Las tontas culturales
Análisis de los modos en los que algunos objetos de las industrias culturales resultan incómodos para
ciertas posturas feministas y cómo, a partir de allí se los subestima como posibles disparadores de
fantasías y juegos identitarios para muchas mujeres.
Se pondrá en cuestión automatismos analíticos que surgen de estas posiciones y que obturan la
posibilidad de entenderlos como objetos sociológicamente relevantes para el estudio de feminidades
contemporáneas.
La autora indaga sobre las configuraciones de feminidad en el cruce con la música, la edad y la
generación y para ello realiza un trabajo de campo de tres años en el club de fans de Ricardo Arjona
en Argentina. Un grupo de más de 15 años con mujeres de diversas edades.
Ricardo Arjona es un cantante y compositor guatemalteco con una producción híbrida desde el bolero,
la balada, la canción de protesta y el pop, difícilmente catalogado dentro de la narrativa romántica.
Se propone una reflexión epistemológica al respecto deteniéndose en el análisis de los modos en los
que las críticas estéticas se conjugan con críticas feministas y el modo en el que, desde ahí, se
producen esquematismos que impiden entender el vínculo de las mujeres con las industrias culturales
más allá de lo denominado manipulación erótica.
• En primer lugar, indagaremos sobre los modos en los que un suplemento periodístico
feminista analiza el vínculo entre la música de Arjona y su público.
• En segundo lugar, estudiaremos algunas de las críticas que recibió la investigación en la que
este trabajo se sustenta desde diferentes versiones feministas.
• En tercer lugar, pondremos en diálogo dicho análisis con trabajos académicos que han
indagado el cruce de mujeres e industrias culturales
• Y finalmente, proponer puntos de partida analíticos que permitan poner en cuestión
automatismos vigentes en el estudio de objetos que resultan incómodos para ciertas
posiciones feministas.
Periodismo asombrado
En 2010, Fito Páez declaró en relación a las pocas localidades vendidas para los shows de Charly García
“Si la ciudad le da 35 Lunas a Ricardo Arjona y a Charly García le da dos, tenés que pensar que significan
la política, los diarios en esa ciudad, en los que hay valores que fueron aniquilados. Soy un tipo que
ama este lugar que defiende sus cosas más auténticas y brutales, pero nunca la aniquilación cultural
y el vaciamiento de ideas”.
Del lado de Charly queda la autenticidad y la identidad nacional, del lado de Arjona lo comercial y lo
foráneo.
A partir de ese comentario Página 12 publica una serie de notas tituladas “Por qué nos gusta tanto
Arjona” utilizando una crítica estética como puntapié. En la tapa aparece una mujer con un tampón
en un oído, indicando una mujer de audición obstruida, el tampón como elemento de su feminidad
que le impide escuchar adecuadamente. Formulando algunas preguntas referidas a: el vínculo entre
masividad y calidad y el segundo en relación entre mujeres y las canciones.
Análisis de los modos en los que algunos objetos de las industrias culturales resultan incómodos para
ciertas posturas feministas y cómo, a partir de allí se los subestima como posibles disparadores de
fantasías y juegos identitarios para muchas mujeres.
Se pondrá en cuestión automatismos analíticos que surgen de estas posiciones y que obturan la
posibilidad de entenderlos como objetos sociológicamente relevantes para el estudio de feminidades
contemporáneas.
La autora indaga sobre las configuraciones de feminidad en el cruce con la música, la edad y la
generación y para ello realiza un trabajo de campo de tres años en el club de fans de Ricardo Arjona
en Argentina. Un grupo de más de 15 años con mujeres de diversas edades.
Ricardo Arjona es un cantante y compositor guatemalteco con una producción híbrida desde el bolero,
la balada, la canción de protesta y el pop, difícilmente catalogado dentro de la narrativa romántica.
Se propone una reflexión epistemológica al respecto deteniéndose en el análisis de los modos en los
que las críticas estéticas se conjugan con críticas feministas y el modo en el que, desde ahí, se
producen esquematismos que impiden entender el vínculo de las mujeres con las industrias culturales
más allá de lo denominado manipulación erótica.
• En primer lugar, indagaremos sobre los modos en los que un suplemento periodístico
feminista analiza el vínculo entre la música de Arjona y su público.
• En segundo lugar, estudiaremos algunas de las críticas que recibió la investigación en la que
este trabajo se sustenta desde diferentes versiones feministas.
• En tercer lugar, pondremos en diálogo dicho análisis con trabajos académicos que han
indagado el cruce de mujeres e industrias culturales
• Y finalmente, proponer puntos de partida analíticos que permitan poner en cuestión
automatismos vigentes en el estudio de objetos que resultan incómodos para ciertas
posiciones feministas.
Periodismo asombrado
En 2010, Fito Páez declaró en relación a las pocas localidades vendidas para los shows de Charly García
“Si la ciudad le da 35 Lunas a Ricardo Arjona y a Charly García le da dos, tenés que pensar que significan
la política, los diarios en esa ciudad, en los que hay valores que fueron aniquilados. Soy un tipo que
ama este lugar que defiende sus cosas más auténticas y brutales, pero nunca la aniquilación cultural
y el vaciamiento de ideas”.
Del lado de Charly queda la autenticidad y la identidad nacional, del lado de Arjona lo comercial y lo
foráneo.
A partir de ese comentario Página 12 publica una serie de notas tituladas “Por qué nos gusta tanto
Arjona” utilizando una crítica estética como puntapié. En la tapa aparece una mujer con un tampón
en un oído, indicando una mujer de audición obstruida, el tampón como elemento de su feminidad
que le impide escuchar adecuadamente. Formulando algunas preguntas referidas a: el vínculo entre
masividad y calidad y el segundo en relación entre mujeres y las canciones.