Macarena Lieutier La casa de los espíritus, Isabel Allende
La casa de los espíritus Análisis completo
Ubicación contextual
Antes de comenzar con el análisis del texto propiamente dicho, es ventajoso conocer algo
del contexto en el cual fue creado. A continuación, presentaré el marco socioeconómico,
cultural, histórico y literario que ambientó a esta novela.
Si bien Allende no explicita elementos definitorios que permitan ubicar la historia en un país
concreto, ciertas referencias implícitas pueden remitirnos a Chile. Esto no es casualidad, ya
que la autora es considerada chilena. A través de La casa de los espíritus, narra tanto los
sucesos históricos del Chile del siglo XX, como su propia historia privada durante esa
época. De hecho, la novela fue escrita durante su exilio, en un principio con motivo de
cartas para su abuelo. Para comenzar, en Chile existía una fuerte oligarquía que formaba la
separación de dos “bandos”: el urbano y el rural. En el libro, esta dicotomía se ve con gran
contraste: por un lado, los campesinos y trabajadores vulnerados, analfabetos y
marginalizados de toda civilización. En el otro extremo, las clases altas, de poderosos
líderes patriarcas, terratenientes y corruptos. Allende representa al primer conjunto a través
de los campesinos de “Las Tres Marías”: su estilo de vida “zaparrastroso”, como lo describe
la voz narrativa, hace espejo de una gran parte de la sociedad chilena de ese entonces. En
la página 62 se introduce esta cruda forma de vida, y destaco una frase que, en lo personal,
me impactó y logró darme a entender toda una realidad: “No habían comprendido ni la
mitad del discurso, pero sabían reconocer la voz del amo cuando la escuchaban” (Allende,
1982). El libro también muestra el poder absoluto de los mejor socioeconómicamente
posicionados en Chile: estos tenían vinculaciones con lo legal y lo judicial, causando que
sus crímenes quedaran impunes y pudieran influir en el resultado de las elecciones
presidenciales. La figura en la cual se personifica este grupo social es Esteban Trueba.
Continuando con algunos sucesos históricos que también influyeron a la obra, es pertinente
destacar la creación del Partido Socialista chileno, en el año 1933. La constante y violenta
puja entre socialistas y conservadores está presente durante toda la novela, creciendo en
intensidad gradualmente. Un tiempo después de la creación del partido, el movimiento por
los derechos de las mujeres logra la obtención del derecho a votar. Allende incluye al
movimiendo por la encipación de las mujeres a través de Nívea, quien es parte de un grupo
de sufragistas. En el capítulo 5 se describe un gran terremoto, al cual podemos asociar con
el terremoto que sufrió Chile en 1939. En el año 1949, el comunista Gabriel González
accede a la presidencia en Chile. A partir de esto, algunas ideas revolucionarias socialistas
comienzan a surgir entre los campesinos. En la novela, es Pedro Tercero García quien
comienza a implantar el pensamiento rebelde, al principio a través de sus canciones
metafóricas. Cabe destacar que a este personaje se lo relaciona con la figura real de Víctor
Jara; un cantautor chileno militante comunista, de procedencia campesina. Mediante la
historia de que las gallinas, unidas, son más fuertes que el zorro, la idea de un
levantamiento comienza a esparcirse por la hacienda. Desde 1958 hasta 1970, Chile fue
gobernado por partidos conservadores. El libro da cuenta de esto durante el ascenso de
Esteban en la política; los conservadores lo controlan todo e implantan terror. En Chile,
muchos revolucionarios tuvieron que vivir huyendo o escondiéndose durante esta época,
como podemos ver en la obra a través de Pedro Tercero. Tras un intento fallido en 1964, el
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,Macarena Lieutier La casa de los espíritus, Isabel Allende
candidato comunista y tío de la autora, Salvador Allende, finalmente es elegido como
presidente chileno. En la novela, esta figura histórica puede verse representada en el
personaje “El candidato” y, posteriormente, “El presidente”. A partir de 1970 y por tan solo
tres años, la Unidad Popular liderada por Allende buscó justicia e igualdad, no sin la fuerte
oposición recelosa de los conservadores. Se nacionalizó el sector minero, se congelaron los
precios y se aumentó el sueldo de los obreros, entre otras reformas. La tensión de la
oposición fue creciendo hasta que, en 1973, se produjo un golpe de estado en manos del
militar Augusto Pinochet, presente como personaje nombrado “el dictador”. Este
fundamental suceso, con el cual comenzó una durísima dictadura de diecisiete años, es
narrado en el libro. “El presidente” muere, al igual que Salvador Allende, en el asalto. En los
siguientes dos capítulos del libro, lo que se narra son los primeros meses de dictadura,
marcados por terror, secuestros, tortura y miseria pura.
