FRANCISCO DE GOYA
Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos en 1746, y falleció en Burdeos en 1828.
Su compleja evolución hace imposible la tarea de encuadrarlo en un único estilo artístico,
pues abarca desde el neoclasicismo, el barroco, el rococó hasta el romanticismo. De este
modo, podemos dividir su evolución en cinco etapas:
PRIMERA ETAPA (1748-1775)
Durante su adolescencia se formó en la Academia de Zaragoza de Dibujo. Más tarde, en
1771, viajó a Italia, donde elaboró un cuaderno de dibujo con una clara influencia de Miguel
Ángel y Tiépolo, con rasgos próximos al neoclasicismo. A su vuelta, realizó sus primeras
pinturas religiosas de rasgos rococós, como su encargo de los frescos de la bóveda del coreto
de la Basílica del Pilar (1772). Finalmente, se casó con la hija de Bayeu en 1773.
SEGUNDA ETAPA (1775-1792)
Hacia 1775 ingresa a trabajar en la Fábrica Real de Tapices de Santa Bárbara, donde
realiza cartones y bocetos de estilo neoclásico, como la “Romería de San Isidro”. Su primera
serie, destinada al comedor de los Príncipes de Asturias en el Escorial, consta de 9 cartones
con tema de caza, de gustó rococó. Aquí, destacan obras como “Partida de caza” (1775) o
“Perros y útiles de caza” (1775).
Tras finalizar su primera serie, obtiene más libertad y comienza a retratar costumbres del
pueblo de Madrid, apareciendo inolvidables obras como: “El quitasol” (1777), “La
merienda a orillas del Manzanares” (1776), “La gallina ciega” (1789) o “El columpio”
(1779); todas de vivo colorido y ligereza de ejecución.
Su última serie de tapices posee cierta crítica y sátira hacia la sociedad, como la obra “El
Pelele” (1791-1792) o “La boda” (1792).
Más tarde, y bajo la influencia de Mengs y Velázquez, realizó el “Cristo Crucificado”. En
1781 inició su periodo de retratista, realizando 16 obras para don Luis, a la vez que se
convirtió en subdirector de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Finalmente, a sus
43 años, logró convertirse en pintor de cámara del rey Carlos III, y más tarde, de Carlos IV.
Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos en 1746, y falleció en Burdeos en 1828.
Su compleja evolución hace imposible la tarea de encuadrarlo en un único estilo artístico,
pues abarca desde el neoclasicismo, el barroco, el rococó hasta el romanticismo. De este
modo, podemos dividir su evolución en cinco etapas:
PRIMERA ETAPA (1748-1775)
Durante su adolescencia se formó en la Academia de Zaragoza de Dibujo. Más tarde, en
1771, viajó a Italia, donde elaboró un cuaderno de dibujo con una clara influencia de Miguel
Ángel y Tiépolo, con rasgos próximos al neoclasicismo. A su vuelta, realizó sus primeras
pinturas religiosas de rasgos rococós, como su encargo de los frescos de la bóveda del coreto
de la Basílica del Pilar (1772). Finalmente, se casó con la hija de Bayeu en 1773.
SEGUNDA ETAPA (1775-1792)
Hacia 1775 ingresa a trabajar en la Fábrica Real de Tapices de Santa Bárbara, donde
realiza cartones y bocetos de estilo neoclásico, como la “Romería de San Isidro”. Su primera
serie, destinada al comedor de los Príncipes de Asturias en el Escorial, consta de 9 cartones
con tema de caza, de gustó rococó. Aquí, destacan obras como “Partida de caza” (1775) o
“Perros y útiles de caza” (1775).
Tras finalizar su primera serie, obtiene más libertad y comienza a retratar costumbres del
pueblo de Madrid, apareciendo inolvidables obras como: “El quitasol” (1777), “La
merienda a orillas del Manzanares” (1776), “La gallina ciega” (1789) o “El columpio”
(1779); todas de vivo colorido y ligereza de ejecución.
Su última serie de tapices posee cierta crítica y sátira hacia la sociedad, como la obra “El
Pelele” (1791-1792) o “La boda” (1792).
Más tarde, y bajo la influencia de Mengs y Velázquez, realizó el “Cristo Crucificado”. En
1781 inició su periodo de retratista, realizando 16 obras para don Luis, a la vez que se
convirtió en subdirector de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Finalmente, a sus
43 años, logró convertirse en pintor de cámara del rey Carlos III, y más tarde, de Carlos IV.