Análisis estructural de la estrategia de inserción internacional del primer gobierno de Cristina Fernández (2007-2011)
de Simonoff
La securitización de la agenda internacional llevó a los gobiernos argentinos en medio de la crisis a evitar
compromisos directos con la política de Washington, aspirando a mecanismos de carácter multilateral. El marco
externo trajo aparejados desafíos que hicieron que la Argentina profundizase su rol regional. La estrategia de inserción
internacional tuvo un vuelco hacia la opción de Brasil. El impacto sobre la región redundó en una mayor autonomía en
muchos aspectos pero también trajo aparejadas nuevas responsabilidades.
Lo cierto es que se trató de un ámbito de convergencia que puede convertirse en una oportunidad para un
comportamiento autonómico. El eje de la integración regional tuvo al Mercosur como actor central. Éste profundizó su
perfil como instrumento de inserción económica internacional para sus miembros. Pero no podemos desatender las
relaciones con Brasil. Éstas pasaron de un buen momento, marcado por la solidaridad de ese país en la crisis de 2001,
y reforzado con la llegada de Lula Da Silva a fines del año 2004, empezaron a mostrar ciertas tensiones. Sin embargo
sobre el final de la gestión de Néstor Kirchner estos aspectos parecían olvidados.
La relación con Brasil fue menos efectiva en la relación con los Organismos Multilaterales de Crédito, donde la
Argentina dependió de la ayuda de Washington desde la segunda fase de la administración duhaldista en mayo de
2002 a pesar del compromiso de establecer una estrategia conjunta en la Declaración de Copacabana (2004) y luego,
entre 2005 y 2007, dependió del aporte venezolano.
Se sustentó en dividir a los deudores en dos tipos: los tenedores privados, quienes tras dos fases de reestructuración,
con una importante reducción en 2005 y 2010, sumaron un 92 % del total, y los institucionales, donde a partir de mayo
de 2002 se avanzó en un esquema de negociación de costos recíprocos que terminó en 2005 con la cancelación de las
acreencias con el FMI. La falta de acceso a los mercados internacionales fue suplida tanto por la recuperación de las
instalaciones industriales, como por el doble superávit en materia fiscal y por los intercambios comerciales con el
mundo.
Fue evidente la profundización y diversificación de destinos de nuestras exportaciones. Las principales áreas de
comercialización fueron el MERCOSUR mientras que las otras zonas importantes (Sudeste Asiático, Nafta y Unión
Europea) rondaron entre un 12 y un 20 %. Nuestras importaciones estuvieron menos equilibradas, con una
preeminencia del MERCOSUR, que sumó un tercio del total, y el creciente aumento de llegada de productos de origen
chino. La Argentina, con posterioridad a la crisis de 2001 privilegió dos planos: uno geográfico y otro conceptual. El
primero es claramente conosureño, y de alineación con las naciones de la periferia; el otro es multilateral y de
afirmación del Derecho Internacional.
A los temas referidos anteriormente debemos incorporar la crisis de 2008. La estrategia de multilateralización e
identificación utilizada por Néstor Kirchner fue reafirmada por la presidente Cristina Fernández. La promoción del
multilateralismo se continuó con la Misión de Paz en Haití en la práctica le permitió compensar la negativa al envío de
tropas a Irak y la necesidad de apoyo en las negociaciones con los organismos multilaterales de crédito.
Algunos sectores críticos en relación a la Misión han propuesto discutir “los objetivos estratégicos que se persiguen en
misiones de este tipo”. Luego de reclamar en sus mensajes a la Asamblea General de Naciones Unidas de los años
2008 y 2009 la cooperación iraní con la justicia argentina, en el 2010 la Presidente volvió sobre una propuesta
ensayada en 2003 al convocar al régimen iraní a que: “(…) se elija de común acuerdo, un tercer país en donde las
garantías del debido proceso estén vigentesen donde participen delegados de estas Naciones Unidas para poder llevar
a juicio lo que constituye un terrible atentado como fue el de la mutual judía ennuestro país (…)”
La propuesta fue rechazada por el régimen iraní. Al año siguiente, aparecieron elementos que incentivaron el debate.
Desde 2007 el volumen de compras desde Irán fue aumentando significativamente e hizo sospechar un cambio de
posición del gobierno argentino frente a la cuestión de los atentados.
