Romanticismo
El Romanticismo es una corriente artística que se ubica en el siglo XIX, ocupando la primera mitad del
mismo en Europa, a excepción de España que cursa esta experiencia en forma tardía. Posteriormente, se
extiende hacia América.
Víctor Hugo (1802-1885) dijo: “El Romanticismo no es otra cosa que el liberalismo en literatura”.
Origen del vocablo:
Según Aguiar e Silva, el término “romántico” proviene del adverbio latino “romanice”, que
significaba: “A la manera de los romanos”. Luego, “rommant” (fr) designó a la lengua vulgar frente al
latín.
En los siglos XVII y XVIII, el término pasó a significar, por una parte, “quimérico, ridículo, absurdo”,
defectos que se atribuían a las novelas “roman”; por otra parte, a medida que la imaginación adquiere
importancia, pasó a significar “lo que agrada a la imaginación, lo que despierta el ensueño y la emoción
del alma”. El primer uso célebre del término se le debe a J. J. Rousseau, quien en “Ensoñaciones de un
paseante solitario” escribe que: “Las orillas del lago de Bienne son más agrestes y románticas que las del
lago de Ginebra”.
Como término de periodización literaria, el adjetivo “romántico” nace como oposición a “clásico”.
Goethe se atribuyó la paternidad de la dicotomía, pero fue F. Schlegel quien elaboró definitivamente la
distinción al caracterizar al arte clásico como aquel que excluye las antinomias y al romántico como el
que se complace en la unión de lo heterogéneo.
La base remota está en el francés “roman” que significa: novela, de donde nace el adjetivo inglés
“romantic”, “emocionante,” que se difunde en Francia como palabra de habla inglesa. Románticos eran
calificados ciertos paisajes o jardines que evocaban la Edad Media inglesa, así como las obras de arte
donde desbordaba la fantasía.
Causas del Romanticismo:
A) Políticas.
La Revolución Francesa debe ser considerada un movimiento romántico, inspirado en un ideal de
libertad y de dignidad humana, en un deseo de que los hombres se sintieran hermanos los unos de los
otros y capaces de todo. Los tres principios de la revolución, los ideales que se persiguieron están de
acuerdo con el movimiento, que es de carácter idealista.
Tras el terror vino el Imperio. Las guerras napoleónicas crearon en las mentes de las nuevas
generaciones, la idea de que el hombre nacía de grandes sacrificios y heroicidades. Después de Waterloo,
caído Napoleón, parecía que ya nada grande y heroico quedaba por hacer en el mundo. Los jóvenes que
en un momento se ilusionaron con alcanzar rápidamente altos grados militares y honores se encontraron
destinados solamente a cumplir una vida rutinaria. El saldo de todo ello fue el hastío, la melancolía, la
sensación de vivir una vida frustrada.
B) Sociales.
Se promovió la individualidad a través de una serie de filósofos embanderados en la escuela del
, derecho natural. En esta se planteaba que el hombre poseía derechos emanados de sí, por el solo hecho de
vivir. Esto influyó en el Romanticismo, cultor del individualismo.
C) Artísticas. El Romanticismo resultó del agotamiento de las formas y temas clásicos. El dominio de
la burguesía con formación intelectual diferente de la aristocracia y con distinta sensibilidad y gustos,
exigió formas expresivas diferentes.
Origen y evolución del Romanticismo
En su origen la estética romántica se gesta a modo de movimiento, es decir, como transformación de un
grupo de artistas en una región. En los pueblos germanos se halla el “Sturm und drang”; en Gran Bretaña
se destacan los “lakistas”.
En primer lugar, en 1770 con el “Sturm und drang” (tormenta y asalto o ímpetu), comienza la
exaltación del ideal patriótico, el deseo de reencontrarse con el antiguo esplendor medieval, el gusto por
la naturaleza, la importancia del genio, la inspiración, la subjetividad, así como el rechazo a las leyes
exteriores (tanto al individuo como a su obra).
El nombre de dicho movimiento se debe a una obra dramática de Max Klinger, que posee todas las
características del movimiento: tristeza, lirismo, imaginación y fuerza.
Los más notables sturmers fueron: Goethe, Klinger y Schiller.
Texto ilustrativo: “Las cuitas del joven Werther” de Johann Wolfgang von Goethe.