En cuanto al contexto literario, podemos reconocer en Allende fuertes influencias del “boom”
literario sucedido en los años sesenta. Este movimiento es impulsado por la necesidad de
evolución del pueblo latinoamericano que provoca la revolución cubana. La literatura
latinoamericana busca experimentar y reinventarse tanto en forma como en contenido,
desarrollando así un estilo propio. Los escritores del boom (como Gabriel García Márquez,
Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes) se caracterizan por romper con la
linealidad narrativa, jugar con la multiplicidad de narradores, el compromiso sociopolítico, y
más. Al ubicar a Isabel Allende y a esta novela en particular, la asociamos más a un
movimiento de “post-boom”, enmarcado en las décadas del setenta y ochenta, ya que fue
publicada en 1982. La literatura “post-boom” dio lugar y énfasis a novelas escritas por
autoras femeninas, dejando ver ideales feministas. La casa de los espíritus es un claro
ejemplo, ya que cada generación de la historia familiar narrada tiene como protagonista a
una mujer fuerte. Además, la novela se inscribe en la corriente del realismo mágico, surgida
en hispanoamérica en manos de los autores del boom. Este estilo novelístico se caracteriza
por desdibujar las barreras entre lo fantástico y lo mundano, creando un mundo ficticio
donde los personajes no se inmutan ante elementos mágicos que no poseen explicación
alguna. El escritor suele detenerse y dar énfasis sobre todo en el hilo realista de la historia,
mientras que los aspectos extraordinarios son narrados con total indiferencia, restándoles
importancia. La casa de los espíritus es un ejemplo perfecto de esto: Clara, el personaje
principal, posee poderes sobrenaturales como la clarividencia, vaticinio o levitación, pero
esto no es el causante de los sucesos de la historia, sino que acompaña la misma
paralelamente, como telón de fondo. No aparecen instancias de cuestionamiento de estos
poderes por parte de los demás personajes, ni el narrador se detiene a analizar su razón de
ser. Por otro lado, el realismo mágico puede también, a modo de contraste, detenerse
mucho en elementos sumamente cotidianos. Esto acentúa la poca importancia que se le
adjudica a lo mágico. En mi opinión, Allende recurre mucho a este recurso; en numerosas
ocasiones se detiene a describir con exagerado detalle situaciones cotidianas, magnificando
su importancia. Un ejemplo que a mí me cautivó mucho y me hizo ver este recurso es el
narrado en la página 54, cuando Esteban va a tomar un café vienés. Para narrar una
instancia que podría haber sido resumida en una sola oración, la autora se detiene a
describirla en una página entera. En contraposición, muchos otros sucesos que hacen al
curso de la historia y podrían, lógicamente, ser narrados con monumentalidad, son contados
con total soltura. A mí me llamó mucho la atención cómo Allende introduce la historia de
amor entre Esteban y Clara. Su unión está marcada por el realismo mágico y sucede muy
rápidamente. El primer día que se reúnen, ella le pregunta si ha venido a pedir su
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, Macarena Lieutier La casa de los espíritus, Isabel Allende
matrimonio: lo ha evidenciado con su clarividencia. Es algo totalmente increíble y, sin
embargo, Allende no lo dramatiza. Tampoco enfatiza el hecho de que Clara acepta la
propuesta con una sola mirada: “En la última mirada que intercambiaron Esteban
comprendió que lo había aceptado y lo invadió la alegría” (Allende, 1982). Así, sin más, la
autora omite describir con profundidad una mágica instancia que da comienzo a la historia
de todo el libro. En resumidas cuentas, se describe con más detalle el consumo de un café
que la unión fantástica de la pareja que da sentido al libro. Para mí, eso representa al
realismo mágico a la perfección.
Estudio del título en relación al argumento
Según el criterio de clasificación del italiano Umberto Eco, podemos reconocer al título de la
obra, en primer lugar, como emblemático. Esta clase de título implica el adelanto del tema o
de algún aspecto de la obra. En este caso, el título hace referencia a la “gran casa de la
esquina”; se trata de la morada que Esteban construye para Clara al casarse, y en la cual
reside toda su descendencia. No solo viven allí los familiares, sino que la casa alberga a
todas las entidades sobrenaturales que Clara invoca, de allí la expresión “de los espíritus”.
