Son un grupo de trastornos que tienen una etiología y patogenia comunes: la
obstrucción del flujo sanguíneo coronario, que produce diversos grados de isquemia
en el musculo cardiaco. Las complicaciones que derivan de la falta de riego
sanguíneo al miocardio también son diversas y pueden ocasionar la muerte.
Su relación con la edad (después de los 40) y los avances para su detección
temprana, tratamiento y vigilancia, hace cada vez más frecuente ver pacientes con
cardiopatías coronarias acudir a la consulta dental, solicitando atención, por lo que
el dentista debe de evaluar el estado físico y psicológico del paciente y la capacidad
de este para resistir el estrés generado por el tratamiento, así como también
propiciar las mejores condiciones de trabajo clínico, para evitar que se presenten
ataques de isquemia al miocardio.
Etiología y patogenia
Estas patologías frecuentemente derivan de la aterosclerosis enfermedad que
aqueja a todos los grupos de población, y que se caracteriza por el depósito de
lípidos en la capa intima de la pared de la arteria de grande y mediano calibre.
A la aterosclerosis le siguen fenómenos desfavorables como trombosis, embolia,
hemorragia, aneurismas. No solo antecedentes familiares determinan su desarrollo,
sino que intervienen otros elementos, biológicos y sociales como edad, sexo, (más
común en hombres).
Factores de riesgo asociados a formación de ateromas.
Diabetes, HTA, hipercolesterolemia, hipertrofia de ventrículo izquierdo, asi como
mantener concentraciones elevadas de fibrinógeno en sangre, tabaquismo,
obesidad y una vida sedentaria, otros factores asociados son, consumo de alcohol,
café y anticonceptivos orales.
Los depósitos de lípidos en las arterias son sitios propicios para el desarrollo de
trombos que tienden a ocluir parcial o totalmente el flujo sanguíneo. El
desprendimiento de un fragmento de la placa ateromatosa y su embolización
pueden causar isquemia obstructiva del miocardio.
También los ateromas pueden complicarse al presentarse hemorragia en su interior,
por exposición de tejido conectivo y deterioro en la pared vascular o disminución en
la luz de las arterias coronarias.
Cuando ocurre una oclusión coronaria por un trombo desprendido causa trastornos
en el metabolismo de las células afectadas por anoxia, las cuales consumen el
glucógeno almacenado a través de mecanismos de respiración anaeróbica que
, llevan a la acumulación de ácido láctico y a una baja de pH, si la oclusión es menos
a 20 minutos, las células pueden recuperarse (angina de pecho) pero si es mayor
(20 a 30 minutos) la falta de energía generara la autodestrucción de las células,
presentándose un cuadro de necrosis conocido como infarto al miocardio.
Angina de pecho
Es el resultado de una discrepancia entre las demandas de oxígeno del miocardio
y la incapacidad de las arterias coronarias para satisfacerlas, debido a la
disminución en el lumen arterial, al espasmo de la arteria coronaria, o menos
frecuentemente al desprendimiento y embolización de un fragmento de la placa
ateromatosa.
Se caracteriza por dolor opresivo y abrumador en el pecho, que se irradia hacia el
hombro y brazo izquierdos, hasta la punta del cuarto y quinto dedos, y en ocasiones
cuello, mandíbula y cara del mismo lado.
Se acompaña además de la sensación de muerte inminente. Un cuadro de angina
tiene la particularidad de durar segundos o minutos (< 20) y curar con el reposo. El
paciente durante el ataque adopta una posición fija y suele llevarse el puño al pecho
(signo de Levine). Cualquier situación física o psicológica que incremente la
demanda miocárdica de oxígeno más allá de la capacidad de las arterias coronarias
para proveérsela, pueden desencadenar este cuadro. La angina de pecho
representa 25% de todas las formas de cardiopatías. Suele presentarse entre los
45 y 65 años de edad, especialmente en varones cuya profesión suele considerarse
como altamente estresante.
Todo ataque anginoso mayor de 20 minutos debe considerarse como infarto del
miocardio.
Diversos factores pueden precipitar un ataque de angina, entre los que destacan
ejercicio, estrés, frío, calor, comidas abundantes. Trastornos emocionales como el
miedo y la ansiedad, pueden originar la liberación de catecolaminas endógenas
que dan como resultado la elevación del gasto cardiaco, la presión arterial y la
demanda de oxígeno por el miocardio, generándose un círculo vicioso, ya que la
isquemia miocárdica causará mayor liberación de catecolaminas y mayor demanda
de oxígeno.