ENSAYO: SOCIEDAD DEL RIESGO (BECK)
Partiendo de la propuesta teórica de Beck, enmarcamos dicha teorización en la
situación pandémica mundial del virus SARS-CoV-2, iniciada a principios del 2020
perpetuandose hasta la actualidad.
Acorde al autor, nos encontramos ante una sociedad del riesgo, que enfrenta
amenazas que pausaron momentáneamente la estratificación clasista, afectando al todo
global. En la sociedad actual, subsumida a riesgos masivos, el impacto del Coronavirus
tampoco hizo diferenciaciones: envolvió a todo el planeta, tanto a primermundistas como a
subdesarrollados. Tan grave riesgo, sumergió al planeta entero en un caos, caracterizado
por contagios masivos, muertes y malestar socioeconómico. Tal amenaza evidenció que los
posicionados omnipotentemente también padecen debilidades. La pandemia impuso una
amenaza cuya única solución es cooperar internacionalmente, protegerse individualmente
es imposible; las decisiones que adopte cada país ante la problemática, en este contexto de
crisis e interdependencia, afectan directa o indirectamente al resto del globo, en mayor o
menor proporción. Acciones transnacionales, desde enviar instrumentación sanitaria hasta
acuerdos diplomáticos para acceder a vacunas, son maneras en que las naciones
encuentran soluciones al malestar generalizado.
Según Beck, en esta sociedad las amenazas ya no son visibles. Así, la ciencia
emana como herramienta para denotar riesgos, ilustrar sobre ellos y hallarles solución
dentro de esta sociedad crítica, reflexiva y consciente. Hemos notado, tras más de un año
en pandemia, cómo las sociedades se informaron sobre lo acontecido, construyendo una
conciencia social sobre los riesgos a los que estamos expuestos; es decir, una opinión
pública que exige conocimientos certeros en una situación de limbo donde las predicciones
y controles científicas se dificultan por la dinámica cambiante propia del virus. Se origina así
la modernidad reflexiva que conlleva la individualización que, a su vez, diluye precedentes
formas socio-históricas y vínculos, se pierden seguridades tradicionales, creencias y normas
orientativas.
En esta sociedad industrializada e individualizada, enmarcada en instituciones
político-administrativas, la biografía personal queda abierta a situaciones en que cada cual
decide cómo accionar, la combinación biográfica surge por procesos institucionales y
normativos. La biografía se separa cada vez más del ámbito de la vida inmediata y se abre
a una moral lejana, por encima de las fronteras entre países y expertos. Las decisiones
gubernamentales que imponen las instituciones a la población para hacerle frente a la crisis
sanitaria reflejan las limitaciones prácticas de la autonomía individual, separando la de la
vida inmediata, acercándola a una moral lejana.
Considerando lo expuesto, concluimos que, aunque el riesgo del COVID-19 fue
capaz de afectar a la totalidad planetaria, su avance denota que las consecuencias no serán
las mismas tanto para países, empresas, y poblaciones. Atisbamos gran distancia entre la
posición de los estados productores y distribuidores de vacunas respecto a los que las
reciben; notamos brechas clasistas, en el acceso a las vacunas (ejemplificando: ciudadanos
de naciones subdesarrolladas viajan al Primer Mundo para vacunarse rápidamente). Por
ende, argumentamos contra Beck reflexionando que en la sociedad industrial e
individualizada actual emergerán nuevamente los estratos, debido a la crisis político-
económica que la crisis sanitaria traerá consigo.
Partiendo de la propuesta teórica de Beck, enmarcamos dicha teorización en la
situación pandémica mundial del virus SARS-CoV-2, iniciada a principios del 2020
perpetuandose hasta la actualidad.
Acorde al autor, nos encontramos ante una sociedad del riesgo, que enfrenta
amenazas que pausaron momentáneamente la estratificación clasista, afectando al todo
global. En la sociedad actual, subsumida a riesgos masivos, el impacto del Coronavirus
tampoco hizo diferenciaciones: envolvió a todo el planeta, tanto a primermundistas como a
subdesarrollados. Tan grave riesgo, sumergió al planeta entero en un caos, caracterizado
por contagios masivos, muertes y malestar socioeconómico. Tal amenaza evidenció que los
posicionados omnipotentemente también padecen debilidades. La pandemia impuso una
amenaza cuya única solución es cooperar internacionalmente, protegerse individualmente
es imposible; las decisiones que adopte cada país ante la problemática, en este contexto de
crisis e interdependencia, afectan directa o indirectamente al resto del globo, en mayor o
menor proporción. Acciones transnacionales, desde enviar instrumentación sanitaria hasta
acuerdos diplomáticos para acceder a vacunas, son maneras en que las naciones
encuentran soluciones al malestar generalizado.
Según Beck, en esta sociedad las amenazas ya no son visibles. Así, la ciencia
emana como herramienta para denotar riesgos, ilustrar sobre ellos y hallarles solución
dentro de esta sociedad crítica, reflexiva y consciente. Hemos notado, tras más de un año
en pandemia, cómo las sociedades se informaron sobre lo acontecido, construyendo una
conciencia social sobre los riesgos a los que estamos expuestos; es decir, una opinión
pública que exige conocimientos certeros en una situación de limbo donde las predicciones
y controles científicas se dificultan por la dinámica cambiante propia del virus. Se origina así
la modernidad reflexiva que conlleva la individualización que, a su vez, diluye precedentes
formas socio-históricas y vínculos, se pierden seguridades tradicionales, creencias y normas
orientativas.
En esta sociedad industrializada e individualizada, enmarcada en instituciones
político-administrativas, la biografía personal queda abierta a situaciones en que cada cual
decide cómo accionar, la combinación biográfica surge por procesos institucionales y
normativos. La biografía se separa cada vez más del ámbito de la vida inmediata y se abre
a una moral lejana, por encima de las fronteras entre países y expertos. Las decisiones
gubernamentales que imponen las instituciones a la población para hacerle frente a la crisis
sanitaria reflejan las limitaciones prácticas de la autonomía individual, separando la de la
vida inmediata, acercándola a una moral lejana.
Considerando lo expuesto, concluimos que, aunque el riesgo del COVID-19 fue
capaz de afectar a la totalidad planetaria, su avance denota que las consecuencias no serán
las mismas tanto para países, empresas, y poblaciones. Atisbamos gran distancia entre la
posición de los estados productores y distribuidores de vacunas respecto a los que las
reciben; notamos brechas clasistas, en el acceso a las vacunas (ejemplificando: ciudadanos
de naciones subdesarrolladas viajan al Primer Mundo para vacunarse rápidamente). Por
ende, argumentamos contra Beck reflexionando que en la sociedad industrial e
individualizada actual emergerán nuevamente los estratos, debido a la crisis político-
económica que la crisis sanitaria traerá consigo.