Filosofía y Teoría Política II.
Divergencias entre las concepciones de Economía Política de Karl Marx y
John Stuart Mill respecto al problema de la distribución de la riqueza.
El filósofo Mill en sus Principios de Economía Política, en la sección dedicada al
Laissez faire, este defiende una participación mínima del Estado en la economía.
También propone, a manera de contrapeso, una serie de limitantes a la acción de
la empresa privada en miras de prevenir el abuso de los monopolios.
Marx en cambio, a lo largo de toda su obra, pero con especial hincapié en el
Manifiesto del Partido Comunista y en La acción política de la clase
trabajadora establece que la clase obrera debe conquistar el poder para dirigir la
acción estatal en miras de dominar los medios de producción para planificarla y
acabar con lo que él y su colega Engels denominan la “Anarquía en la
producción”.
Sin embargo Mill concibe al monopolio como un fenómeno incidental del progreso
capitalista, como un mal necesario: “Se presentan muchos casos en los cuales es
inevitable que el agente que realiza el servicio sea, por así decir, único; en los
cuales no puede impedirse que exista
de hecho un monopolio…” Afirmando que el Estado es incapaz de combatir al
principio que genera al monopolio, puesto que como posteriormente dirá este se
crea por la implementación de una innovación, por ejemplo un puente, según Mill
al dar a este puente la facultad (al ser construido y ser único) de permitir el acceso
a la comunidad es prácticamente igual a conceder el monopolio a un individuo
sobre “…sobre toda la malta que se produjera en el país o sobre todo el algodón
que se importara.” Puesto que se está brindando un servicio.
Marx hace un análisis similar, desarrollado en su carta a Pavel Annenkov; pues
para el efectivamente el monopolio es un fenómeno característico de la economía
capitalista, sin embargo, este no tiene su fundamento en la innovación sino
únicamente en la concurrencia.
Divergencias entre las concepciones de Economía Política de Karl Marx y
John Stuart Mill respecto al problema de la distribución de la riqueza.
El filósofo Mill en sus Principios de Economía Política, en la sección dedicada al
Laissez faire, este defiende una participación mínima del Estado en la economía.
También propone, a manera de contrapeso, una serie de limitantes a la acción de
la empresa privada en miras de prevenir el abuso de los monopolios.
Marx en cambio, a lo largo de toda su obra, pero con especial hincapié en el
Manifiesto del Partido Comunista y en La acción política de la clase
trabajadora establece que la clase obrera debe conquistar el poder para dirigir la
acción estatal en miras de dominar los medios de producción para planificarla y
acabar con lo que él y su colega Engels denominan la “Anarquía en la
producción”.
Sin embargo Mill concibe al monopolio como un fenómeno incidental del progreso
capitalista, como un mal necesario: “Se presentan muchos casos en los cuales es
inevitable que el agente que realiza el servicio sea, por así decir, único; en los
cuales no puede impedirse que exista
de hecho un monopolio…” Afirmando que el Estado es incapaz de combatir al
principio que genera al monopolio, puesto que como posteriormente dirá este se
crea por la implementación de una innovación, por ejemplo un puente, según Mill
al dar a este puente la facultad (al ser construido y ser único) de permitir el acceso
a la comunidad es prácticamente igual a conceder el monopolio a un individuo
sobre “…sobre toda la malta que se produjera en el país o sobre todo el algodón
que se importara.” Puesto que se está brindando un servicio.
Marx hace un análisis similar, desarrollado en su carta a Pavel Annenkov; pues
para el efectivamente el monopolio es un fenómeno característico de la economía
capitalista, sin embargo, este no tiene su fundamento en la innovación sino
únicamente en la concurrencia.