Darwinismo Social
INTRODUCCIÓN
La teoría del Darwinismo social consiste en que los grupos humanos y las razas
están sujetos a las mismas leyes de selección natural como Charles Darwin percibió
en las plantas y los animales en la naturaleza. Según la teoría, que fue popular a
fines del siglo XIX y principios del XX, los débiles disminuyeron y sus culturas se
delimitaron mientras que los fuertes crecieron en poder e influencia cultural sobre
los débiles.
Los darwinistas sociales creían en que el proceso de selección natural que actúa
sobre las variaciones de la población daría como resultado la supervivencia de los
mejores competidores y la mejora continua de la población.
Para los defensores de esta teoría, la historia puede ser estudiada a partir
del paradigma de la evolución. Es decir, sus teóricos plantean que las mismas leyes
que aplican en la naturaleza aplican en el orden social. Si las leyes de la naturaleza
son la supervivencia del más apto, la defensa de la propia vida y las leyes de la
herencia, la sociedad ha de comportarse de la misma forma. (Coelho, 2019)
Según Iglesias (2019): El darwinismo social proviene principalmente del filósofo
inglés Herbert Spencer (1820-1903), otra extensión del darwinismo, la selección
natural, la lucha por la supervivencia del más fuerte.
Es una teoría científica destinada a explicar las observaciones en las especies. Sin
embargo, algunos han usado la teoría para justificar una visión particular de las
condiciones sociales, políticas o económicas humanas. Todas esas ideas tienen un
defecto fundamental, usan una teoría supuestamente científica para un propósito
completamente no científico.
, DESARROLLO
Según Iglesias 2019: La conexión entre el darwinismo, el darwinismo social, el
racismo y la eugenesia no es accidental. Los darwinistas piensan que el ser humano
ha surgido repentinamente por la evolución, sin ninguna intervención divina.
La mayoría de las primeras formas de darwinismo social fueron enfoques
individualistas. La eugenesia y el racismo estaban determinadas por el miedo a la
"degeneración" de una "raza". La "lucha por la existencia" se extendió
colectivamente bajo la influencia de teorías raciales como la de Arthur de Gobineau
(1816-1882), la “lucha” ya no tuvo lugar entre individuos, sino entre "razas". En la
naturaleza, la selección asegura que solo los más fuertes puedan transmitir sus
genes a la próxima generación. Si este filtro desapareciera en las sociedades
humanas y se continuara enfocando la atención a los más débiles, las comunidades
tenderían al declive.
A partir de este razonamiento, los eugenistas, que se propusieron la tarea de
mejorar "la raza", concluyeron que los humanos tenían que hacerse cargo de la
función de selección natural para la humanidad. Esta convicción se intensificó a
fines del siglo XIX.
Según Iglesias (2019), esta falsa premisa llega a fácilmente a las siguientes
conclusiones: el hombre es sólo un animal más evolucionado, por lo tanto, dentro
de la especie se da la selección natural y puede haber razas superiores e inferiores;
y no habría razón para que el ser humano no tome control de su propia evolución.
Según Montagut (2013): el nazismo y el fascismo, hicieron una lectura propia del
darwinismo social para defender su teoría de las desigualdades entre los individuos,
con las terribles consecuencias que todos conocemos.
INTRODUCCIÓN
La teoría del Darwinismo social consiste en que los grupos humanos y las razas
están sujetos a las mismas leyes de selección natural como Charles Darwin percibió
en las plantas y los animales en la naturaleza. Según la teoría, que fue popular a
fines del siglo XIX y principios del XX, los débiles disminuyeron y sus culturas se
delimitaron mientras que los fuertes crecieron en poder e influencia cultural sobre
los débiles.
Los darwinistas sociales creían en que el proceso de selección natural que actúa
sobre las variaciones de la población daría como resultado la supervivencia de los
mejores competidores y la mejora continua de la población.
Para los defensores de esta teoría, la historia puede ser estudiada a partir
del paradigma de la evolución. Es decir, sus teóricos plantean que las mismas leyes
que aplican en la naturaleza aplican en el orden social. Si las leyes de la naturaleza
son la supervivencia del más apto, la defensa de la propia vida y las leyes de la
herencia, la sociedad ha de comportarse de la misma forma. (Coelho, 2019)
Según Iglesias (2019): El darwinismo social proviene principalmente del filósofo
inglés Herbert Spencer (1820-1903), otra extensión del darwinismo, la selección
natural, la lucha por la supervivencia del más fuerte.
Es una teoría científica destinada a explicar las observaciones en las especies. Sin
embargo, algunos han usado la teoría para justificar una visión particular de las
condiciones sociales, políticas o económicas humanas. Todas esas ideas tienen un
defecto fundamental, usan una teoría supuestamente científica para un propósito
completamente no científico.
, DESARROLLO
Según Iglesias 2019: La conexión entre el darwinismo, el darwinismo social, el
racismo y la eugenesia no es accidental. Los darwinistas piensan que el ser humano
ha surgido repentinamente por la evolución, sin ninguna intervención divina.
La mayoría de las primeras formas de darwinismo social fueron enfoques
individualistas. La eugenesia y el racismo estaban determinadas por el miedo a la
"degeneración" de una "raza". La "lucha por la existencia" se extendió
colectivamente bajo la influencia de teorías raciales como la de Arthur de Gobineau
(1816-1882), la “lucha” ya no tuvo lugar entre individuos, sino entre "razas". En la
naturaleza, la selección asegura que solo los más fuertes puedan transmitir sus
genes a la próxima generación. Si este filtro desapareciera en las sociedades
humanas y se continuara enfocando la atención a los más débiles, las comunidades
tenderían al declive.
A partir de este razonamiento, los eugenistas, que se propusieron la tarea de
mejorar "la raza", concluyeron que los humanos tenían que hacerse cargo de la
función de selección natural para la humanidad. Esta convicción se intensificó a
fines del siglo XIX.
Según Iglesias (2019), esta falsa premisa llega a fácilmente a las siguientes
conclusiones: el hombre es sólo un animal más evolucionado, por lo tanto, dentro
de la especie se da la selección natural y puede haber razas superiores e inferiores;
y no habría razón para que el ser humano no tome control de su propia evolución.
Según Montagut (2013): el nazismo y el fascismo, hicieron una lectura propia del
darwinismo social para defender su teoría de las desigualdades entre los individuos,
con las terribles consecuencias que todos conocemos.