AVO N° 6 | Inmunidad adaptativa III
APO N°6 | Inmunidad adaptativa III
Inmunidad mediada por células
Hemos mencionado en capítulos anteriores que cuando un patógeno intenta ingresar al organismo los mecanismos
de la I.I intentaran frenar y limitar esa infección, estos mecanismos son efectivos en controlar la gran mayoría de las
infecciones. Sin embargo si estos mecanismos no logran contener esa infección debe entrar en juego la inmunidad
adaptativa con todos sus mecanismos. Para que está inmunidad sea puesta en marcha, el patógeno debe tener
un poder inmunogénico, es decir el poder de generar una respuesta inmune adaptativa específica.
También recordemos como reconoce el sistema inmune
aquello que no le es propio. Las células de la inmunidad
innata presentan en su superficie receptores poco diversos, que
tienen una especificidad limitada y qué son expresados en gran
variedad de células por ejemplo: monocitos, macrófagos,
neutrófilos, eosinófilos ,células dendríticas, mastocitos, etc.
Estos receptores denominados RRPs interactúan con los PAMPs
presentes en los microorganismos y a partir de esta interacción
muchas de estas células sufren procesos de activación y ocurren
una serie de cambios en los distintos efectores de la inmunidad
innata.
Por otro lado y a diferencia de las células de la inmunidad
innata, las células de la inmunidad adaptativa reconocen aquello
que no es propio por medio de receptores de superficie en las
células. Existe una altísima diversidad de receptores tanto en LT como LB, existen millones y millones de linfocitos
con diferentes receptores en su superficie que están capacitados para reconocer distintos antígenos, o mejor dicho
distintos epitopes. La especificidad de estos receptores, como el BCR y el TCR es muy alta. Cada linfocito tanto T
como B expresan en su superficie múltiples copias de un mismo receptor, es decir todos los receptores que expresa
cada linfocito son idénticos entre sí pero distintos de otros linfocitos.
Recordemos que ante la presencia de un foco
infeccioso en la piel o de las mucosas las células de la
inmunidad innata toman contacto con estos patógenos,
lo reconocen a través de sus receptores y se ponen en
juego toda la serie de mecanismos que ya hemos
estudiado relacionados con la inmunidad innata: la
inflamación, la fagocitosis, la activación del
complemento, la activación de las células NK, etc.
También las células dendríticas que están presentes en
este tejido infectado toman contacto con estos patógenos
y sufren un proceso de maduración y de migración hacia
los órganos linfáticos secundarios regionales, por
ejemplo hacia los ganglios linfáticos y durante este
proceso de maduración van procesando al antígeno
fagocitado para eventualmente presentarlo a los LT en la
zona T de esos órganos linfáticos secundarios y es allí
donde va montarse la respuesta inmune adaptativa, en
los órganos linfáticos secundarios.
Inmunobiología animal básica Página 1
, AVO N° 6 | Inmunidad adaptativa III
Recordemos también que los linfocitos B y los linfocitos T ven al antígeno con distintos ojos.
Los LB reconocen al antígeno en su forma nativa, en su forma natural, tal cómo se encuentra en la naturaleza. A las
proteínas en su estructura terciaria o cuaternaria, a los patógenos antes de ser fagocitados.
En cambio los LT reconocen moléculas procesadas y presentadas por moléculas del CMH. Un LT es incapaz de
reconocer a un epitope que esté presente en su forma nativa si no es presentado por una molécula del CMH, el LT
aprende hacer esto en su proceso de selección positiva en el timo.
¿Cómo reconoce el linfocito T a su péptido antigénico específico?
- Lo hace a través de una estructura especial presente en su membrana, qué es el receptor TCR, el TCR está
formado por dos cadenas peptídicas, una cadena α y una cadena β ancladas en la membrana celular, poseen una
región variable con la cual contactan con su péptido antigénico específico y una región constante más cercana a la
membrana, poseen además una región transmembrana y una pequeña cola intracitoplasmática.
Junto con el TCR se encuentran dos estructuras adicionales las cuales forman entre estas tres estructuras el
Complejo TCR, este complejo está formado por el TCR más el complejo proteico CD3 que está formado por 6
cadenas peptídicas, dos cadenas epsilon, una cadena delta, una cadena gama y dos cadenas Z, todas ellas con
prolongaciones intracitoplasmáticas más prolongadas las cuales pueden ser fosforiladas y razón por la cual estás
cadenas que forman el CD3 intervienen en lo que es la señalización intracelular una vez que el péptido antigénico
contacta con el TCR.