Por momentos, estos espíritus parecen gobernar el hogar, dándole vida y un tinte onírico.
La casa misma se vuelve mágica por la presencia de Clara y sus espíritus: los muebles se
mueven y levitan, las plantas se mantienen coloridas y con vida por su presencia, entre
muchas otras cosas. Al fallecer Clara, todas las flores y plantas de la casa mueren y se
respira un aroma nauseabundo. Además de todo esto, la casa parece ser generadora de
identidad en los personajes: cada uno se apropia de una zona de la casa que considera
suya, donde se siente a gusto, y la personaliza acorde a su identidad. Dado que la mayor
parte de la historia se desenvuelve dentro de la “gran casa de la esquina” y esta es un
elemento muy significativo del libro, podemos afirmar que el título está adelantando un
importante aspecto al tomar el nombre de la casa. Por eso, en mi opinión es emblemático
principalmente.
Cuando uno se encuentra avanzado en la novela, puede llegar a interpretar que la casa es,
a su vez, un símbolo, funcionando como representación de la familia en sí. Más adelante
profundizaré en esta función simbólica. Sin embargo, la función simbólica del título se
comprende después ya que, sin leer el libro, no hay forma de encontrar el significado
trascendental de la casa. Por consiguiente, alguien que solo ha leído el título no podría
anticipar que la casa puede ser símbolo de algo más.
Hay quienes podrían argumentar que es también epónimo en cuanto a que se nombra el
lugar donde transcurre parte de la historia. Sin embargo, “la casa de los espíritus” no es el
nombre de la casa. Como mencioné, se le llama “gran casa de la esquina”.
Planteo de la estructura externa e interna
En cuanto a la estructura externa, esta consta de catorce capítulos y un epílogo. A su vez,
se divide en dos partes: la primera comprende los primeros diez capítulos, y la segunda, del
once al epílogo. El libro toma una estructura interna clásica: posee introducción, desarrollo
(dentro de este, podemos identificar un momento concreto de conflicto) y desenlace. La
estructura interna se entreteje en cuatro generaciones, cada una marcada por una fuerte
figura femenina. La generación de Nívea del Valle da comienzo al libro, en los primeros dos
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La casa de los espíritus Análisis completo
Ubicación contextual
Antes de comenzar con el análisis del texto propiamente dicho, es ventajoso conocer algo
del contexto en el cual fue creado. A continuación, presentaré el marco socioeconómico,
cultural, histórico y literario que ambientó a esta novela.
Si bien Allende no explicita elementos definitorios que permitan ubicar la historia en un país
concreto, ciertas referencias implícitas pueden remitirnos a Chile. Esto no es casualidad, ya
que la autora es considerada chilena. A través de La casa de los espíritus, narra tanto los
sucesos históricos del Chile del siglo XX, como su propia historia privada durante esa
época. De hecho, la novela fue escrita durante su exilio, en un principio con motivo de
cartas para su abuelo. Para comenzar, en Chile existía una fuerte oligarquía que formaba la
separación de dos “bandos”: el urbano y el rural. En el libro, esta dicotomía se ve con gran
contraste: por un lado, los campesinos y trabajadores vulnerados, analfabetos y
marginalizados de toda civilización. En el otro extremo, las clases altas, de poderosos
líderes patriarcas, terratenientes y corruptos. Allende representa al primer conjunto a través
de los campesinos de “Las Tres Marías”: su estilo de vida “zaparrastroso”, como lo describe
la voz narrativa, hace espejo de una gran parte de la sociedad chilena de ese entonces. En
la página 62 se introduce esta cruda forma de vida, y destaco una frase que, en lo personal,
me impactó y logró darme a entender toda una realidad: “No habían comprendido ni la
mitad del discurso, pero sabían reconocer la voz del amo cuando la escuchaban” (Allende,
1982). El libro también muestra el poder absoluto de los mejor socioeconómicamente
posicionados en Chile: estos tenían vinculaciones con lo legal y lo judicial, causando que
sus crímenes quedaran impunes y pudieran influir en el resultado de las elecciones
presidenciales. La figura en la cual se personifica este grupo social es Esteban Trueba.