Carta del 10 de mayo
“Se ha apoderado de mi alma una maravillosa alegría, parecida a las dulces mañanas
primaverales que disfruto con todo mi corazón.
Vivo solo y gozoso en esta comarca tan a propósito para almas como la mía. Soy tan feliz,
querido Guillermo, y estoy tan enteramente sumido en el sentimiento de una existencia apacible, que
tengo abandonado mi arte. Ahora no podría dibujar ni un solo trazo, y sin embargo, jamás he sido tan
buen pintor como en estos momentos. Cuando el amoroso valle exhala sus vapores a mi alrededor, y solo
algunos rayos del sol suspendido allá en lo alto, sobre la impenetrable sombra de mi bosque, logran llegar
hasta la intimidad del santuario; cuando yo, tendido sobre la espesa hierba junto a la cascada del arroyo,
descubro a ras de la tierra innumerable variedad de pequeñas plantas; cuando siento tan cerca de mi
corazón el bullicio de un pequeño mundo entre los tallos, la infinidad de formas de gusanillos e insectos,
y siento la presencia del Todopoderoso que nos creó a su imagen y semejanza, el aliento del Dios amante
que, meciéndonos en su eterna gloria, nos sustenta y nos sostiene; ¡amigo mío!, cuando a mi alrededor
veo el crepúsculo, y el mundo circundante y el cielo todo reposan en mi alma como la imagen de una
amada... entonces me digo, anhelante: ¡ah, si pudieras expresarlo todo, si pudieras llevar al papel lo que
vive en ti tan plena y ardientemente, ese sería el espejo de tu alma, así como tu alma es el espejo del Dios
infinito! Guillermo... pero me pierdo y sucumbo bajo el poder de tan magníficas visiones.”
En segundo lugar, en Inglaterra los lakistas fueron los impulsores de la renovación. Su nombre deriva
de la fuente de inspiración: los lagos de Gran Bretaña. La obra: “Baladas líricas” (1798) compuesta
conjuntamente por William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge implica el abandono de la estética
neoclásica. Esto se observa, formalmente, en la utilización del verso blanco que posibilita el tono prosaico
y acerca la poesía al habla cotidiana. Desde un punto de vista temático, se articula la belleza de la
naturaleza y la experiencia personal.
El Romanticismo es una corriente artística que se ubica en el siglo XIX, ocupando la primera mitad del
mismo en Europa, a excepción de España que cursa esta experiencia en forma tardía. Posteriormente, se
extiende hacia América.
Víctor Hugo (1802-1885) dijo: “El Romanticismo no es otra cosa que el liberalismo en literatura”.
Origen del vocablo:
Según Aguiar e Silva, el término “romántico” proviene del adverbio latino “romanice”, que
significaba: “A la manera de los romanos”. Luego, “rommant” (fr) designó a la lengua vulgar frente al
latín.
En los siglos XVII y XVIII, el término pasó a significar, por una parte, “quimérico, ridículo, absurdo”,
defectos que se atribuían a las novelas “roman”; por otra parte, a medida que la imaginación adquiere
importancia, pasó a significar “lo que agrada a la imaginación, lo que despierta el ensueño y la emoción
del alma”. El primer uso célebre del término se le debe a J. J. Rousseau, quien en “Ensoñaciones de un
paseante solitario” escribe que: “Las orillas del lago de Bienne son más agrestes y románticas que las del
lago de Ginebra”.
Como término de periodización literaria, el adjetivo “romántico” nace como oposición a “clásico”.
Goethe se atribuyó la paternidad de la dicotomía, pero fue F. Schlegel quien elaboró definitivamente la
distinción al caracterizar al arte clásico como aquel que excluye las antinomias y al romántico como el
que se complace en la unión de lo heterogéneo.
La base remota está en el francés “roman” que significa: novela, de donde nace el adjetivo inglés
“romantic”, “emocionante,” que se difunde en Francia como palabra de habla inglesa. Románticos eran
calificados ciertos paisajes o jardines que evocaban la Edad Media inglesa, así como las obras de arte
donde desbordaba la fantasía.
Causas del Romanticismo:
A) Políticas.
La Revolución Francesa debe ser considerada un movimiento romántico, inspirado en un ideal de
libertad y de dignidad humana, en un deseo de que los hombres se sintieran hermanos los unos de los
otros y capaces de todo. Los tres principios de la revolución, los ideales que se persiguieron están de
acuerdo con el movimiento, que es de carácter idealista.
