CONTROL DEL APETITO
● La sensación de hambre se asocia con un deseo imperioso de alimentos y otros efectos
siológicos, como contracciones rítmicas del estómago y agitación que impulsan la
búsqueda del alimento. El apetito es el deseo de alimento, a menudo muy concreto, y
ayuda a determinar la calidad de la alimentación. Si la búsqueda del alimento surte efecto,
aparece una sensación de saciedad. Todas estas sensaciones dependen de factores
ambientales y culturales y también de elementos siológicos que regulan centros
concretos del encéfalo, en particular, el hipotálamo.
➔ El hipotálamo desempeña una función clave en la regulación central del apetito. Se
muestran factores que aumentan el apetito, y que lo suprimen. El hipotálamo aloja los
centros del hambre y de la saciedad.
➔ Los núcleos laterales del hipotálamo actúan como centro de la hambre. la destrucción del
hipotálamo lateral anula el deseo de alimento y propicia una inanición progresiva, estado
caracterizado por un adelgazamiento notable, debilidad muscular y metabolismo reducido.
➔ Los núcleos ventromediales del hipotálamo sirven, en cambio, como un importante
centro de la saciedad y se cree que coneren una sensación de placer nutricional que
inhibe el centro de la alimentación. La estimulación eléctrica de esta región puede inducir
una saciedad completa y, de hecho, cuando se ofrecen alimentos muy apetitosos, el
animal los rechaza (afagia). Cuando se dañan experimentalmente los núcleos
hipotalámicos ventromedial y paraventricular se originan hiperfagia y obesidad.
➔ Los núcleos arqueados son los centros del hipotálamo donde convergen numerosas
hormonas liberadas desde el tubo digestivo y el tejido adiposo para regular la ingestión de
alimentos y el consumo energético.
, Las múltiples señales que integran el
sistema de regulación neuroendocrina de la
alimentación se han agrupado con base a
criterios tales como el sitio donde se
originan, ya sea en el SNC o en órganos y
tejidos periféricos, dividiéndolas en dos
grandes grupos: señales centrales y
señales periféricas. Con base a la
duración de su acción se clasifican en
señales de corto plazo y de largo plazo.
● El sistema anabólico se encarga del mantenimiento o la ganancia de peso corporal a
través de la estimulación de la ingestión de alimentos poniendo en marcha los
mecanismos que inducen el hambre y el apetito y por otro lado, se activan los
mecanismos que inhiben el gasto energético. Aproximadamente 10 a 15 minutos previos
al inicio de cada alimento, participan múltiples factores que inducen la ingesta alimenticia
(corto plazo), como son:
- Visión: El aspecto y color de los alimentos induce a un individuo a consumirlos o
no.
- Olfato: localizar la comida, valorar la palatabilidad, el estado de conservación, la
presencia de toxinas y elementos extraños.
- Gusto: Los reflejos de salivación, masticación y deglución se encargan de
favorecer la ingesta de alimentos, mientras que los receptores de las papilas
gustativas detectan el sabor y consistencia de los mismos. Los receptores orales
detectan la cantidad de alimento consumida y envían señales de inhibición a los
centros hipotalámicos para que cese la ingesta.
● El sistema catabólico es el encargado del mantenimiento o de la pérdida de peso, a
través de mecanismos que aumentan el gasto energético y disminuyen la ingesta
alimenticia activando señales de llenado gastrointestinal y de saciedad.
➔ Las señales llegan por la sangre hacia el núcleo arcuato donde se encuentran con las
zonas ventromedial (neuronas anorexígenas) y ventrolateral (neuronas orexígenas).
❖ Señales anorexigénicas: aumenta saciedad, disminuye la hambre.
❖ Señales orexigénicas: disminuye la saciedad, aumenta la hambre.
● La sensación de hambre se asocia con un deseo imperioso de alimentos y otros efectos
siológicos, como contracciones rítmicas del estómago y agitación que impulsan la
búsqueda del alimento. El apetito es el deseo de alimento, a menudo muy concreto, y
ayuda a determinar la calidad de la alimentación. Si la búsqueda del alimento surte efecto,
aparece una sensación de saciedad. Todas estas sensaciones dependen de factores
ambientales y culturales y también de elementos siológicos que regulan centros
concretos del encéfalo, en particular, el hipotálamo.
➔ El hipotálamo desempeña una función clave en la regulación central del apetito. Se
muestran factores que aumentan el apetito, y que lo suprimen. El hipotálamo aloja los
centros del hambre y de la saciedad.
➔ Los núcleos laterales del hipotálamo actúan como centro de la hambre. la destrucción del
hipotálamo lateral anula el deseo de alimento y propicia una inanición progresiva, estado
caracterizado por un adelgazamiento notable, debilidad muscular y metabolismo reducido.
➔ Los núcleos ventromediales del hipotálamo sirven, en cambio, como un importante
centro de la saciedad y se cree que coneren una sensación de placer nutricional que
inhibe el centro de la alimentación. La estimulación eléctrica de esta región puede inducir
una saciedad completa y, de hecho, cuando se ofrecen alimentos muy apetitosos, el
animal los rechaza (afagia). Cuando se dañan experimentalmente los núcleos
hipotalámicos ventromedial y paraventricular se originan hiperfagia y obesidad.
➔ Los núcleos arqueados son los centros del hipotálamo donde convergen numerosas
hormonas liberadas desde el tubo digestivo y el tejido adiposo para regular la ingestión de
alimentos y el consumo energético.
, Las múltiples señales que integran el
sistema de regulación neuroendocrina de la
alimentación se han agrupado con base a
criterios tales como el sitio donde se
originan, ya sea en el SNC o en órganos y
tejidos periféricos, dividiéndolas en dos
grandes grupos: señales centrales y
señales periféricas. Con base a la
duración de su acción se clasifican en
señales de corto plazo y de largo plazo.
● El sistema anabólico se encarga del mantenimiento o la ganancia de peso corporal a
través de la estimulación de la ingestión de alimentos poniendo en marcha los
mecanismos que inducen el hambre y el apetito y por otro lado, se activan los
mecanismos que inhiben el gasto energético. Aproximadamente 10 a 15 minutos previos
al inicio de cada alimento, participan múltiples factores que inducen la ingesta alimenticia
(corto plazo), como son:
- Visión: El aspecto y color de los alimentos induce a un individuo a consumirlos o
no.
- Olfato: localizar la comida, valorar la palatabilidad, el estado de conservación, la
presencia de toxinas y elementos extraños.
- Gusto: Los reflejos de salivación, masticación y deglución se encargan de
favorecer la ingesta de alimentos, mientras que los receptores de las papilas
gustativas detectan el sabor y consistencia de los mismos. Los receptores orales
detectan la cantidad de alimento consumida y envían señales de inhibición a los
centros hipotalámicos para que cese la ingesta.
● El sistema catabólico es el encargado del mantenimiento o de la pérdida de peso, a
través de mecanismos que aumentan el gasto energético y disminuyen la ingesta
alimenticia activando señales de llenado gastrointestinal y de saciedad.
➔ Las señales llegan por la sangre hacia el núcleo arcuato donde se encuentran con las
zonas ventromedial (neuronas anorexígenas) y ventrolateral (neuronas orexígenas).
❖ Señales anorexigénicas: aumenta saciedad, disminuye la hambre.
❖ Señales orexigénicas: disminuye la saciedad, aumenta la hambre.