(Gómez Mendoza)
Michel Verret, sostiene en 1974, que la definición de didáctica es “la
trasmisión de aquellos que saben a aquellos que no saben. De aquellos que han
aprendido a aquellos que aprenden”.
Se plantea la pregunta de la caracterización del tipo de saber transmitido. No
se puede enseñar un objeto sin transformación: “Toda práctica de enseñanza
de un objeto presupone, en efecto; la transformación previa de su objeto en
objeto de enseñanza”.
La transmisión del saber debe autonomizarse con relación a la producción y la
elaboración del saber. Esta transposición implica no solamente un trabajo de
separación y de transformación, sino también de selección. La transmisión
didáctica va en efecto a privilegiar el logro, la continuidad y la síntesis.
El logro
La continuidad
La síntesis
No obstante, para Michel Verret, todos los saberes no son escolarizables. En
efecto, una transmisión escolar burocrática supone en cuanto al saber:
1. La desincretización del saber.
2. La despersonalización del saber.
3. La programación de la adquisición del saber.
Chevallard se va interesar, en su primera obra de didáctica de las matemáticas
(1985), en el juego que se lleva a cabo entre un docente, los alumnos y un
saber matemático.
Estos tres “lugares” forman lo que él llama un sistema didáctico y la relación
ternaria, que existe entre estos tres polos, es calificada por su autor como
relación didáctica.
El autor insiste en la importancia de un término y de una relación a menudo
olvidada en la didáctica: el saber y la relación con el saber. El concepto de
transposición didáctica remite entonces al paso del saber sabio al saber
enseñado y luego a la obligatoria distancia que los separa. Hay de esta forma
Michel Verret, sostiene en 1974, que la definición de didáctica es “la
trasmisión de aquellos que saben a aquellos que no saben. De aquellos que han
aprendido a aquellos que aprenden”.
Se plantea la pregunta de la caracterización del tipo de saber transmitido. No
se puede enseñar un objeto sin transformación: “Toda práctica de enseñanza
de un objeto presupone, en efecto; la transformación previa de su objeto en
objeto de enseñanza”.
La transmisión del saber debe autonomizarse con relación a la producción y la
elaboración del saber. Esta transposición implica no solamente un trabajo de
separación y de transformación, sino también de selección. La transmisión
didáctica va en efecto a privilegiar el logro, la continuidad y la síntesis.
El logro
La continuidad
La síntesis
No obstante, para Michel Verret, todos los saberes no son escolarizables. En
efecto, una transmisión escolar burocrática supone en cuanto al saber:
1. La desincretización del saber.
2. La despersonalización del saber.
3. La programación de la adquisición del saber.
Chevallard se va interesar, en su primera obra de didáctica de las matemáticas
(1985), en el juego que se lleva a cabo entre un docente, los alumnos y un
saber matemático.
Estos tres “lugares” forman lo que él llama un sistema didáctico y la relación
ternaria, que existe entre estos tres polos, es calificada por su autor como
relación didáctica.
El autor insiste en la importancia de un término y de una relación a menudo
olvidada en la didáctica: el saber y la relación con el saber. El concepto de
transposición didáctica remite entonces al paso del saber sabio al saber
enseñado y luego a la obligatoria distancia que los separa. Hay de esta forma