La política exterior argentina y su vinculación con los condicionamientos internos en el siglo xxi de Miguez.
En el nuevo escenario del siglo XXI, se replantearon o surgieron estrategias de integración regional que apelaron a los
ideales históricos de una América del sur unificada. Durante la década de los 90, las empresas trasnacionales
beneficiadas con la liberalización comercial fueron forjadas en gran medida, el diseño institucional del Mercosur. En
la etapa posterior, dos elementos se combinaron para el cambio: la opción neodesarrollistade las clases dominantes y
de los empresarios en la Argentina y el Brasil, pero también la autonomía relativa del Estado pero la recomposición
del bloque dominante permitió un ampliación de la arena pública y de sus márgenes de mediación.
la Argentina participó de las iniciativas por configurar un nuevo regional alternativo a aquel que predominara durante
el neoliberalismo, rescatando la identidad latinoamericana, su tradición de lucha y el carácter antiimperialista de la
lucha de los pueblos del continente. El alineamiento pro latinoamericano implicó un desafío planteado desde el
Estado, a partir de su mayor margen de maniobra, de su capacidad de autonomizarse de los intereses directos de las
fracciones burguesas. Sin embargo, ese particular escenario de la primera década fue variando y mostró su limitación.
Se trata de cuatro países que ya tienen tratados de libre comercio (TLC) con grandes potencias hegemónicas del
sistema internacional y que vienen profundizando modelos extractivos orientados a la exportación de productos
primarios.
El frente latinoamericano se encontraba para 2015 profundamente dividido La situación dentro del bloque del Cono
Sur comenzó a mostrar sus contradicciones en forma explícita a partir del estancamiento de la economía brasileña y de
la prioridad otorgada por el gobierno argentino a la dinámica económica interna. El impulso “desde arriba”, en
contexto de la crisis internacional mundial al paso que se esbozaban otras líneas de contradicción principal. en el caso
del kirchnerismo, a diferencia del neoliberalismo de la década de 1990, no coinciden forma y función del Estado. Y
que “lo que caracterizó el cambio en la forma de Estado del paso del neoliberalismo al neodesarrollismo es la
metamorfosis de tres niveles complementarios del aparato de Estado: la relación de fuerzas, las instituciones en que
ellas cristalizan y las ideologías que le dan legitimidad”.
Así derivó en nuevas fracturas y presiones por parte de las clases dominantes, tanto las del empresario beneficiado por
el modelo neodesarrollista como los sectores vinculados a la exportación de bienes primarios se tejieron alianzas entre
las fracciones de las clases dominantes, en su mayoría transnacionalizadas. Ello se tradujo en una posición cada vez
más dura y sistemática de grandes corporaciones brasileñas en contra del Mercosur afirmar un acuerdo con la UE en
forma separada y sumarse a quienes firmarían luego el acuerdo transpacífico. Los gobiernos de los países más
grandes del Mercosur y sus potenciales aliados sufrieron la embestida constante de grandes corporaciones económicas
y mediáticas con diverso grado, habían logrado mantener políticas de ampliación de derechos, distribución y
pretendían reindustrializarse.
Uno de los rasgos distintivos de la política exterior del período 2003-2015 fue la consolidación de las relaciones
económicas y políticas con China, el principal prestamista de los países del continente, supera al Banco Mundial y al
Banco Interamericano de Desarrollo. La relación bilateral entre Argentina y China comenzó a fortalecerse en 2004
consolidando una tendencia que se expresaba desde principios de siglo: las exportaciones de soja hacia China se
combinaban con un importante flujo de productos del país asiático, pero también con una corriente de inversiones
orientadas a ferrocarriles, petróleo, hierro y soja. Tb creció la compra de activos financieros y se produjo el
desembarco de empresas dedicadas al ensamblaje. Hasta ahora, el vínculo profundiza una inserción internacional
basada en la venta de unos pocos productos primarias.
El acuerdo marco firmado entre ambos países en febrero de 2015 ratificó el avance de proyectos sobre infraestructura
energética, cooperación espacial, minería, comunicaciones, ferrocarriles y finanzas (swap). el vínculo diplomático
entre ambos países se ha profundizado. Entre las coincidencias más significativas se destacan: los acuerdos básicos de
experiencias históricas vinculadas al colonialismo; el reconocimiento de los principios de no intervención e integridad
territorial; la necesidad de introducir reformas al sistema de Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad en defensa
del equilibrio geográfico y la representación de distintas culturas.