Este debate se trasladó a los analistas, quienes también se dividieron entre los que planteaban un endurecimiento de la
relación con Teherán y los que proponían la adopción de una actitud más pragmática sin dejar de ver la cuestión de
1
Pol. Ext. Arg. Lat- clase 7
de Simonoff
La securitización de la agenda internacional llevó a los gobiernos argentinos en medio de la crisis a evitar
compromisos directos con la política de Washington, aspirando a mecanismos de carácter multilateral. El marco
externo trajo aparejados desafíos que hicieron que la Argentina profundizase su rol regional. La estrategia de inserción
internacional tuvo un vuelco hacia la opción de Brasil. El impacto sobre la región redundó en una mayor autonomía en
muchos aspectos pero también trajo aparejadas nuevas responsabilidades.
Lo cierto es que se trató de un ámbito de convergencia que puede convertirse en una oportunidad para un
comportamiento autonómico. El eje de la integración regional tuvo al Mercosur como actor central. Éste profundizó su
perfil como instrumento de inserción económica internacional para sus miembros. Pero no podemos desatender las
relaciones con Brasil. Éstas pasaron de un buen momento, marcado por la solidaridad de ese país en la crisis de 2001,
y reforzado con la llegada de Lula Da Silva a fines del año 2004, empezaron a mostrar ciertas tensiones. Sin embargo
sobre el final de la gestión de Néstor Kirchner estos aspectos parecían olvidados.
La relación con Brasil fue menos efectiva en la relación con los Organismos Multilaterales de Crédito, donde la
Argentina dependió de la ayuda de Washington desde la segunda fase de la administración duhaldista en mayo de
2002 a pesar del compromiso de establecer una estrategia conjunta en la Declaración de Copacabana (2004) y luego,
entre 2005 y 2007, dependió del aporte venezolano.
Se sustentó en dividir a los deudores en dos tipos: los tenedores privados, quienes tras dos fases de reestructuración,
con una importante reducción en 2005 y 2010, sumaron un 92 % del total, y los institucionales, donde a partir de mayo
de 2002 se avanzó en un esquema de negociación de costos recíprocos que terminó en 2005 con la cancelación de las
acreencias con el FMI. La falta de acceso a los mercados internacionales fue suplida tanto por la recuperación de las
instalaciones industriales, como por el doble superávit en materia fiscal y por los intercambios comerciales con el
mundo.
Fue evidente la profundización y diversificación de destinos de nuestras exportaciones. Las principales áreas de
comercialización fueron el MERCOSUR mientras que las otras zonas importantes (Sudeste Asiático, Nafta y Unión
Europea) rondaron entre un 12 y un 20 %. Nuestras importaciones estuvieron menos equilibradas, con una
preeminencia del MERCOSUR, que sumó un tercio del total, y el creciente aumento de llegada de productos de origen
chino. La Argentina, con posterioridad a la crisis de 2001 privilegió dos planos: uno geográfico y otro conceptual. El
primero es claramente conosureño, y de alineación con las naciones de la periferia; el otro es multilateral y de
afirmación del Derecho Internacional.
A los temas referidos anteriormente debemos incorporar la crisis de 2008. La estrategia de multilateralización e
identificación utilizada por Néstor Kirchner fue reafirmada por la presidente Cristina Fernández. La promoción del
multilateralismo se continuó con la Misión de Paz en Haití en la práctica le permitió compensar la negativa al envío de
tropas a Irak y la necesidad de apoyo en las negociaciones con los organismos multilaterales de crédito.
Algunos sectores críticos en relación a la Misión han propuesto discutir “los objetivos estratégicos que se persiguen en
misiones de este tipo”. Luego de reclamar en sus mensajes a la Asamblea General de Naciones Unidas de los años
2008 y 2009 la cooperación iraní con la justicia argentina, en el 2010 la Presidente volvió sobre una propuesta
ensayada en 2003 al convocar al régimen iraní a que: “(…) se elija de común acuerdo, un tercer país en donde las
garantías del debido proceso estén vigentesen donde participen delegados de estas Naciones Unidas para poder llevar
a juicio lo que constituye un terrible atentado como fue el de la mutual judía ennuestro país (…)”
La propuesta fue rechazada por el régimen iraní. Al año siguiente, aparecieron elementos que incentivaron el debate.
Desde 2007 el volumen de compras desde Irán fue aumentando significativamente e hizo sospechar un cambio de
posición del gobierno argentino frente a la cuestión de los atentados.
Este debate se trasladó a los analistas, quienes también se dividieron entre los que planteaban un endurecimiento de la
relación con Teherán y los que proponían la adopción de una actitud más pragmática sin dejar de ver la cuestión de
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Pol. Ext. Arg. Lat- clase 7