Tratamiento de aguas residuales
En el mundo hay más de mil millones de personas sin acceso a agua segura para
satisfacer sus niveles mínimos de consumo, debido a esto la demanda del acceso y consumo
de agua es cada vez mayor a nivel mundial, por ende su protección es un tema de interés
global.
En el país la mayor parte del agua que se consume proviene de nacientes y otra
pequeña parte procede de pozos y quebradas. El agua que se utiliza en Costa Rica para las
actividades humanas es tomada de fuentes superficiales, siendo los principales usos la
generación hidroeléctrica, suministro de agua potable, sector agro e industrial y recreación,
como hace referencia (Valverde, 2013) al informe del Estado de la Nación 2002.
En Costa Rica, el 60 % del agua para consumo humano y más del 36 % de la requerida
en la industria se obtiene de los acuíferos. La extracción de aguas subterráneas
se ha incrementado aceleradamente y la imposibilidad de cuantificar esta demanda
sigue siendo una situación preocupante.
Por lo anterior las especies originarias de los ecosistemas acuáticos y los cuerpos de
aguas superficiales del país han sufrido un deterioro significativo, además de ello la
contaminación a los cuerpos de agua a causa de las actividades diarias de los costarricenses
fomentan aún más el deterioro ecosistémico del país, ya que el 70 % del agua residual
generada por costarricenses carece de tratamiento, para evitar y contrarrestar los impactos
negativos que genera las aguas residuales, es necesario llevar a cabo un proceso de
potabilización, que consiste en eliminar contaminantes presentes en el agua de efluencia, con
ciertos métodos de tratamientos que varían con la densidad poblacional y el estado de
desarrollo del país; estos sistemas de tratamiento o de depuración de aguas comprenden: la
clarificación y desinfección de las aguas residuales.
Los términos de clarificación y espesamiento se utilizan para designar la
sedimentación, ya que según (Padilla et al., 2020) “la clarificación incluye los subprocesos
de coagulación, floculación y sedimentación”; este último proceso es en esencia, un
fenómeno netamente físico y constituye uno de los procesos utilizados en el tratamiento del
En el mundo hay más de mil millones de personas sin acceso a agua segura para
satisfacer sus niveles mínimos de consumo, debido a esto la demanda del acceso y consumo
de agua es cada vez mayor a nivel mundial, por ende su protección es un tema de interés
global.
En el país la mayor parte del agua que se consume proviene de nacientes y otra
pequeña parte procede de pozos y quebradas. El agua que se utiliza en Costa Rica para las
actividades humanas es tomada de fuentes superficiales, siendo los principales usos la
generación hidroeléctrica, suministro de agua potable, sector agro e industrial y recreación,
como hace referencia (Valverde, 2013) al informe del Estado de la Nación 2002.
En Costa Rica, el 60 % del agua para consumo humano y más del 36 % de la requerida
en la industria se obtiene de los acuíferos. La extracción de aguas subterráneas
se ha incrementado aceleradamente y la imposibilidad de cuantificar esta demanda
sigue siendo una situación preocupante.
Por lo anterior las especies originarias de los ecosistemas acuáticos y los cuerpos de
aguas superficiales del país han sufrido un deterioro significativo, además de ello la
contaminación a los cuerpos de agua a causa de las actividades diarias de los costarricenses
fomentan aún más el deterioro ecosistémico del país, ya que el 70 % del agua residual
generada por costarricenses carece de tratamiento, para evitar y contrarrestar los impactos
negativos que genera las aguas residuales, es necesario llevar a cabo un proceso de
potabilización, que consiste en eliminar contaminantes presentes en el agua de efluencia, con
ciertos métodos de tratamientos que varían con la densidad poblacional y el estado de
desarrollo del país; estos sistemas de tratamiento o de depuración de aguas comprenden: la
clarificación y desinfección de las aguas residuales.
Los términos de clarificación y espesamiento se utilizan para designar la
sedimentación, ya que según (Padilla et al., 2020) “la clarificación incluye los subprocesos
de coagulación, floculación y sedimentación”; este último proceso es en esencia, un
fenómeno netamente físico y constituye uno de los procesos utilizados en el tratamiento del