1
Pol. Ext.Arg.Lat- clase 7
En el nuevo escenario del siglo XXI, se replantearon o surgieron estrategias de integración regional que apelaron a los
ideales históricos de una América del sur unificada. Durante la década de los 90, las empresas trasnacionales
beneficiadas con la liberalización comercial fueron forjadas en gran medida, el diseño institucional del Mercosur. En
la etapa posterior, dos elementos se combinaron para el cambio: la opción neodesarrollistade las clases dominantes y
de los empresarios en la Argentina y el Brasil, pero también la autonomía relativa del Estado pero la recomposición
del bloque dominante permitió un ampliación de la arena pública y de sus márgenes de mediación.
la Argentina participó de las iniciativas por configurar un nuevo regional alternativo a aquel que predominara durante
el neoliberalismo, rescatando la identidad latinoamericana, su tradición de lucha y el carácter antiimperialista de la
lucha de los pueblos del continente. El alineamiento pro latinoamericano implicó un desafío planteado desde el
Estado, a partir de su mayor margen de maniobra, de su capacidad de autonomizarse de los intereses directos de las
fracciones burguesas. Sin embargo, ese particular escenario de la primera década fue variando y mostró su limitación.
Se trata de cuatro países que ya tienen tratados de libre comercio (TLC) con grandes potencias hegemónicas del
sistema internacional y que vienen profundizando modelos extractivos orientados a la exportación de productos
primarios.
El frente latinoamericano se encontraba para 2015 profundamente dividido La situación dentro del bloque del Cono
Sur comenzó a mostrar sus contradicciones en forma explícita a partir del estancamiento de la economía brasileña y de
la prioridad otorgada por el gobierno argentino a la dinámica económica interna. El impulso “desde arriba”, en
contexto de la crisis internacional mundial al paso que se esbozaban otras líneas de contradicción principal. en el caso
del kirchnerismo, a diferencia del neoliberalismo de la década de 1990, no coinciden forma y función del Estado. Y
que “lo que caracterizó el cambio en la forma de Estado del paso del neoliberalismo al neodesarrollismo es la
metamorfosis de tres niveles complementarios del aparato de Estado: la relación de fuerzas, las instituciones en que
ellas cristalizan y las ideologías que le dan legitimidad”.
Así derivó en nuevas fracturas y presiones por parte de las clases dominantes, tanto las del empresario beneficiado por
el modelo neodesarrollista como los sectores vinculados a la exportación de bienes primarios se tejieron alianzas entre
las fracciones de las clases dominantes, en su mayoría transnacionalizadas. Ello se tradujo en una posición cada vez
más dura y sistemática de grandes corporaciones brasileñas en contra del Mercosur afirmar un acuerdo con la UE en
forma separada y sumarse a quienes firmarían luego el acuerdo transpacífico. Los gobiernos de los países más
grandes del Mercosur y sus potenciales aliados sufrieron la embestida constante de grandes corporaciones económicas
y mediáticas con diverso grado, habían logrado mantener políticas de ampliación de derechos, distribución y
pretendían reindustrializarse.
Uno de los rasgos distintivos de la política exterior del período 2003-2015 fue la consolidación de las relaciones
económicas y políticas con China, el principal prestamista de los países del continente, supera al Banco Mundial y al
Banco Interamericano de Desarrollo. La relación bilateral entre Argentina y China comenzó a fortalecerse en 2004
consolidando una tendencia que se expresaba desde principios de siglo: las exportaciones de soja hacia China se
combinaban con un importante flujo de productos del país asiático, pero también con una corriente de inversiones
orientadas a ferrocarriles, petróleo, hierro y soja. Tb creció la compra de activos financieros y se produjo el
desembarco de empresas dedicadas al ensamblaje. Hasta ahora, el vínculo profundiza una inserción internacional
basada en la venta de unos pocos productos primarias.
El acuerdo marco firmado entre ambos países en febrero de 2015 ratificó el avance de proyectos sobre infraestructura
energética, cooperación espacial, minería, comunicaciones, ferrocarriles y finanzas (swap). el vínculo diplomático
entre ambos países se ha profundizado. Entre las coincidencias más significativas se destacan: los acuerdos básicos de
experiencias históricas vinculadas al colonialismo; el reconocimiento de los principios de no intervención e integridad
territorial; la necesidad de introducir reformas al sistema de Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad en defensa
del equilibrio geográfico y la representación de distintas culturas.
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Pol. Ext.Arg.Lat- clase 7