I. Definición y Descripción
El autocontrol se refiere a aquellos procedimientos de terapia cuyo objetivo es enseñar a
la persona estrategias para controlar o modificar su propia conducta a través de distintas
situaciones, con el propósito de alcanzar metas a largo plazo. El termino autocontrol
expresa la importancia del papel de la persona como director de su propia conducta. El
terapeuta actúa como un profesor, instruyendo a la persona en los principios del cambio
de conducta aplicado a uno mismo. Los enfoques de autocontrol reconocen la
participación activa del individuo en el proceso de terapia, a todos los niveles
Recogida de información
Especificación del problema
Planificación de la intervención
La intervención misma
La evaluación de resultados
Los enfoques de autocontrol se centran en el cambio del ambiente natural de la persona.
El autocontrol aborda la generalización al “ambiente de la persona” situando la
intervención en ese ambiente. Las estrategias son en su mayor parte, tareas para casa,
que intentan provocar el cambio en las situaciones naturales donde tiene lugar la
conducta problemática de la persona. La sesión de terapia se convierte, en un momento
para la evaluación y la planificación. El autocontrol incluye técnicas que la persona aplica
a través de distintos contextos, en su mayor parte cognitivos. La gente adquiere el
programa para cambiar cognitivamente y lo aplica para cambiar su conducta manifiesta.
Dichas conductas permiten que la persona reduzca la influencia de las recompensas y de
los castigos del ambiente inmediato, con el fin de lograr un objetivo en el futuro.
II. Perspectivas teóricas
Uno de los primeros teóricos en centrarse en la forma en que los individuos desarrollan
perspectivas únicas sobre el mundo fue George Kelly. Postulaba que la gente desarrolla
sistemas de constructos interrelacionados que emplea para entender los acontecimientos
y realizar predicciones sobre el futuro. Julian Rotter desarrolló un modelo de cómo la
gente regula su conducta en función de los valores y expectativas que asignan a los
posibles resultados de una acción determinada. No es la probabilidad objetiva, externa y
contingente lo que determina la conducta, sino las expectativas del individuo sobre
probabilidad de un resultado. Rotter introdujo también el concepto de lugar de control
interno vs lugar de control externo. Como una función de la experiencia, los individuos
desarrollan expectativas generalizadas de su grado de control sobre distintas áreas de la
actividad
Control interno: cree que los resultado estarán, bajo su control y responsabilidad
personales
, Control externo: Cree que los acontecimientos se encuentran, controlados por factores
fuera de ella y de su control
La dimensión de las diferencias individuales es continua y varía entre áreas
Bandura, dice que el decidir sobre una respuesta depende no sólo del resultado esperado
de la respuesta, sino de la probabilidad de que la persona pueda realizar adecuadamente
la respuesta. Lo primero constituye la expectativa de los resultados, lo segundo la eficacia
personal. La eficacia se refiere a la estimación, por parte de la persona, de la probabilidad
de que será capaz de acercarse a un objeto temido, de llevar a cabo una determinada
proeza o de aprender una nueva habilidad. Walter Mischel aborda los significados
subjetivos e ideográficos que dan los individuos a los estímulos. Añade la consideración
de que la gente es capaz de transformar y manipular estos significados.
Kanfer. Su trabajo se centró a los procesos a los que se entrega la gente cuando quiere
alterar su conducta, con la meta puesta a largo plazo. Cuando la gente se gente se siente
insatisfecha con algún aspecto de su conducta, empieza a implicarse en conducta de
autocontrol. Kanfer describe este proceso natural y lo divide en tres etapas.
Primera etapa. “Autorregistro”: la persona empieza a darse cuenta o ser más
consciente de la conducta en cuestión.
Segunda etapa. “Autoevaluación”: Conforme la persona recoge información sobre su
conducta, la compara con algún patrón
El resultado de la autoevaluación conduce a la tercera etapa “Autorrefuerzo”: una
persona influye sobre su propia conducta de la misma manera que una persona podría
influir sobre otra, por medio de la recompensa y el castigo.
El autorrefuerzo implica que:
Una autoevaluación positiva es experimentada funcionalmente como recompensante:
Aumenta la probabilidad de que continúen los esfuerzos de autocontrol.
La autoevaluación negativa se experimenta como punitiva y puede disminuir esfuerzos
posteriores o reducir los fracasos futuros
III. Autorregistro
El autorregistro es una técnica básica de autocontrol, se emplea de distintos modos para
la evaluación y como estrategia de intervención, puede utilizarse para evaluar la conducta,
sus antecedentes situacionales, sus consecuencias, el afecto que la acompaña o las
relaciones entre todas estas variables. La forma más habitual de autorregistro seria el
obtener una medición de la misma conducta de interés. Se puede evaluar cualquier
dimensión de una conducta, incluyendo la frecuencia, la duración, la intensidad o la
calidad, de igual manera se pueden registrar múltiples dimensiones.
Los antecedentes de la conducta, siendo a menudo un camino para descubrir
asociaciones y generar hipótesis para la terapia. Los pacientes no se dan cuenta a
menudo, de los factores o estímulos situaciones que pueden estar asociados con las