Claves y tensiones de la estrategia argentina de política comercial externa en la búsqueda de una “inserción inteligente
al mundo” (2015-2018) de Zelicovich
La política comercial externa de un país refiere a las políticas que tienen impacto en los precios domésticos y en los
transables bienes y servicios comercializados a través de las fronteras nacionales como exportaciones e importaciones.
Es parte de la política exterior objetivos e instrumentos que contribuyen a las relaciones comerciales con el mundo. La
política comercial debe ser entendida como el sistema de instrumentos y medidas vinculados al comercio exterior que
determinan la inserción externa del país en concordancia con la consecución de objetivos de desarrollo económico.
Los estudios que buscan explicar la política comercial de un país pueden clasificarse en torno a si sostienen que la
política comercial externa se determina por factores domésticos, sistémicos o por la interacción de ambos. Tanto en
los enfoques clásicos como neoclásicos se argumenta que el comercio internacional pueden generar cambios en la
retribución de industrias, firmas y factores productivos afectando intereses específicos.
Para los enfoques constructivistas son las ideas las que constituyen un determinante importante de la política
comercial externa. Los institucionalistas sostienen que tanto preferencias como ideas sólo van a constituirse en
determinantes de la política comercial externa si existen canales que les permitan cierto acceso o influencia. Las
instituciones comprenden la estructura de gobierno, el régimen electoral, las instituciones burocráticas, el proceso de
toma de decisión, etc.
Mauricio Macri resultó el ganador de las elecciones presidenciales del año 2015 durante los cuales la política
comercial externa se había ido subordinando a objetivos macroeconómicos de corto plazo. Ello había derivado en una
política orientada hacia la sustitución de importaciones, en razón de desequilibrios en la balanza de pagos, fuga de
capitales, y restricciones en la política cambiaria.
La política exterior tuvieron cierta relevancia durante la campaña electoral. Para Cambiemos “Argentina ha [había]
perdido gravitación y credibilidad regional y global” ante lo cual existía la necesidad de insertar “adecuadamente” a la
Argentina en el mundo. Durante la campaña se criticaba al MERCOSUR, considerando la parálisis institucional y
funcional del bloque en materia económica y comercial se cuestionaba el distanciamiento relativo con Europa y
EEUU. Se hacía notar una participación relativa decreciente de Argentina en los flujos globales de comercio e
inversión, y se vinculaba a una menor cantidad relativa de acuerdos comerciales preferenciales vis a vis otros actores
en la región.
se criticaba la excesiva intervención del Estado en las restricciones de los flujos de comercio exterior y operaciones
cambiarias. Así se abandonaron las orientaciones del modelo de desarrollo “neodesarrollista” para pasar a uno más
liberal, que podría clasificarse como “neoliberalismo enmarcado” pero mantiene inversión social derivada de la
década neodesarrollista-populista. La estrategia de inserción internacional viró de una perspectiva autonomista a una
estrategia liberal.
La política exterior del gobierno de Macri, expresó estos dos giros en primer término, una aquiescencia a la
globalización y pertenencia a Occidente en segundo lugar, un fuerte componente económico, en sus medios y en sus
fines y por último, una mala percepción y/o un desacople del contexto internacional. La “desideologización de la
política exterior” y la “reinserción en el mundo”. En cuanto a la reinserción en el mundo, lo que la administración
planteó fue un re-diseño del “esquema central de orientaciones y lineamientos con los que el Estado se vincula con sus
pares en el sistema internacional”. La política exterior resultaba instrumental a satisfacer tres objetivos de la
administración: “Pobreza cero, terminar con el narcotráfico y la unión de todos los argentinos”.
Tras la desactivación del conflicto con los llamados “fondos buitres” se adoptó el discurso de la “inserción inteligente
en el mundo”. Esta implicaba una lectura optimista de la globalización, entendida como un espacio de oportunidades.
La reinserción al mundo implicó para la política comercial externa la adopción de un enfoque pragmático, en términos
de socios, y aperturista, en términos de instrumentos; en un contexto domestico de exaltación de la coyuntura por
sobre el largo plazo y en un entorno internacional que era percibido positivamente. En los primeros meses de gobierno
no existió una formulación explícita de principios ni objetivos específicos para esta área.
