PIRÁMIDE NASAL
Está constituida por dos porciones.
Está formada por los huesos propios de la nariz y por las apófisis ascendentes de los maxilares.
Los huesos propios, en número de dos, son planos y tienen forma cuadrangular; se relacionan
de la siguiente manera:
1. La cara interna está orientada hacia la fosa nasal y es cóncava.
2. La cara externa está recubierta por las partes blandas de la pirámide nasal
correspondientes a ese nivel.
3. El borde interno se articula con el correspondiente del hueso propio contralateral.
4. El borde externo se articula con la apófisis ascendente del maxilar.
5. El borde superior es anfractuoso y se articula mediante una sutura con la escotadura
nasal del hueso frontal.
6. El borde inferior servirá de superficie de unión con el cartílago triangular. Entre ambos
darán forma al dorso de la pirámide nasal.
FOSAS NASALES
Son las formaciones tubuladas que ponen en comunicación el vestíbulo nasal con la
rinofaringe a través de las coanas. Se encuentran separadas por el tabique nasal, que las divide
en dos cavidades. Su constitución general es alargada en sentido anteroposterior situándose
entre ambas órbitas, ambos cuerpos etmoidales y maxilares y por encima de la cavidad bucal
cuyo techo es el suelo de las fosas nasales.
ANATOMÍA DE LOS SENOS PARANASALES
Los senos paranasales constituyen cavidades aledañas a la fosa nasal; desde el punto de vista
de la anatomía, la fisiología, la histología y las enfermedades, tienen una relación muy íntima.
Forman realmente una unidad anatomicofuncional y patológica con las fosas.
MALFORMACIONES DE LA NARIZ Y DE LAS FOSAS NASALES.
CLASIFICACIÓN
Las grandes malformaciones que afectan al cierre facial en el embrión (v. fig. 23-1) son muy
infrecuentes y, cuando aparecen, deben ser tratadas por equipos multidisciplinarios integrados
por otorrinolaringólogos, cirujanos plásticos, dentistas, ortodoncistas, pediatras, logopedas,
trabajadores sociales, genetistas, psicólogos, etc., y en los casos de importantes alteraciones
del paladar, se requerirá la participación de especialistas en alimentación y nutrición. En este
tratado, no se aludirá a este tipo de malformación.
1. Hendiduras nasales.
a) Hendiduras en línea media.
b) Hendiduras laterales.
2. Hendiduras labiales y deformidad nasal.
3. Tumores congénitos de la línea media.
a) Quistes dermoides
b) Gliomas.
c) Encefalocele.
, 4. Agenesias y disgenesias.
a) Atresia de coanas.
b) Arrinia.
c) Probóscide.
d) Hipoplasia central.
TRAUMATISMOS NASALES
Por la posición central y situación prominente de la pirámide nasal dentro del contexto facial,
los traumatismos nasales son los más frecuentes de la cara. Pueden verse afectadas las partes
blandas, con hematomas, contusiones, heridas, etc., o el esqueleto óseo y/o cartilaginoso,
septal o piramidal, con fracturas (hundimiento o lateralización), luxaciones, etc. El alcance de
estas lesiones está en función del tipo de traumatismo y de la cantidad de energía
traumatizante del mismo.
HEMATOMA DEL TABIQUE
Concepto Se entiende por tal la acumulación subpericóndrica de un contenido hemático
(entre cartílago septal y pericondrio).
Sintomatología y diagnóstico Tras un traumatismo nasal, además del dolor, aparece
obstrucción nasal unilateral o bilateral, acompañada con frecuencia de epistaxis, si hay una
herida asociada en la mucosa nasal. Con el paso de las horas, puede haber cefalea.
Transcurrido un tiempo, si no se ha diagnosticado el hematoma, se puede producir un absceso
septal por sobreinfección del contenido hemático, que causa intenso dolor, tumefacción de la
pirámide nasal, columela y síndrome febril. Si se deja evolucionar, cuando el absceso es
bilateral es muy resistente al drenaje espontáneo por la dureza del periostio y, por ello, puede
originar una destrucción local del cartílago septal que generará, pasada la enfermedad, una
secuela en forma de perforación septal permanente, que tiene difícil solución quirúrgica.
Tratamiento
Se debe realizar un drenaje del hematoma mediante incisión y evacuación de los coágulos.
Posteriormente, se realiza un taponamiento nasal suave para evitar nueva acumulación del
hematoma, y se prescriben antibióticos de amplio espectro para evitar la sobreinfección y la
formación de abscesos. Se suministran analgésicos. Las mismas pautas se siguen para el
tratamiento del absceso o hematoma.
FRACTURAS SINUSOFACIALES. TERCIO MEDIO FACIAL
Está constituida por dos porciones.
