De la evolución en la educación
La educación ha estado evolucionando de la mano de la sociedad; nos encontramos en pleno
siglo XXI, rodeados por todo tipo de tecnologías de la comunicación (Internet, medios
masivos de comunicación, redes sociales, etc.) por lo que era inevitable el hecho de que la
educación también se viera influenciada por estos cambios; aunque deberíamos pensar si al
referirnos a la educación actual ¿lo hacemos teniendo en cuenta la cultura mediática que nos
rodea de manera constante? La respuesta más usual sería no, es decir, hemos venido pensando
en la educación como ese proceso mecánico en donde un docente transmite información con
su alumno, y en algunas ocasiones existe la retroalimentación por parte de este, pero nada
más allá donde se pueda incluir el contexto actual. ¿No sería importante este contexto para
el desarrollo de la educación? Pues es a raíz de este contexto es que llegamos al nacimiento
de la educación y/o pedagogía mediática, una manera de educar a los futuros ciudadanos que
se basa en interpretar y dar sentido para poder reclamar aquello que vemos o se relaciona con
los medios; partiendo de esta definición ¿No es entonces la educación un medio para entender
la realidad? Hemos venido entendiendo la educación como un proceso de compartir
conocimientos entre docente y alumnos, sin embargo, en el momento actual cuando somos
invadidos constantemente por información, la educación se convierte en ese método por
medio del cual podemos aprender a distinguir la verdad de las falacias y por ende entender
nuestro entorno de una manera más clara.
Cómo sociedad de la información, y tal como lo expone Vicent Gozálvez, debemos dejar de
entender a los medios de comunicación como portadores de verdad sino como sistemas
simbólicos que necesitan ser leídos de manera activa (Gozálvez, 2014), esto es a lo que
llamamos una hermenéutica crítica; entonces bien si la educación se ha convertido en el
medio para fomentar esta hermenéutica ¿No es entonces de esta manera una innovación en
sí misma? Los docentes de ahora no solo tienen dentro de sus deberes el de enseñar lo que se
ha convertido en básico, sino que también se encuentra el hecho de formar ese carácter crítico
que le permita al estudiante desafiar su propia realidad, entender y poder realmente llegar a
comprender cada aspecto de su contexto para que pueda pasar de ser un ciudadano pasivo a
uno crítico y activo.
La educación ha estado evolucionando de la mano de la sociedad; nos encontramos en pleno
siglo XXI, rodeados por todo tipo de tecnologías de la comunicación (Internet, medios
masivos de comunicación, redes sociales, etc.) por lo que era inevitable el hecho de que la
educación también se viera influenciada por estos cambios; aunque deberíamos pensar si al
referirnos a la educación actual ¿lo hacemos teniendo en cuenta la cultura mediática que nos
rodea de manera constante? La respuesta más usual sería no, es decir, hemos venido pensando
en la educación como ese proceso mecánico en donde un docente transmite información con
su alumno, y en algunas ocasiones existe la retroalimentación por parte de este, pero nada
más allá donde se pueda incluir el contexto actual. ¿No sería importante este contexto para
el desarrollo de la educación? Pues es a raíz de este contexto es que llegamos al nacimiento
de la educación y/o pedagogía mediática, una manera de educar a los futuros ciudadanos que
se basa en interpretar y dar sentido para poder reclamar aquello que vemos o se relaciona con
los medios; partiendo de esta definición ¿No es entonces la educación un medio para entender
la realidad? Hemos venido entendiendo la educación como un proceso de compartir
conocimientos entre docente y alumnos, sin embargo, en el momento actual cuando somos
invadidos constantemente por información, la educación se convierte en ese método por
medio del cual podemos aprender a distinguir la verdad de las falacias y por ende entender
nuestro entorno de una manera más clara.
Cómo sociedad de la información, y tal como lo expone Vicent Gozálvez, debemos dejar de
entender a los medios de comunicación como portadores de verdad sino como sistemas
simbólicos que necesitan ser leídos de manera activa (Gozálvez, 2014), esto es a lo que
llamamos una hermenéutica crítica; entonces bien si la educación se ha convertido en el
medio para fomentar esta hermenéutica ¿No es entonces de esta manera una innovación en
sí misma? Los docentes de ahora no solo tienen dentro de sus deberes el de enseñar lo que se
ha convertido en básico, sino que también se encuentra el hecho de formar ese carácter crítico
que le permita al estudiante desafiar su propia realidad, entender y poder realmente llegar a
comprender cada aspecto de su contexto para que pueda pasar de ser un ciudadano pasivo a
uno crítico y activo.