OIN II
María José Fatigante
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA (PSICOPATOLOGÍA)
Indicadores de psicopatología
Para poder hablar de psicopatologías usaremos dos criterios, los cuales son indicadores de la
psicopatología:
® Frecuencia de los síntomas: podemos estar ansiosos antes de una prueba o antes de
eventos importantes como viajes y eso no significa que tengamos un trastorno ansioso.
Cuando los síntomas son frecuentes hablamos de psicopatología
® Intensidad de los síntomas: además de ser frecuentes, tienen una intensidad importante
y que dificulta el funcionamiento de la persona en su vida diaria
Tenemos que considerar la frecuencia de presentación y la intensidad de los síntomas que
estamos presenciando para poder diagnosticar alguna psicopatología
1. Trastornos ansiosos:
Hablamos de este trastorno cuando la ansiedad es el factor central y la persona o el niño en
este caso muestra una exagerada preocupación y cautela por alguna situación.
El estímulo que genera la ansiedad no es razonable, es decir, lo vemos desde afuera y no amerita
una reacción de esa intensidad. Por ejemplo, el niño tiene que ir a recreo y empieza con dolor de
guata, le sudan las manos, esta inhibido, no quiere salir a recreo y uno podría pensar que quizás
a el no le parece entretenido salir, pero la reacción emocional que presenta es exagerada para
esa situación.
Son personas que van a evitar distintas situaciones en las que se sientan inseguros y el problema
está en que las situaciones empiezan a ser cada vez más, es decir, primero es ir a recreo, pero
después es jugar con los niños en el barrio, ir a cumpleaños, etc. La sensación de peligro o
angustia comienza a generalizarse en la vida cotidiana del niño.
El entorno o contexto familiar como social donde el niño esta inserto puede reforzar estas
vivencias de peligro a propósito de las reacciones que tienen las personas que rodean al niño.
Hablaremos que la ansiedad es patológica cuando la intensidad de estas emociones inhabilita el
desempeño del niño en su vida cotidiana
Características de un niño ansioso:
® Temperamento más sensible
® Temerosos e inseguros, por lo que requieren de mucho más apoyo externo para
actividades que para otro niño son absolutamente normales
® Habilidades asertivas disminuidas, les cuesta decir lo que piensan, lo que quieren y
defenderse
® Angustia y evitación en situaciones que los incomoden
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, OIN II
María José Fatigante
Por otro lado, el rol de la familia también es muy importante:
® Estilos familiares: cuando conocemos a un niño ansioso y después vemos a los padres,
por lo general alguno también presenta las mismas características (padres que hacen
muchas preguntas del tratamiento, se sientan al borde de la silla vigilando que se hace
con el niño, etc.). El estilo familiar donde los niños están insertos en general es un estilo
muy preocupado, son padres que están muy alertas a situaciones malas. Por ejemplo, la
familia va caminando por la calle, se acerca un perro y el niño trata de tocarlo, alguno le
va a gritar al niño que no lo toque porque el perro lo puede morder o puede estar
infectado, etc.
® Puede aumentar este funcionamiento: los padres le transmiten al niño que el mundo es
un lugar peligroso, estas familias intensifican estas emociones
® Modulación: por otro lado, este niño que es más temeroso y preocupado puede estar
inserto en una familia más relajada o tranquila, por lo tanto, le van a ayudar al niño a
modular las emociones, enseñarle a tranquilizarse en ciertas situaciones que el perciba
como peligroso. Por ejemplo, el niño es tímido, le cuesta relacionarse con otros grupos
de niños y el papá o la mamá lo toman de la mano, lo acompañan a que vaya al grupo de
otros niños sugiriéndoles que jueguen juntos. Esto sirve para que el niño pueda modular
sus emociones, sentir que esas situaciones no son peligrosas, comprender como abordar
estos momentos que en un inicio le generaban temor. Entonces, la familia más temerosa
o ansiosa puede tanto ayudarlo a modularse, tranquilizarse y enfrentar situaciones, como
también le pueden exacerbar las emociones ansiosas
Consecuencias en el ambiente:
Uno muchas veces puede ver ciertas recurrencias y una de las que más se ve es que los adultos
suelen tener reacciones polares o dicotómicas frente a niños que son ansiosos. Por un lado, hay
un grupo de adultos que los perciben como torpes o incompetentes donde no son capaces de
abordar o enfrentarse a situaciones que son absolutamente normales como un cumpleaños o
jugar con otros niños en la plaza y es en esas situaciones en donde tienden a agredir o retar al
niño diciéndole que como va a ser posible que tenga miedo si no es tan difícil o que es un cobarde
y esas actitudes generan una sensación de más incompetencia en el niño porque lo que el esta
sintiendo no es razonable y ve que lo que siente es una tontería.
Por otro lado, otros padres suelen sobreprotegerlo diciendo que ellos lo llevan o ellos hablan por
él o ellos juegan con ellos y no los ayudan a aprender a relacionarse con otros niños. Esta actitud
de sobreprotección estimula la sensación de incapacidad del niño.
Ambas actitudes (lo perciban torpe o incapaz) refuerzan su vivencia de incompetencia y del
mundo en el que se mueven como un lugar hostil, lo que provoca la mantención de estos
sentimientos y conductas desadaptativas.
2. Depresión:
La emoción que está de base principal es la tristeza, vamos a ver a un niño que está triste,
solitario, desanimado, sin ganas de hacer cosas que antes si le gustaba hacer y pesimista.
