Loayza Solórzano Silvia
Msc. Armando Guananga
Primer Semestre
Para el año 2020 el país se enfrentó a una serie de acontecimientos globales y propios de
una crisis económica que en la actualidad no aseguran un futuro estable para la educación
superior, el inicio de la pandemia del COVID 19 trastocaría los estratos sociales ya vulnerables.
La ineficiente distribución de recursos y los recortes presupuestarios a los sectores universitarios
y programas educativos afectarían de forma directa a la calidad de la educación. La Universidad
le brinda avance y conocimiento a la sociedad, es el foco de saberes que el estado ha dejado
decaer con las medidas gubernamentales en la crisis sanitaria.
Presupuesto de la Educación. La política pública no ha permitido un desarrollo
sustancial de la educación de tercer nivel, se ha dado más bien una política que ha violentado los
derechos y libertades a los estudiantes universitarios, la limitación presupuestiaria se ha venido
dando desde años anteriores a pesar del esfuerzo al acceso de plazas en las universidades, es una
privación de los recursos que la sociedad ecuatoriana aporta. Se llevaron a cabo una serie de
protestas que fueron apoyadas por los grupos estudiantiles universitarios y sus docentes hacia
una nueva solución de parte del gobierno, sin respuesta y con un temor más agravante para el
2021.
Gómez (2020), señala que en los últimos cuatro años el gobierno ecuatoriano redujo el
presupuesto a la educación, salud y trabajo. Para el 2020 el Gobierno dejó de invertir USD 347
millones en esas áreas, el Presupuesto General del Estado fue variable y se redujo en USD 4.206
millones en comparación al año anterior, con USD 32.530 millones. El 1 de mayo de 2020, el
Ministerio de Finanzas de Ecuador anunció el recorte presupuestario al sector de la educación
para lo que resta del año 2020. La medida afectó a 32 universidades y escuelas politécnicas, con
, una reducción de 98.210.190 millones (USD), equivalente a un 10% del presupuesto total
asignado (Aula Abierta Latinoamericana, 2020).
Para mayo del 2020, el recorte presupuestario incrementó la contracción de la oferta
académica, en donde la cantidad de docentes se vió mermada a lo que se tenía prevista, a esto se
le suma el tiempo adiccionado a los docentes, la falta de investigación, y la nueva metadología
virtual que añade un gasto de recursos en el uso intensivo de las plataformas académicas y en el
apoyo a estudiantes con conectividad inesistente. El tema de calidad sufrió un proceso de
precarización, en la que los alumnos no llegan a cumplir las expectativas que tienen con su
formación profesional, dando paso al retorno de la idea de que la privatización o el retorno al
mercado del conocimiento es una mejor opción que la educación en las universidades públicas.
En el segundo semestre del 2020 se creó el Examen de Acceso a la Educación Superior,
que en el 2021 reemplazaría a la prueba del Ser Bachiller, el cúal contaría con 188 mil aspirantes
a la universidad pública y en donde el primer semestre 2020 tendría el 35% de las postulaciones
no cubiertas. El futuro de la educación no solo está en quienes dirigen sino también en quienes la
conforman y la toman como parte de su proceso de profesionalización, una sociedad que busque
un ideal nacionalista de progreso puede vencer a cualquier crisis en la historía.