Fundamentos de la tradición literaria occidental: Homero
En la antigua Babilonia, ya encontramos algunos textos literarios como el poema épico
Gilgamesh. Aun así, estos primeros escritos no prevalecieron en la cultura occidental, al
contrario de las obras de Homero y la Biblia (más la Biblia). Incluso, el escritor griego
también tuvo un papel muy importante en la literatura de la cultura oriental, reforzando
aún más su memoria viva. En cambio, por ejemplo, los poemas egipcios se perdieron
debido al olvido del lenguaje en el que estaban escritos y, por lo tanto, dejaron de estar
vivos en la literatura.
1. Homero: La Ilíada y la Odisea
Homero (en griego antiguo Ὅμηρος Hómēros; c. siglo VIII a. C.) es el nombre
legendario dado al aedo griego antiguo a quien tradicionalmente se le atribuye la
autoría de las principales poesías épicas griegas —la Ilíada y la Odisea—. Con
este nombre, los griegos otorgaban victorias al autor, al mismo tiempo que daban
a entender que detrás de los relatos se encontraba Homero. Desde el período
helenístico se ha cuestionado si el autor de ambas obras épicas fue la misma
persona; sin embargo, antes no solo no existían estas dudas sino que la Ilíada y
la Odisea eran considerados relatos históricos reales.
1.1 Características generales de los poemas
La Ilíada y la Odisea (800-700 a.C.) son dos obras fundamentales de la literatura
Occidental. Éstas se basan en la tradición y los mitos de la Grecia clásica
extensamente conocida por los lectores, de manera que éstos eran capaces de
relacionar todo aquello que habían aprendido de pequeños con lo que se les
contaba en las obras homéricas. En este sentido, los héroes y escenas que se
describen en estas obras ya estaban presentes en la tradición oral de unos tres o
cuatros siglos atrás.
Los poemas homéricos, escritos en dialecto homérico, están compuestos por
hexámetros dactílicos que son un tipo de verso de la poesía griega y latina
formados por seis pies que al mismo tiempo están compuestos por dáctilos y
espondeos. Un dáctilo está formado por una sílaba larga y dos breves ( _UU;
, aunque según el profesor, está formado por dos sílabas largas y dos cortas: _ _
UU), un espondeo por dos sílabas largas (_ _).
Ejemplo:
__ UU / __ __ / __ || __ / __ UU / __UU / __ U
Nos patriae fines || et dulcia linquimus arva.
Estas cesuras pueden variar según el poema, de manera que el verso admite variaciones
debido a que las sílabas breves se pueden sustituir por sílabas con una larga.
También encontramos una serie de barreras (repeticiones), que son los epítetos
homéricos, adjetivos que acompañan a los nombres de determinados dioses o personajes
(por ejemplo; Atenea, la diosa de los ojos de oliva). Éstos son grupos de palabras que
siempre ocupan el mismo lugar en el verso. Si se analizan las diversas tradiciones orales,
se llega a la conclusión de que estos epítetos homéricos tenían una función de
improvisación, una habilidad social que se ha ido perdiendo a lo largo del tiempo. Para
poder improvisar se necesitan recursos, de manera que los recitadores de entonces se
familiarizaban y memorizaban los versos para acostumbrarse a su sonoridad y poder
utilizarlos en sus improvisaciones. Milman Parry fue un filólogo estadounidense que
estudió la poesía homérica.
Aun así, antes de los poemas homéricos, el orador, cuando empezaba el poema, sabía lo
que quería pronunciar, pero, al mismo tiempo, en medio, había un margen para la
improvisación. Cabe destacar que no siempre se utilizaban los mismos recursos para cada
escena. Sin embargo, la poesía homérica da lugar al fin de la tradición oral y de la
improvisación, ya que, el hecho de poner por escrito los versos, provocó la desaparición
de la improvisación y el paso a la recitación únicamente de lo escrito. Por ello, los epítetos
ayudaban a la hora de improvisar.
La palabra Ilíada deriva de Ilión, que significa Troya, ya que en el poema épico se nos
habla del último año de la guerra de Troya. Odisea proviene del nombre griego de su
protagonista, Odiseo. Éstos son los únicos poemas épicos que conservamos de aquellos
siglos debido al desinterés de los griegos, a lo largo del tiempo, por el resto de poemas de
la época. Cabe destacar que éstos son los poemas épicos más extensos de su tiempo, con
24 cantos y más de mil versos.
