TRABAJO PRÁCTICO DE HISTORIA
EL MODELO AGROEXPORTADOR EN ARGENTINA
A principios y durante el desarrollo del modelo agroexportador en Argentina, podemos
observar un modelo de gobierno muy conservador, en el cual una muy reservada cantidad de
hombres oligarcas dominaban el poder. A este grupo se lo denomina “la oligarquía” y era
manejado por los mismos de siempre, es decir, no había libertad de ideologías. En esto hay
una gran contradicción, porque se escudaban en un modelo democrático, siendo un sistema
oligárquico sin ningún tipo de participación de las masas además del voto (cantado, lleno de
fracasos y fraudes electorales). Tras las pobres condiciones de vida, el enriquecimiento de los
oligarcas y la naciente crisis económica, crecieron grupos con ideales radicales que trataban de
oponerse a las políticas conservadoras de los oligarcas y así derrocarlos del poder. Así lo
lograron.
Entre los distintos conflictos políticos e ideológicos, se hacía auge el modelo de exportaciones
en Argentina, en donde se abría la posibilidad a exportar materias primas a otros países. En
nuestro caso contamos con grandes recursos para la cultivación de cereales, trigo y el manejo
de todo tipo de carnes. Por este gran potencial, recibimos la ayuda económica de inversores
(en su mayoría ingleses) para cubrir los costos de cultivación y ganadería. Esto incentivó a
otros inversores para instalarse en nuestro país, como por ejemplo el caso de los “frigoríficos”
(como es el caso de Swift) quienes dejaron en ruinas a los saladeros nacionales. Lo mismo
sucedió en el transporte, al haber tanto movimiento de carga, se instalaron ferrocarriles a lo
largo de todo el país, que quedaron en manos de dueños ingleses. Por lo tanto, había
producción nacional, pero un gran sector fue ocupado por inversores y empresas extranjeras
dentro del país.
Entonces, basándonos en el TP anterior podríamos decir que en ese contexto, Argentina
estaba optando por una economía productiva Enclave, ya que contaba con la inversión de
otros países y estos mismos tomaron poder en el sector productivo. (Algo que más adelante
generó disturbios)
Ante semejante apogeo entre producciones nacionales, y por otra parte, de soberanía
extranjera, surgieron distintos puntos de vista en los sectores sobre cómo deben dirigirse las
materias primas y las industrias argentinas. Por un lado nos encontramos con el
“LIBRECAMBIO”, un punto de vista que considera que se debe suprimir todo tipo de
complicaciones para el comercio internacional (es decir, trabas en la aduana o impuestos muy
altos) para así conseguir un mejor intercambio entre las exportaciones nacionales y las
importaciones, apoyando no solo el consumo nacional, sino también el consumo internacional.
Y por otra parte nos encontramos con un punto de vista más cerrado, el “LIBERALISMO”. El
cual sostiene que se deben hacer hincapié en la producción nacional y en industrias
nacionales, claramente apoyando el consumo nacional, pero también impulsar impuestos a las
importaciones para protegerse de la competencia internacional.
Claramente la idea que propone el modelo agroexportador y la que se tomó, fue la de
LIBRECAMBIO, convirtiendo a la Argentina en un productor moderno (ya que se incentiva el
consumo nacional/extranjero) y actualizando las viejas costumbres de la poca producción para
el poco consumo nacional.