ARGUMENTOS FORENSES
RESUMEN
Fecha: 18 noviembre del 2021
AUTOR: Nelson Barros Cantillo
Responsable: MARIA GALLEGO, NESTOR H., EILEEN PERNETT, NATALIA
TAVERA Y RAQUEL
CAPITULOS DEL LIBRO
I. LA RISA, LA IRONIA, LA BURLA, EL RIDICULO Y EL
LLANTO
• LA RISA, es un recurso forense empleada para llamar la atención o crear
simpatía en el auditorio. El orador experto sabe cuándo y cómo provoca
una sonrisa o hace que su público estalle en estruendosas carcajadas.
La risa, es uno de los ingredientes del arte de la persuasión. Siendo
entendida, y sin menoscabar, de ningún modo la imagen personal de los
contrincantes en el debate o la disminución del poder de sus
argumentaciones retoricas. El orador alcanza con éxito, una especie de
tenue punto favorable por parte de sus auditores no comprometiendo de
antemano con la tesis defendida por la contraparte. El orador diestro sabe
también reconocer, que la risa puede llegar a ser negativo y hasta un
obstáculo para la finalidad propuesta.
• LA IRONIA, “consiste en hacer comprender lo que se quiere diciendo en
contrario, ya sea ingeniosamente por la sensibilidad al espíritu advertido,
la falsedad o inverosimilitud de lo que se dice”. La ironía bien hecha es
una obra de arte de la inteligencia. La ironía puede contrarrestarse con
otra ironía, con sarcasmo, con un chispazo de genialidad en la oratoria o
con cita de autoridad pertinentemente hecha, que restituya el equilibrio
perdido pasajeramente por el efecto irónico en el espíritu de quienes
siguen detalladamente los pormenores del debate. Se puede hacer
ironías de ironías. Como tomar una burda expresión mordaz que va
dirigida contra uno para destacar, por ejemplo, ciertos aspectos de rudeza
y ordinariez, que no pase de ser ofensa brutalmente espetada. Lo que se
haría en esas circunstancias no es convertir a la ironía con que se nos ha
golpeado, en objeto directo del contrataque erístico en sí, sino
enfatizarnos elogiosamente a ella con calificativos sin ser explícitamente
desmedidos.
1
,• LA BURLA, puede emplearse como arma
retorica para apabullar al contrario, exhibiendo
y exagerando sus errores o defectos en medio
del jolgorio de la concurrencia. Quien emplea la
burla como herramienta retórica, es cauteloso en
su empeño, ya que incurre en el ensañamiento con
la víctima, trayendo consigo el efecto contrario del auditorio proclive a
solidarizarse con el débil. El burlón fácilmente se podría convertir en abusón.
• EL RIDICULO, como herramienta retórica, es una actividad verbal, acompañada
con gestos o posturas, tendientes a aplastar al contario dialectico, haciéndolo
quedar en situación desairada o risible por motivos asociados a su persona, a
sus palabras o acciones. Tanto el ridículo como la burla, son actos de
disminución del afectado frente a la mirada displicente o divertida de los demás.
La efectividad de hacer caer en el ridículo al oponente estriba en que, rebajando
su imagen de orador ante el auditorio, debilitamos considerablemente los
alcances persuasivos de su discurso.
o DIFERENCIA ENTRE LA RISA Y EL RIDICULO
Aunque tengan ciertas similitudes con el empleo de la burla y la
explotación del ridículo, estas son estrategias forenses relativamente
autónomas. Mientras que la burla puede aprovecharse de algún episodio
graciosamente inesperado o la situación desventajosamente cómica,
impulsada por la risa del auditorio, el fenómeno del ridículo es claramente
uno de esos episodios o situaciones desventajosamente cómicas que son
objeto de burla dentro del auditorio. En cuanto sea común la burla, por
causa del ridículo, no es frecuente producir el ridículo por causa de la
burla.
• EL LLANTO, se suscita como alocución habitualmente diseñada y
diestramente ejecutada para explotar las emociones relacionadas a la
nostalgia de vivencias pasadas, la tristeza de amores perdidos, el recuerdo
de seres fallecidos, a la frustración de metas no alcanzadas, la vergüenza de
las humillaciones sufridas, el arrepentimiento de males causados o el dolor
por el dolor que sufren los desdichados. La estrategia de hacer llorar, es una
tarea difícil de llevar a cabo que la de hacer reír. Debido a que:
- Las personas guardan reservadamente lo relacionado a dejarse
llevar por las emociones hasta el extremo de las lágrimas,
particularmente si tienen que hacerlo en público.
- Se requiere que el orador sea un verdadero maestro de la
histriónica o un ser humano capacitado en la sensibilidad tan
grande que pueda hacer llorar a el mismo ante el estimulo
representado por el llanto de su auditorio.
2
, II. ARGUMENTOS DE AUTORIDAD
La adecuación del ejercicio hermenéutico podría
ser la técnica requerida para dilucidar lo pertinente
del recurso de autoridad invocado por el orador forense,
ya sea para proceder para adoptarlo o simplemente rechazarlo.
