NEUMONIA
La neumonía es un proceso infeccioso del parénquima pulmonar secundario a la presencia
de algún microorganismo (bacterias, virus, hongos o parásitos). En la neumonía se ve
comprometida la porción distal del tracto respiratorio (bronquiolos y alveolos), además, la
reacción inflamatoria produce un infiltrado celular inflamatorio y exudado (pus) en el espacio
alveolar, lo cual altera el intercambio gaseoso y produce liberación de citocinas y mediadores
inflamatorios.
Fisiopatología
La neumonía se presenta cuando el microorganismo patógeno logra superar las barreras de
protección mecánicas (vibrisas y cornetes de las vías nasales) y celulares (principalmente
macrófagos alveolares) del organismo, llegando así hasta el parénquima pulmonar y
ocasionando una respuesta inflamatoria de origen infeccioso, esto produce una ocupación
alveolar que genera una respuesta inflamatoria local que se manifiesta con tos, esputo, disnea
entre otros, y una respuesta inflamatoria sistémica que se manifiesta con fiebre, taquicardia
entre otros. La forma más común por la cual se produce la infección del parénquima
pulmonar es por microaspiraciones del contenido gastrointestinal.
Una forma de presentación de la neumonía es la neumonía necrosante (por S. aureus), en
donde existe una destrucción del parénquima pulmonar por acción de enzimas líticas de los
microorganismos patógenos, la cual se presenta en la radiografía y en la tomografía de tórax
como numerosas cavidades pequeñas con un diámetro < 2 cm en uno o más segmentos o
lóbulos pulmonares, llamadas neumatoceles, o la presencia de una o más cavidades con un
diámetro > 2 cm, usualmente con nivel hidroaéreo, llamadas abscesos pulmonares.
Etiología
Según el agente etiológico la neumonía se clasifica en:
Neumonía típica: Se encuentran los microorganismos más comunes que ocasionan
neumonía: Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus y
Estreptococos del grupo A.
Neumonía atípica: Se encuentran los microorganismos diferentes a los más comunes:
Mycoplasma pneumoniae, Legionella, tularemia.
Virales: Influenza, rinovirus, Adenovirus, virus sincitial respiratorio y coronavirus.
Hongos: Histoplasma, Criptococcus, Pneumocystis y Aspergillus.
, Factores de riesgo y agente etiológico
Streptococcus pneumoniae resistente a penicilinas
Alcoholismo.
Edad mayor a 65 años.
Uso de betalactámicos en los últimos 3 meses.
Comorbilidades.
Inmunosupresión.
Staphylococcus aureus
Enfermedad renal crónica en hemodiálisis.
Abuso de drogas intravenosas.
Infección previa por influenza.
Uso de antibióticos previos.
Neumonía necrosante o Infección de piel grave y concomitante.
Pseudomona aeruginosa
Enfermedad pulmonar de base (EPOC, bronquiectasia).
Neumonía intrahospitalaria.
Terapia con corticoesteroides.
Terapia con antibióticos de amplio espectro por 7 días o más en el último mes.
Malnutrición.
Enterobacteriaceae
Enfermedad cardiopulmonar de base.
Uso reciente de antibióticos.
Comorbilidades.
Disfagia o aspiración.
Legionella
Tabaquismo.
Pacientes jóvenes sin comorbilidades.
Síntomas gastrointestinales y neurológicos concomitantes.
La neumonía es un proceso infeccioso del parénquima pulmonar secundario a la presencia
de algún microorganismo (bacterias, virus, hongos o parásitos). En la neumonía se ve
comprometida la porción distal del tracto respiratorio (bronquiolos y alveolos), además, la
reacción inflamatoria produce un infiltrado celular inflamatorio y exudado (pus) en el espacio
alveolar, lo cual altera el intercambio gaseoso y produce liberación de citocinas y mediadores
inflamatorios.
Fisiopatología
La neumonía se presenta cuando el microorganismo patógeno logra superar las barreras de
protección mecánicas (vibrisas y cornetes de las vías nasales) y celulares (principalmente
macrófagos alveolares) del organismo, llegando así hasta el parénquima pulmonar y
ocasionando una respuesta inflamatoria de origen infeccioso, esto produce una ocupación
alveolar que genera una respuesta inflamatoria local que se manifiesta con tos, esputo, disnea
entre otros, y una respuesta inflamatoria sistémica que se manifiesta con fiebre, taquicardia
entre otros. La forma más común por la cual se produce la infección del parénquima
pulmonar es por microaspiraciones del contenido gastrointestinal.
Una forma de presentación de la neumonía es la neumonía necrosante (por S. aureus), en
donde existe una destrucción del parénquima pulmonar por acción de enzimas líticas de los
microorganismos patógenos, la cual se presenta en la radiografía y en la tomografía de tórax
como numerosas cavidades pequeñas con un diámetro < 2 cm en uno o más segmentos o
lóbulos pulmonares, llamadas neumatoceles, o la presencia de una o más cavidades con un
diámetro > 2 cm, usualmente con nivel hidroaéreo, llamadas abscesos pulmonares.
Etiología
Según el agente etiológico la neumonía se clasifica en:
Neumonía típica: Se encuentran los microorganismos más comunes que ocasionan
neumonía: Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus y
Estreptococos del grupo A.
Neumonía atípica: Se encuentran los microorganismos diferentes a los más comunes:
Mycoplasma pneumoniae, Legionella, tularemia.
Virales: Influenza, rinovirus, Adenovirus, virus sincitial respiratorio y coronavirus.
Hongos: Histoplasma, Criptococcus, Pneumocystis y Aspergillus.
, Factores de riesgo y agente etiológico
Streptococcus pneumoniae resistente a penicilinas
Alcoholismo.
Edad mayor a 65 años.
Uso de betalactámicos en los últimos 3 meses.
Comorbilidades.
Inmunosupresión.
Staphylococcus aureus
Enfermedad renal crónica en hemodiálisis.
Abuso de drogas intravenosas.
Infección previa por influenza.
Uso de antibióticos previos.
Neumonía necrosante o Infección de piel grave y concomitante.
Pseudomona aeruginosa
Enfermedad pulmonar de base (EPOC, bronquiectasia).
Neumonía intrahospitalaria.
Terapia con corticoesteroides.
Terapia con antibióticos de amplio espectro por 7 días o más en el último mes.
Malnutrición.
Enterobacteriaceae
Enfermedad cardiopulmonar de base.
Uso reciente de antibióticos.
Comorbilidades.
Disfagia o aspiración.
Legionella
Tabaquismo.
Pacientes jóvenes sin comorbilidades.
Síntomas gastrointestinales y neurológicos concomitantes.