Continuando con algunos sucesos históricos que también influyeron a la obra, es pertinente
destacar la creación del Partido Socialista chileno, en el año 1933. La constante y violenta
puja entre socialistas y conservadores está presente durante toda la novela, creciendo en
intensidad gradualmente. Un tiempo después de la creación del partido, el movimiento por
los derechos de las mujeres logra la obtención del derecho a votar. Allende incluye al
movimiendo por la encipación de las mujeres a través de Nívea, quien es parte de un grupo
de sufragistas. En el capítulo 5 se describe un gran terremoto, al cual podemos asociar con
el terremoto que sufrió Chile en 1939. En el año 1949, el comunista Gabriel González
accede a la presidencia en Chile. A partir de esto, algunas ideas revolucionarias socialistas
comienzan a surgir entre los campesinos. En la novela, es Pedro Tercero García quien
comienza a implantar el pensamiento rebelde, al principio a través de sus canciones
metafóricas. Cabe destacar que a este personaje se lo relaciona con la figura real de Víctor
Jara; un cantautor chileno militante comunista, de procedencia campesina. Mediante la
historia de que las gallinas, unidas, son más fuertes que el zorro, la idea de un
levantamiento comienza a esparcirse por la hacienda. Desde 1958 hasta 1970, Chile fue
gobernado por partidos conservadores. El libro da cuenta de esto durante el ascenso de
Esteban en la política; los conservadores lo controlan todo e implantan terror. En Chile,
muchos revolucionarios tuvieron que vivir huyendo o escondiéndose durante esta época,
como podemos ver en la obra a través de Pedro Tercero. Tras un intento fallido en 1964, el
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candidato comunista y tío de la autora, Salvador Allende, finalmente es elegido como
presidente chileno. En la novela, esta figura histórica puede verse representada en el
personaje “El candidato” y, posteriormente, “El presidente”. A partir de 1970 y por tan solo
tres años, la Unidad Popular liderada por Allende buscó justicia e igualdad, no sin la fuerte
oposición recelosa de los conservadores. Se nacionalizó el sector minero, se congelaron los
precios y se aumentó el sueldo de los obreros, entre otras reformas. La tensión de la
oposición fue creciendo hasta que, en 1973, se produjo un golpe de estado en manos del
militar Augusto Pinochet, presente como personaje nombrado “el dictador”. Este
fundamental suceso, con el cual comenzó una durísima dictadura de diecisiete años, es
narrado en el libro. “El presidente” muere, al igual que Salvador Allende, en el asalto. En los
siguientes dos capítulos del libro, lo que se narra son los primeros meses de dictadura,
marcados por terror, secuestros, tortura y miseria pura.
En cuanto al contexto literario, podemos reconocer en Allende fuertes influencias del “boom”
literario sucedido en los años sesenta. Este movimiento es impulsado por la necesidad de
evolución del pueblo latinoamericano que provoca la revolución cubana. La literatura
latinoamericana busca experimentar y reinventarse tanto en forma como en contenido,
desarrollando así un estilo propio. Los escritores del boom (como Gabriel García Márquez,
Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes) se caracterizan por romper con la
linealidad narrativa, jugar con la multiplicidad de narradores, el compromiso sociopolítico, y
más. Al ubicar a Isabel Allende y a esta novela en particular, la asociamos más a un
movimiento de “post-boom”, enmarcado en las décadas del setenta y ochenta, ya que fue
publicada en 1982. La literatura “post-boom” dio lugar y énfasis a novelas escritas por
autoras femeninas, dejando ver ideales feministas. La casa de los espíritus es un claro
ejemplo, ya que cada generación de la historia familiar narrada tiene como protagonista a
una mujer fuerte. Además, la novela se inscribe en la corriente del realismo mágico, surgida
en hispanoamérica en manos de los autores del boom. Este estilo novelístico se caracteriza
por desdibujar las barreras entre lo fantástico y lo mundano, creando un mundo ficticio
donde los personajes no se inmutan ante elementos mágicos que no poseen explicación
alguna. El escritor suele detenerse y dar énfasis sobre todo en el hilo realista de la historia,
mientras que los aspectos extraordinarios son narrados con total indiferencia, restándoles
importancia. La casa de los espíritus es un ejemplo perfecto de esto: Clara, el personaje
principal, posee poderes sobrenaturales como la clarividencia, vaticinio o levitación, pero
esto no es el causante de los sucesos de la historia, sino que acompaña la misma
paralelamente, como telón de fondo. No aparecen instancias de cuestionamiento de estos
