Efectos colaterales de la pandemia para la integración regional en América Latina: una perspectiva comparativa de
Nolte y Weiffen.
La covid-19 constituye otro factor de estrés para un orden regional en transformación. Además como unas bajas tasas
de crecimiento económico. Los factores de estrés ponen a prueba las estructuras regionales y pueden agravar
problemas preexistentes en el regionalismo, al igual que contribuir a la desintegración regional. Pero también pueden
desencadenar una contrarreacción y fortalecer la resiliencia de la región, dando nuevos impulsos al de sarrollo de
proyectos regionales. El impacto de los factores de estrés está mediado por las características de la región.
las regiones difieren en el grado de sus intercambios económicos, políticos, sociales y culturales. Un alto nivel de
regionalización generalmente refuerza el regionalismo como proyecto político. Las interdependen cias económicas
crean una demanda para la cooperación regional y para la creación de instituciones regionales. Segundo, mientras que
la demanda para la cooperación regional se refiere a condiciones estructurales el lado de la oferta aborda el papel de
instituciones y la agencia de actores; en particular, la fortaleza y la densidad de las instituciones regionales
preexistentes, así como el liderazgo de los Gobiernos para promover proyectos regionales. Tercero, la identidad
regional que se refleja en un sentido de comunidad o afinidad político-identitaria entre las élites políticas puede
reforzar la resiliencia del regionalismo.
el regionalismo latinoamericano se ha caracterizado tradicionalmente por una baja regionalización económica. Entre
1990 y el 2014, el comercio intrarregional de todas regiones tuvo una participación de 45 % en el comercio global. En
contraste, el comercio intrarregional en América Latina y el Caribe, como porcentaje del comercio total, no superó el
umbral del 20 % porque los países latinoamericanos tienen vínculos económicos extrarregionales mucho más fuertes
que lazos económicos intrarregionales.
el boom de los recursos naturales disminuyó. América Latina se caracteriza por un bajo número de conflictos
interestatales que pueden convertirse en obstáculos para la cooperación e integración regional. Se ha solidificado una
tradición legalista y de respeto al derecho internacional. en el pasado las líneas divisorias en el regionalismo
latinoamericano eran menos pronunciadas que en otras regiones del mundo y no constituían un obstáculo para los
proyectos regionales.
el regionalismo latinoamericano se caracteriza por una sobreprotección de la soberanía nacional. El regionalismo
latinoamericano combina el rechazo a instituciones supranacionales y la preferencia por los mecanismos
intergubernamentales con un papel clave para los presidentes. Mecanismos para unir y compartir soberanía y delegar
autoridad que son pilares centrales de la integración europea, son débiles, en declive o inexistentes en el regionalismo
latinoamericano.
Antes de la crisis del regionalismo latinoamericano, la arquitectura pluralista del regionalismo latinoamericano resultó
en un patrón de gobernanza regional cooperativa. El regionalismo latinoamericano es tanto intergu bernamental como
interpresidencial. Esta combinación ha dado impulso a la integración regional como en los años noventa y en la
primera década del siglo xxi. Pero el desarrollo de proyectos regionales no se limitaba a los poderes líderes regionales,
sino que también incluía poderes secundarios, como en el caso de la Alianza del Pacífico. los latinoa mericanos
estaban a favor de la integración política de su país con otros países de la región.
El regionalismo latinoamericano está inserto en el contexto global, hemisférico y subregional. Durante la segunda
década del siglo xxi, el regionalismo latinoamericano se enfrentó a diversos factores de estrés y cambios en su
estructura que afectaron su resiliencia. Las economías latinoamericanas ya se encontraban en una situación difícil
antes del estallido de la pandemia.
Como resultado de las bajas tasas de crecimiento y la reprimarización de muchas economías la integración regional no
ha dado un mayor impulso al comercio intrarregional. La regionalización económica disminuyó; esto se aplica tanto al
comercio en general como al comercio de productos industriales en particular. Fueron las fisuras ideológicas entre los
Gobiernos las que restringieron las posibilidades de cooperación regional. La polarización en América Latina se ha
intensificado.
