Burckhardt establece que el realismo es un atributo indispensable del renacimiento, así
como su característica esencial. Esto se debe a que considera al renacimiento como un
descubrimiento del mundo y del hombre, y al realismo como su consecuente acercamiento a la
realidad natural.
La definición del concepto de renacimiento es arbitraria, por lo que se utiliza en su sentido
convencional de “florecimiento de la cultura espiritual europea, que comienza en Italia y se expande
hacia Francia, Flandes, y culmina poco después de 1500”.
Al considerar cualquiera de las manifestaciones de formas realistas de la Edad Media como
parte del renacimiento, el concepto de realismo terminó por suplantarlo. El concepto de realismo, a
diferencia del de renacimiento, puede definirse de un modo objetivo y deslindarse así su relación
con el renacimiento.
El concepto de realismo se aplica más frecuentemente a la literatura, donde, además de ser
un concepto estético, nos brinda una faceta ética, en la que el artista obra guiado por una intención
didáctica.
El realismo como factor estético tiene un efecto de fidelidad a la naturaleza, pero puede
cumplirse de diversos modos. Contraposición entre realismo imitativo y realismo sugestivo: los
medios para conseguir la sensación de una realidad presente pueden consistir en una copia detallada
(proceso consciente y deliberado)-realismo descriptivo- o en la acentuación subjetiva de algunos
rasgos más relevantes (puede ser de un modo espontáneo o intencional)-realismo enfático-.
Hacia el año 1200 la literatura se hallaba dominada por la tradición retórica de la
Antigüedad pero a medida que se despliega la cultura medieval el realismo aparece. Sin embargo,
es erróneo ver en todo rasgo realista una proximidad del renacimiento.
En la escultura el realismo significa exageración o degeneración.
En la pintura, el realismo sugiere la figura de Giotto, cuya concepción de “fundador” se
basa en los fundamentos de Boccaccio y Vasari.
El escolasticismo apuntaba a las formas realistas para aplicar el principio de la imitación
(impulso arraigado en el alma humana) hacia Dios. La doctrina del Ars imitatur Naturam contiene
implícito el elogio del realismo artístico. El arte como imitación de la naturaleza fue retomado
infinitas veces a lo largo de la historia, desde la engañosa destreza de Zeuxis en la Antigüedad
hasta Castiglione discerniendo si la imitación de la naturaleza es más acabada en la pintura o la
escultura (para decidir cuál arte es mejor).
Puede asegurarse que existe cierto paralelismo entre realismo y renacimiento; a partir de
1400 los artistas y pensadores toman conciencia del realismo estético como problema y misión. Las
diversas manifestaciones del realismo en la literatura y las artes plásticas se presentan como