Tras el terror vino el Imperio. Las guerras napoleónicas crearon en las mentes de las nuevas
generaciones, la idea de que el hombre nacía de grandes sacrificios y heroicidades. Después de Waterloo,
caído Napoleón, parecía que ya nada grande y heroico quedaba por hacer en el mundo. Los jóvenes que
en un momento se ilusionaron con alcanzar rápidamente altos grados militares y honores se encontraron
destinados solamente a cumplir una vida rutinaria. El saldo de todo ello fue el hastío, la melancolía, la
sensación de vivir una vida frustrada.
B) Sociales.
Se promovió la individualidad a través de una serie de filósofos embanderados en la escuela del
, derecho natural. En esta se planteaba que el hombre poseía derechos emanados de sí, por el solo hecho de
vivir. Esto influyó en el Romanticismo, cultor del individualismo.
C) Artísticas. El Romanticismo resultó del agotamiento de las formas y temas clásicos. El dominio de
la burguesía con formación intelectual diferente de la aristocracia y con distinta sensibilidad y gustos,
exigió formas expresivas diferentes.
Origen y evolución del Romanticismo
En su origen la estética romántica se gesta a modo de movimiento, es decir, como transformación de un
grupo de artistas en una región. En los pueblos germanos se halla el “Sturm und drang”; en Gran Bretaña
se destacan los “lakistas”.
En primer lugar, en 1770 con el “Sturm und drang” (tormenta y asalto o ímpetu), comienza la
exaltación del ideal patriótico, el deseo de reencontrarse con el antiguo esplendor medieval, el gusto por
la naturaleza, la importancia del genio, la inspiración, la subjetividad, así como el rechazo a las leyes
exteriores (tanto al individuo como a su obra).
El nombre de dicho movimiento se debe a una obra dramática de Max Klinger, que posee todas las
características del movimiento: tristeza, lirismo, imaginación y fuerza.
Los más notables sturmers fueron: Goethe, Klinger y Schiller.
Texto ilustrativo: “Las cuitas del joven Werther” de Johann Wolfgang von Goethe.
Carta del 10 de mayo
“Se ha apoderado de mi alma una maravillosa alegría, parecida a las dulces mañanas
primaverales que disfruto con todo mi corazón.
Vivo solo y gozoso en esta comarca tan a propósito para almas como la mía. Soy tan feliz,
querido Guillermo, y estoy tan enteramente sumido en el sentimiento de una existencia apacible, que
tengo abandonado mi arte. Ahora no podría dibujar ni un solo trazo, y sin embargo, jamás he sido tan
buen pintor como en estos momentos. Cuando el amoroso valle exhala sus vapores a mi alrededor, y solo
algunos rayos del sol suspendido allá en lo alto, sobre la impenetrable sombra de mi bosque, logran llegar
hasta la intimidad del santuario; cuando yo, tendido sobre la espesa hierba junto a la cascada del arroyo,
descubro a ras de la tierra innumerable variedad de pequeñas plantas; cuando siento tan cerca de mi
corazón el bullicio de un pequeño mundo entre los tallos, la infinidad de formas de gusanillos e insectos,
y siento la presencia del Todopoderoso que nos creó a su imagen y semejanza, el aliento del Dios amante
que, meciéndonos en su eterna gloria, nos sustenta y nos sostiene; ¡amigo mío!, cuando a mi alrededor
veo el crepúsculo, y el mundo circundante y el cielo todo reposan en mi alma como la imagen de una
amada... entonces me digo, anhelante: ¡ah, si pudieras expresarlo todo, si pudieras llevar al papel lo que
vive en ti tan plena y ardientemente, ese sería el espejo de tu alma, así como tu alma es el espejo del Dios
infinito! Guillermo... pero me pierdo y sucumbo bajo el poder de tan magníficas visiones.”
En segundo lugar, en Inglaterra los lakistas fueron los impulsores de la renovación. Su nombre deriva
de la fuente de inspiración: los lagos de Gran Bretaña. La obra: “Baladas líricas” (1798) compuesta
conjuntamente por William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge implica el abandono de la estética
neoclásica. Esto se observa, formalmente, en la utilización del verso blanco que posibilita el tono prosaico
y acerca la poesía al habla cotidiana. Desde un punto de vista temático, se articula la belleza de la
naturaleza y la experiencia personal.