1
Pol Ext. Arg.Lat- clase 11
Nolte y Weiffen.
La covid-19 constituye otro factor de estrés para un orden regional en transformación. Además como unas bajas tasas
de crecimiento económico. Los factores de estrés ponen a prueba las estructuras regionales y pueden agravar
problemas preexistentes en el regionalismo, al igual que contribuir a la desintegración regional. Pero también pueden
desencadenar una contrarreacción y fortalecer la resiliencia de la región, dando nuevos impulsos al de sarrollo de
proyectos regionales. El impacto de los factores de estrés está mediado por las características de la región.
las regiones difieren en el grado de sus intercambios económicos, políticos, sociales y culturales. Un alto nivel de
regionalización generalmente refuerza el regionalismo como proyecto político. Las interdependen cias económicas
crean una demanda para la cooperación regional y para la creación de instituciones regionales. Segundo, mientras que
la demanda para la cooperación regional se refiere a condiciones estructurales el lado de la oferta aborda el papel de
instituciones y la agencia de actores; en particular, la fortaleza y la densidad de las instituciones regionales
preexistentes, así como el liderazgo de los Gobiernos para promover proyectos regionales. Tercero, la identidad
regional que se refleja en un sentido de comunidad o afinidad político-identitaria entre las élites políticas puede
reforzar la resiliencia del regionalismo.
el regionalismo latinoamericano se ha caracterizado tradicionalmente por una baja regionalización económica. Entre
1990 y el 2014, el comercio intrarregional de todas regiones tuvo una participación de 45 % en el comercio global. En
contraste, el comercio intrarregional en América Latina y el Caribe, como porcentaje del comercio total, no superó el
umbral del 20 % porque los países latinoamericanos tienen vínculos económicos extrarregionales mucho más fuertes
que lazos económicos intrarregionales.
el boom de los recursos naturales disminuyó. América Latina se caracteriza por un bajo número de conflictos
interestatales que pueden convertirse en obstáculos para la cooperación e integración regional. Se ha solidificado una
tradición legalista y de respeto al derecho internacional. en el pasado las líneas divisorias en el regionalismo
latinoamericano eran menos pronunciadas que en otras regiones del mundo y no constituían un obstáculo para los
proyectos regionales.
el regionalismo latinoamericano se caracteriza por una sobreprotección de la soberanía nacional. El regionalismo
latinoamericano combina el rechazo a instituciones supranacionales y la preferencia por los mecanismos
intergubernamentales con un papel clave para los presidentes. Mecanismos para unir y compartir soberanía y delegar
autoridad que son pilares centrales de la integración europea, son débiles, en declive o inexistentes en el regionalismo
latinoamericano.
Antes de la crisis del regionalismo latinoamericano, la arquitectura pluralista del regionalismo latinoamericano resultó
en un patrón de gobernanza regional cooperativa. El regionalismo latinoamericano es tanto intergu bernamental como
interpresidencial. Esta combinación ha dado impulso a la integración regional como en los años noventa y en la
primera década del siglo xxi. Pero el desarrollo de proyectos regionales no se limitaba a los poderes líderes regionales,
sino que también incluía poderes secundarios, como en el caso de la Alianza del Pacífico. los latinoa mericanos
estaban a favor de la integración política de su país con otros países de la región.
El regionalismo latinoamericano está inserto en el contexto global, hemisférico y subregional. Durante la segunda
década del siglo xxi, el regionalismo latinoamericano se enfrentó a diversos factores de estrés y cambios en su
estructura que afectaron su resiliencia. Las economías latinoamericanas ya se encontraban en una situación difícil
antes del estallido de la pandemia.
Como resultado de las bajas tasas de crecimiento y la reprimarización de muchas economías la integración regional no
ha dado un mayor impulso al comercio intrarregional. La regionalización económica disminuyó; esto se aplica tanto al
comercio en general como al comercio de productos industriales en particular. Fueron las fisuras ideológicas entre los
Gobiernos las que restringieron las posibilidades de cooperación regional. La polarización en América Latina se ha
intensificado.
1
Pol Ext. Arg.Lat- clase 11