Describa el orden moderno unificado desde sus orígenes, su crisis y su
reformulación y la nueva representación política. Unidades 1-3-5. Períodos
1853-1880; 1880-1916; 1916-1930. Puntos importantes: problema de la
legitimidad, clima del centenario, reformismo del ’12 y problema de las
mediaciones.
El período 1853-1880 comienza con la sanción de la Constitución Nacional luego de la
batalla de Caseros y finaliza con la consolidación del orden estatal unificado. Como sostiene
Cucchi, la formación o construcción del Estado significó la organización del poder y la
dominación política sobre el territorio, así como asegurar el ejercicio de esa dominación
mediante un conjunto de instituciones. Las nuevas miradas sobre la construcción del Estado
argentino consideran la articulación entre las tensiones locales, regionales e internacionales
que dieron forma al Estado, como así también las tentativas que no fueron llevadas a la
práctica. Estas nuevas perspectivas critican los trabajos clásicos porque, sostienen,
caracterizan al proceso formativo del Estado como un camino lineal.
Las dos cuestiones centrales a resolver por parte de la construcción del orden, de acuerdo con
Cucchi, fueron la relación entre gobernados y gobernantes y la relación entre el Estado
Nacional y las provincias. Con todo, la perspectiva de análisis de Oszlak permite comprender
las estrategias que desplegó el Estado Nacional para la construcción del orden. Las diversas
formas de penetración estatal consideradas por el autor son:
1. Modalidad represiva: organización de una fuerza militar unificada y distribuida
territorialmente, con el objeto de prevenir y sofocar cualquier intento de sublevación
contra el orden.
2. Modalidad cooptativa: captación de apoyos y acuerdos entre sectores dominantes de
las provincias.
3. Modalidad material: obras públicas, servicios y regulaciones del gobierno nacional
en las provincias.
4. Modalidad ideológica: creación y difusión de valores, conocimientos y símbolos de
sentimientos de nacionalidad.
En el marco de las nuevas perspectivas, Bohoslavsky y Soprano proponen propuestas para
repensar el proceso de construcción del Estado: considerarlo como un espacio donde se
relacionan diferentes grupos, identificar los actores que lo componen, es el resultado de
múltiples presiones, tensiones y acuerdos y considerarlo desde la descentralización en las
provincias.
La consolidación del régimen político unificado se demoró hasta 1880 debido, sobre todo, al
problema de la representación política y la legitimidad fundada en el sufragio, por un lado, y
la distribución territorial del poder y la división de poderes, por otro.
Para comprender el orden conservador, Botana propone dos conceptos complementarios: la
fórmula prescriptiva y la fórmula operativa para abordar las prácticas políticas y la
materialización del régimen político y su legitimidad. La fórmula prescriptiva propuesta por
, Alberdi y materializada en la Constitución de 1853 consiste en la construcción de una
república abierta y acorde a los principios de igualdad propios de la modernidad, pero
edificada sobre los valores restrictivos, circunscripta a unos pocos. Así, como sostiene
Botana, la fórmula prescriptiva designaría una república posible en la que la capacidad de
decisión estaría dominada por el poder central, en la que el ejercicio del gobierno se restringe
a una minoría privilegiada, que limita la participación política de las mayorías pero que
asegura la plenitud de los derechos civiles para todos los habitantes de la nación.
La república posible a partir de la fórmula alberdiana no deja de lado la legitimidad a partir
de la voluntad del “pueblo”, que se basa en la libertad civil pero que la libertad política
alcanza a una minoría de la población. La materialización de esta fórmula restrictiva
implicaba la disposición de diferentes estrategias o mediaciones para regular la acción
política del “pueblo”. Botana sostiene que esta fórmula operativa se desplegó hacia la década
del ochenta y hasta la reforma política sancionada de 1912 y que consistió en diferentes
“mediaciones” o estrategias: el control de la sucesión, el Consejo Electoral, el recurso al
fraude electoral y en el control del electorado a partir de la forma del voto, la inscripción en
padrones, etc. El régimen político de la década del 80, que perduró hasta la reforma electoral
de 1912 logró establecer un orden basado en un reducido número de actores sociales, en la
exclusión de las mayorías peligrosas para la continuidad del régimen y la cooptación por
medio de acuerdos a la oposición moderada.
