Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó en cuatro zonas de
ocupación, hasta que en 1949, se dividió en dos países. Por un lado, la República Federal
de Alemania (RFA), conocida también como Alemania Occidental, que seguía el modelo
capitalista de Reino Unido, EE.UU y Francia; y por el otro lado, la República Democrática
Alemana (RDA), también llamada Alemania Oriental, bajo la influencia comunista de la
Unión Soviética. Asimismo, como consecuencia de la pérdida de población de la RDA de
2,7 millones de personas, en 1961 se ordenó la construcción del muro de Berlín. No
obstante, a razón de las políticas estrictas impuestas por Alemania Oriental, se generaron,
años más tarde, constantes protestas en busca de una reforma democrática, en el centro de
Leipzig, Alexanderplatz y por toda Alemania Oriental. Por ello, a partir del 9 de Noviembre
de 1989, el gobierno de la RDA, tomó la decisión de que se podía cruzar hacia Berlín
Occidental, por lo cual Alemania pudo lograr su reunificación.
Por un lado, desde el punto de vista político, este suceso marcó el fin de la Guerra Fría y la
desaparición de la Unión Soviética (URSS) y gracias a ello, se dio paso a la nueva Rusia.
En cuanto al ámbito económico, empezaron los procesos de privatización de empresas de
la RDA. Cabe señalar que se emplearon subsidios para disminuir las consecuencias en la
economía y la calidad de vida de los alemanes que pertenecían a la RDA. Durante esta
difícil época, la tasa de desempleo aumentó y el PBI disminuyó considerablemente debido a
la situación que estaba ocurriendo. Como se mencionó líneas arriba, la caída del muro se
tomó como el inicio del fin de la URSS, lo que significó que por un tiempo el mundo estuvo
liderado por Estados Unidos, entendiendo con esto que su modelo económico había
vencido al modelo contrario y reafirmando su validez y superioridad. En el ámbito social, la
caída del muro de Berlín hizo evidente el lento desarrollo de infraestructura, transporte,
tecnología y cuidado de adultos mayores y niños en las zonas antes pertenecientes a la
RDA, consecuencias aún latentes hoy en día. Muchas familias debieron reubicarse y varias
zonas rurales quedaron abandonadas.
Como ya tenemos entendido, la caída del muro de Berlín representa uno de los triunfos más
importantes del liberalismo y pudo lograr un alto impacto en los regímenes liberales que en
los años 80 se presentaban en América Latina, los cuales se fortalecieron por sus modelos
económicos, políticos e ideológicos. No obstante, no todos los países recibieron el mismo
impacto por la caída del muro de Berlín. El país donde hubo mayores consecuencias fue
Cuba, ya que éste dependía del dinero de la Unión Soviética y después del acontecimiento
sucedido, los ingresos para el país latinoamericano desaparecieron, generando que
replanteen su viabilidad económica. Es así que empieza el distanciamiento entre la Habana
y Moscú, el cual se concreta con la llegada de Putin en el 99. Asimismo, otra de las
principales consecuencias de la caída de este muro fue el incremento del tráfico de armas
en América Latina provenientes del ejército de la RDA.
En síntesis, la caída del muro de Berlín tuvo consecuencias tanto dentro y fuera de
Alemania en los diferentes ámbitos ya sea económico, político y social. Por ello, se
considera que este hecho marcó un antes y un después en el mundo que conocemos. Es
decir, gracias a este acontecimiento, nace una influencia bajo el mando de los Estados
Unidos que se encuentra ligada al liberalismo. Sin embargo, si bien esta influencia ha
logrado expandirse a la mayor cantidad de países, aún se tienen economías como el caso
de Cuba que siguen bajo una influencia distinta y que para países de oposición como los
Estados Unidos, lo mencionado no representa un éxito, sino un avance hacia el comunismo.