Inmunobiología animal básica Página 2
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Inmunidad mediada por células
Hemos mencionado en capítulos anteriores que cuando un patógeno intenta ingresar al organismo los mecanismos
de la I.I intentaran frenar y limitar esa infección, estos mecanismos son efectivos en controlar la gran mayoría de las
infecciones. Sin embargo si estos mecanismos no logran contener esa infección debe entrar en juego la inmunidad
adaptativa con todos sus mecanismos. Para que está inmunidad sea puesta en marcha, el patógeno debe tener
un poder inmunogénico, es decir el poder de generar una respuesta inmune adaptativa específica.
También recordemos como reconoce el sistema inmune
aquello que no le es propio. Las células de la inmunidad
innata presentan en su superficie receptores poco diversos, que
tienen una especificidad limitada y qué son expresados en gran
variedad de células por ejemplo: monocitos, macrófagos,
neutrófilos, eosinófilos ,células dendríticas, mastocitos, etc.
Estos receptores denominados RRPs interactúan con los PAMPs
presentes en los microorganismos y a partir de esta interacción
muchas de estas células sufren procesos de activación y ocurren
una serie de cambios en los distintos efectores de la inmunidad
innata.
Por otro lado y a diferencia de las células de la inmunidad
innata, las células de la inmunidad adaptativa reconocen aquello
que no es propio por medio de receptores de superficie en las
células. Existe una altísima diversidad de receptores tanto en LT como LB, existen millones y millones de linfocitos
con diferentes receptores en su superficie que están capacitados para reconocer distintos antígenos, o mejor dicho
distintos epitopes. La especificidad de estos receptores, como el BCR y el TCR es muy alta. Cada linfocito tanto T
como B expresan en su superficie múltiples copias de un mismo receptor, es decir todos los receptores que expresa
cada linfocito son idénticos entre sí pero distintos de otros linfocitos.
Recordemos que ante la presencia de un foco
infeccioso en la piel o de las mucosas las células de la
inmunidad innata toman contacto con estos patógenos,
lo reconocen a través de sus receptores y se ponen en
juego toda la serie de mecanismos que ya hemos
estudiado relacionados con la inmunidad innata: la
inflamación, la fagocitosis, la activación del
complemento, la activación de las células NK, etc.
También las células dendríticas que están presentes en
este tejido infectado toman contacto con estos patógenos
y sufren un proceso de maduración y de migración hacia
los órganos linfáticos secundarios regionales, por
ejemplo hacia los ganglios linfáticos y durante este
proceso de maduración van procesando al antígeno
fagocitado para eventualmente presentarlo a los LT en la
zona T de esos órganos linfáticos secundarios y es allí
donde va montarse la respuesta inmune adaptativa, en
los órganos linfáticos secundarios.
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Recordemos también que los linfocitos B y los linfocitos T ven al antígeno con distintos ojos.
Los LB reconocen al antígeno en su forma nativa, en su forma natural, tal cómo se encuentra en la naturaleza. A las
proteínas en su estructura terciaria o cuaternaria, a los patógenos antes de ser fagocitados.
En cambio los LT reconocen moléculas procesadas y presentadas por moléculas del CMH. Un LT es incapaz de
reconocer a un epitope que esté presente en su forma nativa si no es presentado por una molécula del CMH, el LT
aprende hacer esto en su proceso de selección positiva en el timo.
¿Cómo reconoce el linfocito T a su péptido antigénico específico?
- Lo hace a través de una estructura especial presente en su membrana, qué es el receptor TCR, el TCR está
formado por dos cadenas peptídicas, una cadena α y una cadena β ancladas en la membrana celular, poseen una
región variable con la cual contactan con su péptido antigénico específico y una región constante más cercana a la
membrana, poseen además una región transmembrana y una pequeña cola intracitoplasmática.
Junto con el TCR se encuentran dos estructuras adicionales las cuales forman entre estas tres estructuras el
Complejo TCR, este complejo está formado por el TCR más el complejo proteico CD3 que está formado por 6
cadenas peptídicas, dos cadenas epsilon, una cadena delta, una cadena gama y dos cadenas Z, todas ellas con
prolongaciones intracitoplasmáticas más prolongadas las cuales pueden ser fosforiladas y razón por la cual estás
cadenas que forman el CD3 intervienen en lo que es la señalización intracelular una vez que el péptido antigénico
contacta con el TCR.
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