder está repartido entre diversas instituciones, al Poder Ejecutivo
le corresponde ejecutar las leyes, que el Poder Legislativo hace y el Poder Judicial, juzga.
7
LOEWENSTEIN. Kart. “Teoría de la Constitución”. Editorial Ariel. Barcelona, España, p23.
8
Citado por NARANJO MESA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Ob. Cit. p120
9
NARANJO MESA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Ob. Cit. p86
10
La base del poder institucional es el reconocimiento de las INSTITUCIONES o reglas de juego, creadas por mecanismos
espontáneos de interacción y alimentadas por las ideas de las personas. Algunas son leyes escritas otros simplemente
productos de la cultura y los valores. Como complemento de las instituciones se encuentran las ORGANIZACIONES o los
equipos de diferente índole (políticas, económicas, sociales, educativas, etc.). Cfr. NORTH DOUGLAS. Instituciones, cambio
institucional y desempeño económico. Universidad de Cambridge, 1990. Pp. 14-21.
11
Ídem
12
PROFESORA: MGTR. KATHERINEE ALVARADO TAPIA.
LECCIÓN Nº 02: EL PODER POLÍTICO
I. GENERALIDADES:
El concepto poder no es un concepto meramente político y jurídico sino, ante todo
sociológico, Bodenheimer1 al respecto afirma “el poder es la capacidad de un individuo o
grupo de llevar a la práctica su voluntad, incluso a pesar de la resistencia de otros
individuos o grupos”. Este poder puede ejercerse por medios físicos, psicológicos o
intelectuales.
En el mismo sentido Luis Pinto Ferreira2, señala que “El poder es un proceso social, un
hecho objetivo de la convivencia de los hombres, un fenómeno específico de la sociedad”.
El poder es una fuerza social destinada a imponer comportamientos humanos en la
dirección de fija quien la ejerce. Se trata de una acción vigorosa que expresa una cualidad
dominante de la voluntad personal o de la un conjunto de hombres . En realidad no existe
prácticamente relación humana en donde una persona no ejerza algún grado de poder
sobre otra. Esto puede percibirse desde la misma familia, que es el núcleo básico de la
organización social 3.
El poder, en esencia, se puede considerar como una libido dominadora de conductas
ajenas, como una LIBIDO DOMINANDI 4 inserta en la relación establecida en el binomio
mando-obediencia. Así podemos entender al poder como la capacidad de un individuo o de
un grupo, generada por su libido dominandi, de conferir efectos agradables o
desagradables a la conducta de otro u otros individuos o grupos con el fin de imponerles su
voluntad, aun contra las de ellos mismos, para lograr determinado comportamiento
individual o colectivo.
No obstante, la imposición de una voluntad a otra se propicia muchas veces no sólo por la
libido dominadi del depositario del poder, que produce en él una capacidad de conferir
efectos agradables o desagradables a la conducta ajena, sino también por la carencia de
iniciativa de los destinatarios, por su indiferencia, por su SÍNDROME DE MASA INERTE
que requiere de un guía que le oriente acerca de lo que conviene hacer, de un jefe que le
ordene cómo, dónde y cuándo actuar; que le evite tomar decisiones en aspectos
importantes, así la libido dominandi y el síndrome de masa inerte engendran el binomio
poder-obediencia, y la división de los seres humanos en gobernantes y gobernados, en
élites y masas, en los de arriba y los de abajo 5.
Según Pablo Lucas Verdú, el poder “es la capacidad de una persona o conjunto de
personas de imponer sus decisiones a una comunidad, determinando su obediencia y
garantizándola, si es menester, con la coerción 6”
Es ante la importancia de este fenómeno que muchos filósofos, políticos y sociólogos han
desarrollado numerosos estudios sobre sus implicancias en la vida social humana. Desde
luego, no hay un acuerdo acerca de los tipos o categorías de poder existentes, por lo cual
es dable pensar que casi son tantas como autores se han ocupado de ellas, lo que
1
Citado por NARANJO MESA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Editorial Temis S.A. Santa Fe de
Bogotá, Colombia. 2000. p119.
2
Citado por GARCIA TOMA, Víctor. “Teoría del Estado y Derecho Constitucional”. Palestra Editores, 1ra edición. Abril 2005.
p75
3
Ídem
4
Líbido dominandi.- En el pensamiento político se conoce como libido dominandi al irreprimible instinto totalitario, al deseo
incontenible por subyugar, por imponer la voluntad propia, por controlarlo todo. Este concepto de libido dominandi, inicialmente
creado en la Ciudad de Dios de San Agustín, fue desarrollado por el jurista alemán Eric Voegelin (1901-1985).
En: http://www.elcomercio.com/opinion/libido-dominandi.html.