Los métodos de la inferencia borrosa podrían ser utilizados para dilucidar el grado
de pertenencia de una cita de autoridad al conjunto teórico que se tendría en cuenta
para lo que fuere menester. También los argumentos de autoridad y falacia de
autoridad, se cita debida o indebidamente las palabras de un autor según el caso,
no un intento de dirimir la controversia, debido a que el propósito es fortalecer un
punto de vista. Un ejemplo clásico de falacia de autoridad es en que se conjugan
patéticamente el dolo, la ignorancia y la temeridad dogmática.
III. ARGUMENTOS SOBRE LA PERSONA
Se persigue desviar la atención de las palabras dichas o escritas por alguien hacia
una persona de quien las dijo o escribió, destacándose algún vicio suyo o
afeándosele alguna conducta censurable, logrando anular o disminuir el efecto del
contenido del discurso. Un comentario mordaz en una situación salida de tono,
podría herir la integridad intelectual del orador rival, tambaleando la credibilidad de
su argumento. Las argumentaciones sobre la persona se fundan en denuncias o
puntualizaciones relacionadas a la no observancia del principio lógico de una
contradicción. Contrarrestando los efectos del argumento contra la persona,
requerirá de una adecuada información sobre el particular objeto del ataque y de
habilidad dialéctica para desarrollar con pugnacidad las estrategias de respuesta.
IV. ARGUMENTO DE LA MISERICORDIA
Es una estrategia retorica que busca despertar en el auditorio sentimientos de
lastima hacia la persona sindicada de un delito, poniendo presente algunas
“justificaciones”. La tarea del orador es lograr que el auditorio se llene de emociones
y empiece a ver al victimario como si fuese víctima. El orador que maneja este
argumento trata convencer al auditorio que su defendido, el victimario, es también
victima y los exonerantes y atenuantes señaladas por la ley al momento de
condonar la pena o dosificar el castigo deberán tomarse en cuenta para no abrumar
con excesivo infortunio su vida, ya de por si sumida en desgracia. La modalidad del
argumento de misericordia concierne a la necesidad del resarcimiento con crecer o
castigo moral excesivo que exige el auditor facultado para decidir la suerte del reo.
Se contrarresta el argumento de misericordia al destacar la villanía e indolencia del
reo, su inhumanidad talante para atropellar a la víctima, su peligrosidad para el
conglomerado social y la conveniencia de ser ejemplar en el castigo. El argumento
de misericordia se usa para conseguir favores por parte de quienes son fáciles de
conmoverse ante la evidencia directa de las desgracias ajenas.
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RESUMEN
Fecha: 18 noviembre del 2021
AUTOR: Nelson Barros Cantillo
Responsable: MARIA GALLEGO, NESTOR H., EILEEN PERNETT, NATALIA
TAVERA Y RAQUEL
CAPITULOS DEL LIBRO
I. LA RISA, LA IRONIA, LA BURLA, EL RIDICULO Y EL
LLANTO
• LA RISA, es un recurso forense empleada para llamar la atención o crear
simpatía en el auditorio. El orador experto sabe cuándo y cómo provoca
una sonrisa o hace que su público estalle en estruendosas carcajadas.
La risa, es uno de los ingredientes del arte de la persuasión. Siendo
entendida, y sin menoscabar, de ningún modo la imagen personal de los
contrincantes en el debate o la disminución del poder de sus
argumentaciones retoricas. El orador alcanza con éxito, una especie de
tenue punto favorable por parte de sus auditores no comprometiendo de
antemano con la tesis defendida por la contraparte. El orador diestro sabe
también reconocer, que la risa puede llegar a ser negativo y hasta un
obstáculo para la finalidad propuesta.
• LA IRONIA, “consiste en hacer comprender lo que se quiere diciendo en
contrario, ya sea ingeniosamente por la sensibilidad al espíritu advertido,
la falsedad o inverosimilitud de lo que se dice”. La ironía bien hecha es
una obra de arte de la inteligencia. La ironía puede contrarrestarse con
otra ironía, con sarcasmo, con un chispazo de genialidad en la oratoria o
con cita de autoridad pertinentemente hecha, que restituya el equilibrio
perdido pasajeramente por el efecto irónico en el espíritu de quienes
siguen detalladamente los pormenores del debate. Se puede hacer
ironías de ironías. Como tomar una burda expresión mordaz que va
dirigida contra uno para destacar, por ejemplo, ciertos aspectos de rudeza
y ordinariez, que no pase de ser ofensa brutalmente espetada. Lo que se
haría en esas circunstancias no es convertir a la ironía con que se nos ha
golpeado, en objeto directo del contrataque erístico en sí, sino
enfatizarnos elogiosamente a ella con calificativos sin ser explícitamente
desmedidos.
1
,• LA BURLA, puede emplearse como arma
retorica para apabullar al contrario, exhibiendo
y exagerando sus errores o defectos en medio
del jolgorio de la concurrencia. Quien emplea la
burla como herramienta retórica, es cauteloso en
su empeño, ya que incurre en el ensañamiento con
la víctima, trayendo consigo el efecto contrario del auditorio proclive a
solidarizarse con el débil. El burlón fácilmente se podría convertir en abusón.