poderes por parte de los demás personajes, ni el narrador se detiene a analizar su razón de
ser. Por otro lado, el realismo mágico puede también, a modo de contraste, detenerse
mucho en elementos sumamente cotidianos. Esto acentúa la poca importancia que se le
adjudica a lo mágico. En mi opinión, Allende recurre mucho a este recurso; en numerosas
ocasiones se detiene a describir con exagerado detalle situaciones cotidianas, magnificando
su importancia. Un ejemplo que a mí me cautivó mucho y me hizo ver este recurso es el
narrado en la página 54, cuando Esteban va a tomar un café vienés. Para narrar una
instancia que podría haber sido resumida en una sola oración, la autora se detiene a
describirla en una página entera. En contraposición, muchos otros sucesos que hacen al
curso de la historia y podrían, lógicamente, ser narrados con monumentalidad, son contados
con total soltura. A mí me llamó mucho la atención cómo Allende introduce la historia de
amor entre Esteban y Clara. Su unión está marcada por el realismo mágico y sucede muy
rápidamente. El primer día que se reúnen, ella le pregunta si ha venido a pedir su
2
, Macarena Lieutier La casa de los espíritus, Isabel Allende
matrimonio: lo ha evidenciado con su clarividencia. Es algo totalmente increíble y, sin
embargo, Allende no lo dramatiza. Tampoco enfatiza el hecho de que Clara acepta la
propuesta con una sola mirada: “En la última mirada que intercambiaron Esteban
comprendió que lo había aceptado y lo invadió la alegría” (Allende, 1982). Así, sin más, la
autora omite describir con profundidad una mágica instancia que da comienzo a la historia
de todo el libro. En resumidas cuentas, se describe con más detalle el consumo de un café
que la unión fantástica de la pareja que da sentido al libro. Para mí, eso representa al
realismo mágico a la perfección.
Estudio del título en relación al argumento
Según el criterio de clasificación del italiano Umberto Eco, podemos reconocer al título de la
obra, en primer lugar, como emblemático. Esta clase de título implica el adelanto del tema o
de algún aspecto de la obra. En este caso, el título hace referencia a la “gran casa de la
esquina”; se trata de la morada que Esteban construye para Clara al casarse, y en la cual
reside toda su descendencia. No solo viven allí los familiares, sino que la casa alberga a
todas las entidades sobrenaturales que Clara invoca, de allí la expresión “de los espíritus”.
Por momentos, estos espíritus parecen gobernar el hogar, dándole vida y un tinte onírico.
La casa misma se vuelve mágica por la presencia de Clara y sus espíritus: los muebles se
mueven y levitan, las plantas se mantienen coloridas y con vida por su presencia, entre
muchas otras cosas. Al fallecer Clara, todas las flores y plantas de la casa mueren y se
respira un aroma nauseabundo. Además de todo esto, la casa parece ser generadora de
identidad en los personajes: cada uno se apropia de una zona de la casa que considera
suya, donde se siente a gusto, y la personaliza acorde a su identidad. Dado que la mayor
parte de la historia se desenvuelve dentro de la “gran casa de la esquina” y esta es un
elemento muy significativo del libro, podemos afirmar que el título está adelantando un
importante aspecto al tomar el nombre de la casa. Por eso, en mi opinión es emblemático
principalmente.
Cuando uno se encuentra avanzado en la novela, puede llegar a interpretar que la casa es,
a su vez, un símbolo, funcionando como representación de la familia en sí. Más adelante
profundizaré en esta función simbólica. Sin embargo, la función simbólica del título se
comprende después ya que, sin leer el libro, no hay forma de encontrar el significado
trascendental de la casa. Por consiguiente, alguien que solo ha leído el título no podría
anticipar que la casa puede ser símbolo de algo más.
Hay quienes podrían argumentar que es también epónimo en cuanto a que se nombra el
lugar donde transcurre parte de la historia. Sin embargo, “la casa de los espíritus” no es el
nombre de la casa. Como mencioné, se le llama “gran casa de la esquina”.
Planteo de la estructura externa e interna
En cuanto a la estructura externa, esta consta de catorce capítulos y un epílogo. A su vez,
se divide en dos partes: la primera comprende los primeros diez capítulos, y la segunda, del
once al epílogo. El libro toma una estructura interna clásica: posee introducción, desarrollo
(dentro de este, podemos identificar un momento concreto de conflicto) y desenlace. La
estructura interna se entreteje en cuatro generaciones, cada una marcada por una fuerte
figura femenina. La generación de Nívea del Valle da comienzo al libro, en los primeros dos
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