5
FERNÀNDEZ RUIZ, Jorge. “El poder y sus tipos”. Revista Jurídica Boletín Mexicano de Derecho Comparado. Nº 81, 1994,
p669
6
Citado por BOREA ODRIA, Alberto. “Los elementos del Estado Moderno”. Editora Hochman Internacional. Lima. 1994. p322
11
, DERECHO CONSTITUCIONAL I
PROFESORA: MGTR. KATHERINEE ALVARADO TAPIA.
denuncia lo arbitrario de las mismas. No obstante lo antes indicado resaltamos que cuando
nos referimos al poder en el derecho constitucional, aludimos a una de sus formas más
particulares el PODER POLÌTICO.
Kart Loewenstein 7, afirma en relación a la anatomía del proceso del poder político, que
existe una enigmática triada pues “los tres incentivos fundamentales que dominan la vida
del hombre en la sociedad y rigen la totalidad de las relaciones humanas son: el amor, la fe
y el poder; de una manera misteriosa, están unidos y entrelazados. Sabemos que el poder
de la fe mueve montañas, y que el poder del amor, es el vencedor en todas las batallas;
pero no es menos propio del hombre el amor al poder y la fe en el poder. La historia
muestra como el amor y la fe ha contribuido a la felicidad del hombre y cómo el poder a su
miseria. Sin embargo, hay lago en común en estas tres fuerzas: el hombre puede sentirlas
y experimentarlas, así como apreciar su efecto sobre sí mismo y su medio ambiente; pero a
lo que no llega es a conocer su interna realidad”.
Andrè Hauriou 8, define el poder político como “energía de la voluntad que se manifiesta en
quienes asumen la empresa del gobierno de un grupo humano, y que les permite
imponerse gracias a una doble fuente de fuerza y competencia. Cuando está sostenido sólo
por la fuerza, tiene el carácter de poder de hecho y se convierte en poder de derecho por el
consentimiento de los gobernados”. De esta definición se extraen los siguientes aspectos
del poder político:
a) Es inherente a la naturaleza humana
b) Crea organizaciones sociales
c) Posee dos elementos: dominación y competencia
d) Cuando es consentido por los gobernados se convierte en poder de derecho
El poder político, aparece cuando aquellos que obedecen creen, además, que es normal
para ellos obedecer y que ello es bueno, justo y legítimo . La creencia en la necesidad de
poder es un fenómeno que puede considerarse natural y generalizado en toda sociedad
humana. La realidad social trae consigo la idea de un jefe, de una autoridad, de un poder y
este factor juega un papel decisivo en su organización. Duverger afirma que el poder en la
sociedad aparece como un fenómeno tan natural como el agua, el fuego el granizo a la
lluvia en el universo físico y añade que la idea de vivir sin jefes es absurda – al menos a
primera vista- porque en todas partes se vive bajo alguna autoridad 9.
Al poder que se fundamenta en la convicción del gobernado de que es justo y legitimo para
él obedecer, es decir, aquel que emana del Estado concebido como soporte, se le
denomina PODER INSTITUCIONAL 10, Burdeau define la institucionalización del poder
como “el acto por el cual el fundamento del poder es transferido de la personas de los
gobernantes a una entidad” 11
Históricamente, ha habido diversas formas de entender el poder político, estas pueden
resumirse básicamente en dos:
a. ABSOLUTISMO, otorga a la autoridad política todos los poderes del Estado –
Legislativo, Ejecutivo y Judicial-, este sistema ha adoptado diversas formas y nombres
(faraones, emperadores, monarquía absoluta, nazismo, fascismo, comunismo, teocracia,
etc.). En el absolutismo la voluntad del gobernante está por encima de la ley y, por ello,
prevalece la arbitrariedad de la autoridad.
b. DEMOCRACIA, el poder está repartido entre diversas instituciones, al Poder Ejecutivo
le corresponde ejecutar las leyes, que el Poder Legislativo hace y el Poder Judicial, juzga.
7
LOEWENSTEIN. Kart. “Teoría de la Constitución”. Editorial Ariel. Barcelona, España, p23.
8
Citado por NARANJO MESA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Ob. Cit. p120
9
NARANJO MESA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Ob. Cit. p86
10
La base del poder institucional es el reconocimiento de las INSTITUCIONES o reglas de juego, creadas por mecanismos
espontáneos de interacción y alimentadas por las ideas de las personas. Algunas son leyes escritas otros simplemente
productos de la cultura y los valores. Como complemento de las instituciones se encuentran las ORGANIZACIONES o los
equipos de diferente índole (políticas, económicas, sociales, educativas, etc.). Cfr. NORTH DOUGLAS. Instituciones, cambio
institucional y desempeño económico. Universidad de Cambridge, 1990. Pp. 14-21.
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