La dominación oligárquica puede ser abordada, como propone Alonso, a partir de la dinámica
interna del Partido Autonomista Nacional. El mecanismo del control de la sucesión consistía
no sólo en la designación del sucesor por parte del presidente saliente (como el “gran
elector”), sino que también incluía la conformación de bases de poder nacional a partir de la
alianza entre las facciones de las clases dominantes de las provincias. Las “ligas” constituían
pactos de adhesión mutua entre los que controlaban la política de las provincias y quienes
aspiraban al cargo de presidente. Así, el PAN comprendió, en lo esencial, la liga de
gobernadores que llevó a la presidencia a Roca en 1880 (participaron todos los gobernadores,
excepto Buenos Aires y Corrientes). Con todo, la caracterización del PAN como partido
político moderno no responde a su dinámica interna, que funcionaba a partir de la
competencia interna entre las diferentes ligas, del control de la sucesión y del control de las
elecciones.
El orden conservador fue la primera experiencia política consolidada luego de la
organización del Estado centralizado y el PAN dominó la política nacional durante la década
de 1880. Sin embargo, hacia 1890, la Revolución del Parque, que dio origen a la Unión
Cívica, fue la primera impugnación a la hegemonía del partido. Aunque no originó un cambio
en la dominación conservadora, provocó la preocupación por la cuestión social y los
comienzos del reformismo conservador. Como sostiene Botana, el ciclo revolucionario
significó una crisis de legitimidad para el orden conservador y la expansión de las acciones
revolucionarias desde Buenos Aires hacia las provincias. En lo que respecta a la cuestión
social, el problema de los inmigrantes, los trabajadores urbanos, los trabajadores rurales y las
tendencias “de izquierda” (socialismo, anarquismo, sindicalismo, etc.) tuvieron su máxima
expresión en los acontecimientos que rodearon al Centenario de la Revolución de Mayo en
reformulación y la nueva representación política. Unidades 1-3-5. Períodos
1853-1880; 1880-1916; 1916-1930. Puntos importantes: problema de la
legitimidad, clima del centenario, reformismo del ’12 y problema de las
mediaciones.
El período 1853-1880 comienza con la sanción de la Constitución Nacional luego de la
batalla de Caseros y finaliza con la consolidación del orden estatal unificado. Como sostiene
Cucchi, la formación o construcción del Estado significó la organización del poder y la
dominación política sobre el territorio, así como asegurar el ejercicio de esa dominación
mediante un conjunto de instituciones. Las nuevas miradas sobre la construcción del Estado
argentino consideran la articulación entre las tensiones locales, regionales e internacionales
que dieron forma al Estado, como así también las tentativas que no fueron llevadas a la
práctica. Estas nuevas perspectivas critican los trabajos clásicos porque, sostienen,
caracterizan al proceso formativo del Estado como un camino lineal.
Las dos cuestiones centrales a resolver por parte de la construcción del orden, de acuerdo con
Cucchi, fueron la relación entre gobernados y gobernantes y la relación entre el Estado
Nacional y las provincias. Con todo, la perspectiva de análisis de Oszlak permite comprender
las estrategias que desplegó el Estado Nacional para la construcción del orden. Las diversas
formas de penetración estatal consideradas por el autor son:
1. Modalidad represiva: organización de una fuerza militar unificada y distribuida
territorialmente, con el objeto de prevenir y sofocar cualquier intento de sublevación
contra el orden.
2. Modalidad cooptativa: captación de apoyos y acuerdos entre sectores dominantes de
las provincias.
3. Modalidad material: obras públicas, servicios y regulaciones del gobierno nacional
en las provincias.
4. Modalidad ideológica: creación y difusión de valores, conocimientos y símbolos de
sentimientos de nacionalidad.