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Pol. Ext. Arg. Lat- clase 8
al mundo” (2015-2018) de Zelicovich
La política comercial externa de un país refiere a las políticas que tienen impacto en los precios domésticos y en los
transables bienes y servicios comercializados a través de las fronteras nacionales como exportaciones e importaciones.
Es parte de la política exterior objetivos e instrumentos que contribuyen a las relaciones comerciales con el mundo. La
política comercial debe ser entendida como el sistema de instrumentos y medidas vinculados al comercio exterior que
determinan la inserción externa del país en concordancia con la consecución de objetivos de desarrollo económico.
Los estudios que buscan explicar la política comercial de un país pueden clasificarse en torno a si sostienen que la
política comercial externa se determina por factores domésticos, sistémicos o por la interacción de ambos. Tanto en
los enfoques clásicos como neoclásicos se argumenta que el comercio internacional pueden generar cambios en la
retribución de industrias, firmas y factores productivos afectando intereses específicos.
Para los enfoques constructivistas son las ideas las que constituyen un determinante importante de la política
comercial externa. Los institucionalistas sostienen que tanto preferencias como ideas sólo van a constituirse en
determinantes de la política comercial externa si existen canales que les permitan cierto acceso o influencia. Las
instituciones comprenden la estructura de gobierno, el régimen electoral, las instituciones burocráticas, el proceso de
toma de decisión, etc.
Mauricio Macri resultó el ganador de las elecciones presidenciales del año 2015 durante los cuales la política
comercial externa se había ido subordinando a objetivos macroeconómicos de corto plazo. Ello había derivado en una
política orientada hacia la sustitución de importaciones, en razón de desequilibrios en la balanza de pagos, fuga de
capitales, y restricciones en la política cambiaria.
La política exterior tuvieron cierta relevancia durante la campaña electoral. Para Cambiemos “Argentina ha [había]
perdido gravitación y credibilidad regional y global” ante lo cual existía la necesidad de insertar “adecuadamente” a la
Argentina en el mundo. Durante la campaña se criticaba al MERCOSUR, considerando la parálisis institucional y
funcional del bloque en materia económica y comercial se cuestionaba el distanciamiento relativo con Europa y
EEUU. Se hacía notar una participación relativa decreciente de Argentina en los flujos globales de comercio e
inversión, y se vinculaba a una menor cantidad relativa de acuerdos comerciales preferenciales vis a vis otros actores
en la región.
se criticaba la excesiva intervención del Estado en las restricciones de los flujos de comercio exterior y operaciones
cambiarias. Así se abandonaron las orientaciones del modelo de desarrollo “neodesarrollista” para pasar a uno más
liberal, que podría clasificarse como “neoliberalismo enmarcado” pero mantiene inversión social derivada de la
década neodesarrollista-populista. La estrategia de inserción internacional viró de una perspectiva autonomista a una
estrategia liberal.
La política exterior del gobierno de Macri, expresó estos dos giros en primer término, una aquiescencia a la
globalización y pertenencia a Occidente en segundo lugar, un fuerte componente económico, en sus medios y en sus
fines y por último, una mala percepción y/o un desacople del contexto internacional. La “desideologización de la
política exterior” y la “reinserción en el mundo”. En cuanto a la reinserción en el mundo, lo que la administración
planteó fue un re-diseño del “esquema central de orientaciones y lineamientos con los que el Estado se vincula con sus
pares en el sistema internacional”. La política exterior resultaba instrumental a satisfacer tres objetivos de la
administración: “Pobreza cero, terminar con el narcotráfico y la unión de todos los argentinos”.
Tras la desactivación del conflicto con los llamados “fondos buitres” se adoptó el discurso de la “inserción inteligente
en el mundo”. Esta implicaba una lectura optimista de la globalización, entendida como un espacio de oportunidades.
La reinserción al mundo implicó para la política comercial externa la adopción de un enfoque pragmático, en términos
de socios, y aperturista, en términos de instrumentos; en un contexto domestico de exaltación de la coyuntura por
sobre el largo plazo y en un entorno internacional que era percibido positivamente. En los primeros meses de gobierno
no existió una formulación explícita de principios ni objetivos específicos para esta área.
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Pol. Ext. Arg. Lat- clase 8