Está formada por los huesos propios de la nariz y por las apófisis ascendentes de los maxilares.
Los huesos propios, en número de dos, son planos y tienen forma cuadrangular; se relacionan
de la siguiente manera:
1. La cara interna está orientada hacia la fosa nasal y es cóncava.
2. La cara externa está recubierta por las partes blandas de la pirámide nasal
correspondientes a ese nivel.
3. El borde interno se articula con el correspondiente del hueso propio contralateral.
4. El borde externo se articula con la apófisis ascendente del maxilar.
5. El borde superior es anfractuoso y se articula mediante una sutura con la escotadura
nasal del hueso frontal.
6. El borde inferior servirá de superficie de unión con el cartílago triangular. Entre ambos
darán forma al dorso de la pirámide nasal.
FOSAS NASALES
Son las formaciones tubuladas que ponen en comunicación el vestíbulo nasal con la
rinofaringe a través de las coanas. Se encuentran separadas por el tabique nasal, que las divide
en dos cavidades. Su constitución general es alargada en sentido anteroposterior situándose
entre ambas órbitas, ambos cuerpos etmoidales y maxilares y por encima de la cavidad bucal
cuyo techo es el suelo de las fosas nasales.
ANATOMÍA DE LOS SENOS PARANASALES
Los senos paranasales constituyen cavidades aledañas a la fosa nasal; desde el punto de vista
de la anatomía, la fisiología, la histología y las enfermedades, tienen una relación muy íntima.
Forman realmente una unidad anatomicofuncional y patológica con las fosas.
MALFORMACIONES DE LA NARIZ Y DE LAS FOSAS NASALES.
CLASIFICACIÓN
Las grandes malformaciones que afectan al cierre facial en el embrión (v. fig. 23-1) son muy
infrecuentes y, cuando aparecen, deben ser tratadas por equipos multidisciplinarios integrados
por otorrinolaringólogos, cirujanos plásticos, dentistas, ortodoncistas, pediatras, logopedas,
trabajadores sociales, genetistas, psicólogos, etc., y en los casos de importantes alteraciones
del paladar, se requerirá la participación de especialistas en alimentación y nutrición. En este
tratado, no se aludirá a este tipo de malformación.
1. Hendiduras nasales.
a) Hendiduras en línea media.
b) Hendiduras laterales.
2. Hendiduras labiales y deformidad nasal.
3. Tumores congénitos de la línea media.
a) Quistes dermoides
b) Gliomas.
c) Encefalocele.
, 4. Agenesias y disgenesias.
a) Atresia de coanas.
b) Arrinia.
c) Probóscide.
d) Hipoplasia central.
TRAUMATISMOS NASALES
Por la posición central y situación prominente de la pirámide nasal dentro del contexto facial,
los traumatismos nasales son los más frecuentes de la cara. Pueden verse afectadas las partes
blandas, con hematomas, contusiones, heridas, etc., o el esqueleto óseo y/o cartilaginoso,
septal o piramidal, con fracturas (hundimiento o lateralización), luxaciones, etc. El alcance de
estas lesiones está en función del tipo de traumatismo y de la cantidad de energía
traumatizante del mismo.
HEMATOMA DEL TABIQUE
Concepto Se entiende por tal la acumulación subpericóndrica de un contenido hemático
(entre cartílago septal y pericondrio).
Sintomatología y diagnóstico Tras un traumatismo nasal, además del dolor, aparece
obstrucción nasal unilateral o bilateral, acompañada con frecuencia de epistaxis, si hay una
herida asociada en la mucosa nasal. Con el paso de las horas, puede haber cefalea.
Transcurrido un tiempo, si no se ha diagnosticado el hematoma, se puede producir un absceso
septal por sobreinfección del contenido hemático, que causa intenso dolor, tumefacción de la
pirámide nasal, columela y síndrome febril. Si se deja evolucionar, cuando el absceso es
bilateral es muy resistente al drenaje espontáneo por la dureza del periostio y, por ello, puede
originar una destrucción local del cartílago septal que generará, pasada la enfermedad, una
secuela en forma de perforación septal permanente, que tiene difícil solución quirúrgica.
Tratamiento
Se debe realizar un drenaje del hematoma mediante incisión y evacuación de los coágulos.
Posteriormente, se realiza un taponamiento nasal suave para evitar nueva acumulación del
hematoma, y se prescriben antibióticos de amplio espectro para evitar la sobreinfección y la
formación de abscesos. Se suministran analgésicos. Las mismas pautas se siguen para el
tratamiento del absceso o hematoma.
FRACTURAS SINUSOFACIALES. TERCIO MEDIO FACIAL