En la antigua Babilonia, ya encontramos algunos textos literarios como el poema épico
Gilgamesh. Aun así, estos primeros escritos no prevalecieron en la cultura occidental, al
contrario de las obras de Homero y la Biblia (más la Biblia). Incluso, el escritor griego
también tuvo un papel muy importante en la literatura de la cultura oriental, reforzando
aún más su memoria viva. En cambio, por ejemplo, los poemas egipcios se perdieron
debido al olvido del lenguaje en el que estaban escritos y, por lo tanto, dejaron de estar
vivos en la literatura.
1. Homero: La Ilíada y la Odisea
Homero (en griego antiguo Ὅμηρος Hómēros; c. siglo VIII a. C.) es el nombre
legendario dado al aedo griego antiguo a quien tradicionalmente se le atribuye la
autoría de las principales poesías épicas griegas —la Ilíada y la Odisea—. Con
este nombre, los griegos otorgaban victorias al autor, al mismo tiempo que daban
a entender que detrás de los relatos se encontraba Homero. Desde el período
helenístico se ha cuestionado si el autor de ambas obras épicas fue la misma
persona; sin embargo, antes no solo no existían estas dudas sino que la Ilíada y
la Odisea eran considerados relatos históricos reales.
1.1 Características generales de los poemas
La Ilíada y la Odisea (800-700 a.C.) son dos obras fundamentales de la literatura
Occidental. Éstas se basan en la tradición y los mitos de la Grecia clásica
extensamente conocida por los lectores, de manera que éstos eran capaces de
relacionar todo aquello que habían aprendido de pequeños con lo que se les
contaba en las obras homéricas. En este sentido, los héroes y escenas que se
describen en estas obras ya estaban presentes en la tradición oral de unos tres o
cuatros siglos atrás.
Los poemas homéricos, escritos en dialecto homérico, están compuestos por
hexámetros dactílicos que son un tipo de verso de la poesía griega y latina
formados por seis pies que al mismo tiempo están compuestos por dáctilos y
espondeos. Un dáctilo está formado por una sílaba larga y dos breves ( _UU;
, aunque según el profesor, está formado por dos sílabas largas y dos cortas: _ _
UU), un espondeo por dos sílabas largas (_ _).
Ejemplo:
__ UU / __ __ / __ || __ / __ UU / __UU / __ U
Nos patriae fines || et dulcia linquimus arva.
Estas cesuras pueden variar según el poema, de manera que el verso admite variaciones
debido a que las sílabas breves se pueden sustituir por sílabas con una larga.
También encontramos una serie de barreras (repeticiones), que son los epítetos
homéricos, adjetivos que acompañan a los nombres de determinados dioses o personajes
(por ejemplo; Atenea, la diosa de los ojos de oliva). Éstos son grupos de palabras que
siempre ocupan el mismo lugar en el verso. Si se analizan las diversas tradiciones orales,
se llega a la conclusión de que estos epítetos homéricos tenían una función de
improvisación, una habilidad social que se ha ido perdiendo a lo largo del tiempo. Para
poder improvisar se necesitan recursos, de manera que los recitadores de entonces se
familiarizaban y memorizaban los versos para acostumbrarse a su sonoridad y poder
utilizarlos en sus improvisaciones. Milman Parry fue un filólogo estadounidense que
estudió la poesía homérica.
Aun así, antes de los poemas homéricos, el orador, cuando empezaba el poema, sabía lo
que quería pronunciar, pero, al mismo tiempo, en medio, había un margen para la
improvisación. Cabe destacar que no siempre se utilizaban los mismos recursos para cada
escena. Sin embargo, la poesía homérica da lugar al fin de la tradición oral y de la
improvisación, ya que, el hecho de poner por escrito los versos, provocó la desaparición
de la improvisación y el paso a la recitación únicamente de lo escrito. Por ello, los epítetos
ayudaban a la hora de improvisar.
La palabra Ilíada deriva de Ilión, que significa Troya, ya que en el poema épico se nos
habla del último año de la guerra de Troya. Odisea proviene del nombre griego de su
protagonista, Odiseo. Éstos son los únicos poemas épicos que conservamos de aquellos
siglos debido al desinterés de los griegos, a lo largo del tiempo, por el resto de poemas de
la época. Cabe destacar que éstos son los poemas épicos más extensos de su tiempo, con
24 cantos y más de mil versos.