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María José Fatigante
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA (PSICOPATOLOGÍA)
Indicadores de psicopatología
Para poder hablar de psicopatologías usaremos dos criterios, los cuales son indicadores de la
psicopatología:
® Frecuencia de los síntomas: podemos estar ansiosos antes de una prueba o antes de
eventos importantes como viajes y eso no significa que tengamos un trastorno ansioso.
Cuando los síntomas son frecuentes hablamos de psicopatología
® Intensidad de los síntomas: además de ser frecuentes, tienen una intensidad importante
y que dificulta el funcionamiento de la persona en su vida diaria
Tenemos que considerar la frecuencia de presentación y la intensidad de los síntomas que
estamos presenciando para poder diagnosticar alguna psicopatología
1. Trastornos ansiosos:
Hablamos de este trastorno cuando la ansiedad es el factor central y la persona o el niño en
este caso muestra una exagerada preocupación y cautela por alguna situación.
El estímulo que genera la ansiedad no es razonable, es decir, lo vemos desde afuera y no amerita
una reacción de esa intensidad. Por ejemplo, el niño tiene que ir a recreo y empieza con dolor de
guata, le sudan las manos, esta inhibido, no quiere salir a recreo y uno podría pensar que quizás
a el no le parece entretenido salir, pero la reacción emocional que presenta es exagerada para
esa situación.
Son personas que van a evitar distintas situaciones en las que se sientan inseguros y el problema
está en que las situaciones empiezan a ser cada vez más, es decir, primero es ir a recreo, pero
después es jugar con los niños en el barrio, ir a cumpleaños, etc. La sensación de peligro o
angustia comienza a generalizarse en la vida cotidiana del niño.
El entorno o contexto familiar como social donde el niño esta inserto puede reforzar estas
vivencias de peligro a propósito de las reacciones que tienen las personas que rodean al niño.
Hablaremos que la ansiedad es patológica cuando la intensidad de estas emociones inhabilita el
desempeño del niño en su vida cotidiana
Características de un niño ansioso:
® Temperamento más sensible
® Temerosos e inseguros, por lo que requieren de mucho más apoyo externo para
actividades que para otro niño son absolutamente normales
® Habilidades asertivas disminuidas, les cuesta decir lo que piensan, lo que quieren y
defenderse
® Angustia y evitación en situaciones que los incomoden
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María José Fatigante
Por otro lado, el rol de la familia también es muy importante:
® Estilos familiares: cuando conocemos a un niño ansioso y después vemos a los padres,
por lo general alguno también presenta las mismas características (padres que hacen
muchas preguntas del tratamiento, se sientan al borde de la silla vigilando que se hace
con el niño, etc.). El estilo familiar donde los niños están insertos en general es un estilo
muy preocupado, son padres que están muy alertas a situaciones malas. Por ejemplo, la
familia va caminando por la calle, se acerca un perro y el niño trata de tocarlo, alguno le
va a gritar al niño que no lo toque porque el perro lo puede morder o puede estar
infectado, etc.
® Puede aumentar este funcionamiento: los padres le transmiten al niño que el mundo es
un lugar peligroso, estas familias intensifican estas emociones
® Modulación: por otro lado, este niño que es más temeroso y preocupado puede estar
inserto en una familia más relajada o tranquila, por lo tanto, le van a ayudar al niño a
modular las emociones, enseñarle a tranquilizarse en ciertas situaciones que el perciba
como peligroso. Por ejemplo, el niño es tímido, le cuesta relacionarse con otros grupos
de niños y el papá o la mamá lo toman de la mano, lo acompañan a que vaya al grupo de
otros niños sugiriéndoles que jueguen juntos. Esto sirve para que el niño pueda modular
sus emociones, sentir que esas situaciones no son peligrosas, comprender como abordar
estos momentos que en un inicio le generaban temor. Entonces, la familia más temerosa
o ansiosa puede tanto ayudarlo a modularse, tranquilizarse y enfrentar situaciones, como
también le pueden exacerbar las emociones ansiosas
Consecuencias en el ambiente:
Uno muchas veces puede ver ciertas recurrencias y una de las que más se ve es que los adultos
suelen tener reacciones polares o dicotómicas frente a niños que son ansiosos. Por un lado, hay
un grupo de adultos que los perciben como torpes o incompetentes donde no son capaces de
abordar o enfrentarse a situaciones que son absolutamente normales como un cumpleaños o
jugar con otros niños en la plaza y es en esas situaciones en donde tienden a agredir o retar al
niño diciéndole que como va a ser posible que tenga miedo si no es tan difícil o que es un cobarde
y esas actitudes generan una sensación de más incompetencia en el niño porque lo que el esta
sintiendo no es razonable y ve que lo que siente es una tontería.
Por otro lado, otros padres suelen sobreprotegerlo diciendo que ellos lo llevan o ellos hablan por
él o ellos juegan con ellos y no los ayudan a aprender a relacionarse con otros niños. Esta actitud
de sobreprotección estimula la sensación de incapacidad del niño.
Ambas actitudes (lo perciban torpe o incapaz) refuerzan su vivencia de incompetencia y del
mundo en el que se mueven como un lugar hostil, lo que provoca la mantención de estos
sentimientos y conductas desadaptativas.
2. Depresión:
La emoción que está de base principal es la tristeza, vamos a ver a un niño que está triste,
solitario, desanimado, sin ganas de hacer cosas que antes si le gustaba hacer y pesimista.
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