La evolución de la carta marítima medieval fue un gran avance en la cartografía de la época. Hacia
finales del siglo XIII, comenzó a utilizarse un nuevo tipo de carta que representaba un rompimiento
completo con la tradición anterior. Estas cartas se basaban en la observación directa por medio de un
nuevo instrumento: la brújula marina.
Estas cartas marítimas, conocidas como cartas portulanas, mostraban con gran exactitud las costas del
Mar Negro, del Mediterráneo y del suroeste de Europa. La brújula marina permitía a los navegantes
determinar la orientación con una tolerancia de 5 grados, lo que mejoraba significativamente la
precisión de los mapas.
Las cartas portulanas se dibujaban en una sola piel de pergamino y tenían detalles como nombres de
puertos y accidentes costeros escritos perpendicularmente a la costa. Además, utilizaban símbolos
para representar islas, rocas y bajos, lo que permitía a los navegantes identificar los peligros en el mar.
Estas cartas marítimas fueron un gran avance en la representación cartográfica de la época, ya que se
basaban en la observación directa y en el uso de la brújula marina. Esto permitía trazar mapas más
precisos y exactos, lo que resultaba fundamental para la navegación y el comercio marítimo.
Es importante destacar que las cartas portulanas no tenían en cuenta la esfericidad de la Tierra y
trataban el área como una superficie plana. Esto se debe a que los navegantes medievales se centraban
en la navegación de cabotaje y no necesitaban tener en cuenta las latitudes. Sin embargo, a medida
que la navegación se extendió a los grandes océanos, las observaciones de latitud se volvieron
necesarias.
Los mapamundis catalanes del siglo XIV
Los mapamundis catalanes del siglo XIV eran representaciones cartográficas que mostraban una
combinación de conocimientos geográficos y mitológicos de la época. Estos mapas se caracterizaban
por su estilo pictórico y su enfoque en la navegación y el comercio marítimo.
Los mapamundis catalanes del siglo XIV solían ser dibujados en pergamino y decorados con colores
vivos y detalles ornamentales. Estos mapas mostraban el mundo conocido en ese momento, con
Europa, África y Asia como los principales continentes representados.
Una de las características distintivas de los mapamundis catalanes era la inclusión de elementos
mitológicos y religiosos. Por ejemplo, se representaban criaturas fantásticas como sirenas, monstruos
marinos y dragones en las áreas desconocidas o peligrosas de los océanos. Además, se incluían
imágenes de santos y figuras religiosas en las áreas habitadas.
En términos de precisión geográfica, los mapamundis catalanes del siglo XIV mostraban un avance
significativo en comparación con los mapas medievales anteriores. Se basaban en observaciones
directas de navegantes y exploradores, así como en información recopilada de fuentes árabes y
bizantinas.