• EL RIDICULO, como herramienta retórica, es una actividad verbal, acompañada
con gestos o posturas, tendientes a aplastar al contario dialectico, haciéndolo
quedar en situación desairada o risible por motivos asociados a su persona, a
sus palabras o acciones. Tanto el ridículo como la burla, son actos de
disminución del afectado frente a la mirada displicente o divertida de los demás.
La efectividad de hacer caer en el ridículo al oponente estriba en que, rebajando
su imagen de orador ante el auditorio, debilitamos considerablemente los
alcances persuasivos de su discurso.
o DIFERENCIA ENTRE LA RISA Y EL RIDICULO
Aunque tengan ciertas similitudes con el empleo de la burla y la
explotación del ridículo, estas son estrategias forenses relativamente
autónomas. Mientras que la burla puede aprovecharse de algún episodio
graciosamente inesperado o la situación desventajosamente cómica,
impulsada por la risa del auditorio, el fenómeno del ridículo es claramente
uno de esos episodios o situaciones desventajosamente cómicas que son
objeto de burla dentro del auditorio. En cuanto sea común la burla, por
causa del ridículo, no es frecuente producir el ridículo por causa de la
burla.
• EL LLANTO, se suscita como alocución habitualmente diseñada y
diestramente ejecutada para explotar las emociones relacionadas a la
nostalgia de vivencias pasadas, la tristeza de amores perdidos, el recuerdo
de seres fallecidos, a la frustración de metas no alcanzadas, la vergüenza de
las humillaciones sufridas, el arrepentimiento de males causados o el dolor
por el dolor que sufren los desdichados. La estrategia de hacer llorar, es una
tarea difícil de llevar a cabo que la de hacer reír. Debido a que:
- Las personas guardan reservadamente lo relacionado a dejarse
llevar por las emociones hasta el extremo de las lágrimas,
particularmente si tienen que hacerlo en público.
- Se requiere que el orador sea un verdadero maestro de la
histriónica o un ser humano capacitado en la sensibilidad tan
grande que pueda hacer llorar a el mismo ante el estimulo
representado por el llanto de su auditorio.
2
, II. ARGUMENTOS DE AUTORIDAD
La adecuación del ejercicio hermenéutico podría
ser la técnica requerida para dilucidar lo pertinente
del recurso de autoridad invocado por el orador forense,
ya sea para proceder para adoptarlo o simplemente rechazarlo.
Los métodos de la inferencia borrosa podrían ser utilizados para dilucidar el grado
de pertenencia de una cita de autoridad al conjunto teórico que se tendría en cuenta
para lo que fuere menester. También los argumentos de autoridad y falacia de
autoridad, se cita debida o indebidamente las palabras de un autor según el caso,
no un intento de dirimir la controversia, debido a que el propósito es fortalecer un
punto de vista. Un ejemplo clásico de falacia de autoridad es en que se conjugan
patéticamente el dolo, la ignorancia y la temeridad dogmática.
III. ARGUMENTOS SOBRE LA PERSONA
Se persigue desviar la atención de las palabras dichas o escritas por alguien hacia
una persona de quien las dijo o escribió, destacándose algún vicio suyo o
afeándosele alguna conducta censurable, logrando anular o disminuir el efecto del
contenido del discurso. Un comentario mordaz en una situación salida de tono,
podría herir la integridad intelectual del orador rival, tambaleando la credibilidad de
su argumento. Las argumentaciones sobre la persona se fundan en denuncias o
puntualizaciones relacionadas a la no observancia del principio lógico de una
contradicción. Contrarrestando los efectos del argumento contra la persona,
requerirá de una adecuada información sobre el particular objeto del ataque y de
habilidad dialéctica para desarrollar con pugnacidad las estrategias de respuesta.
IV. ARGUMENTO DE LA MISERICORDIA
Es una estrategia retorica que busca despertar en el auditorio sentimientos de
lastima hacia la persona sindicada de un delito, poniendo presente algunas
“justificaciones”. La tarea del orador es lograr que el auditorio se llene de emociones
y empiece a ver al victimario como si fuese víctima. El orador que maneja este
argumento trata convencer al auditorio que su defendido, el victimario, es también
victima y los exonerantes y atenuantes señaladas por la ley al momento de
condonar la pena o dosificar el castigo deberán tomarse en cuenta para no abrumar
con excesivo infortunio su vida, ya de por si sumida en desgracia. La modalidad del
argumento de misericordia concierne a la necesidad del resarcimiento con crecer o
castigo moral excesivo que exige el auditor facultado para decidir la suerte del reo.
Se contrarresta el argumento de misericordia al destacar la villanía e indolencia del
reo, su inhumanidad talante para atropellar a la víctima, su peligrosidad para el
conglomerado social y la conveniencia de ser ejemplar en el castigo. El argumento
de misericordia se usa para conseguir favores por parte de quienes son fáciles de
conmoverse ante la evidencia directa de las desgracias ajenas.
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