En el marco de las nuevas perspectivas, Bohoslavsky y Soprano proponen propuestas para
repensar el proceso de construcción del Estado: considerarlo como un espacio donde se
relacionan diferentes grupos, identificar los actores que lo componen, es el resultado de
múltiples presiones, tensiones y acuerdos y considerarlo desde la descentralización en las
provincias.
La consolidación del régimen político unificado se demoró hasta 1880 debido, sobre todo, al
problema de la representación política y la legitimidad fundada en el sufragio, por un lado, y
la distribución territorial del poder y la división de poderes, por otro.
Para comprender el orden conservador, Botana propone dos conceptos complementarios: la
fórmula prescriptiva y la fórmula operativa para abordar las prácticas políticas y la
materialización del régimen político y su legitimidad. La fórmula prescriptiva propuesta por
, Alberdi y materializada en la Constitución de 1853 consiste en la construcción de una
república abierta y acorde a los principios de igualdad propios de la modernidad, pero
edificada sobre los valores restrictivos, circunscripta a unos pocos. Así, como sostiene
Botana, la fórmula prescriptiva designaría una república posible en la que la capacidad de
decisión estaría dominada por el poder central, en la que el ejercicio del gobierno se restringe
a una minoría privilegiada, que limita la participación política de las mayorías pero que
asegura la plenitud de los derechos civiles para todos los habitantes de la nación.
La república posible a partir de la fórmula alberdiana no deja de lado la legitimidad a partir
de la voluntad del “pueblo”, que se basa en la libertad civil pero que la libertad política
alcanza a una minoría de la población. La materialización de esta fórmula restrictiva
implicaba la disposición de diferentes estrategias o mediaciones para regular la acción
política del “pueblo”. Botana sostiene que esta fórmula operativa se desplegó hacia la década
del ochenta y hasta la reforma política sancionada de 1912 y que consistió en diferentes
“mediaciones” o estrategias: el control de la sucesión, el Consejo Electoral, el recurso al
fraude electoral y en el control del electorado a partir de la forma del voto, la inscripción en
padrones, etc. El régimen político de la década del 80, que perduró hasta la reforma electoral
de 1912 logró establecer un orden basado en un reducido número de actores sociales, en la
exclusión de las mayorías peligrosas para la continuidad del régimen y la cooptación por
medio de acuerdos a la oposición moderada.
La dominación oligárquica puede ser abordada, como propone Alonso, a partir de la dinámica
interna del Partido Autonomista Nacional. El mecanismo del control de la sucesión consistía
no sólo en la designación del sucesor por parte del presidente saliente (como el “gran
elector”), sino que también incluía la conformación de bases de poder nacional a partir de la
alianza entre las facciones de las clases dominantes de las provincias. Las “ligas” constituían
pactos de adhesión mutua entre los que controlaban la política de las provincias y quienes
aspiraban al cargo de presidente. Así, el PAN comprendió, en lo esencial, la liga de
gobernadores que llevó a la presidencia a Roca en 1880 (participaron todos los gobernadores,
excepto Buenos Aires y Corrientes). Con todo, la caracterización del PAN como partido
político moderno no responde a su dinámica interna, que funcionaba a partir de la
competencia interna entre las diferentes ligas, del control de la sucesión y del control de las
elecciones.
El orden conservador fue la primera experiencia política consolidada luego de la
organización del Estado centralizado y el PAN dominó la política nacional durante la década
de 1880. Sin embargo, hacia 1890, la Revolución del Parque, que dio origen a la Unión
Cívica, fue la primera impugnación a la hegemonía del partido. Aunque no originó un cambio
en la dominación conservadora, provocó la preocupación por la cuestión social y los
comienzos del reformismo conservador. Como sostiene Botana, el ciclo revolucionario
significó una crisis de legitimidad para el orden conservador y la expansión de las acciones
revolucionarias desde Buenos Aires hacia las provincias. En lo que respecta a la cuestión
social, el problema de los inmigrantes, los trabajadores urbanos, los trabajadores rurales y las
tendencias “de izquierda” (socialismo, anarquismo, sindicalismo, etc.) tuvieron su máxima
expresión en los acontecimientos que rodearon al Centenario de la Revolución de Mayo en