Nombre: María Fernanda Rodríguez Sora
Materia: español
Ensayo de Otelo de William Shakespeare
Todo se vale en nombre del amor
De esta manera tan brutal, tan impávida, Shakespeare firma el retrato del que
quizá sea su personaje más malvado.
Porque, realmente, la maldad es silencio. O casi.
Juan Carlos Somoza, “la maldad es silencio”, 2002
A lo largo de la envolvente historia de los celos enfermizos de Otelo, se logra categorizar a
Yago como el villano y la causa de un desenlace fatal. Esta conclusión surge de las palabras
malintencionadas de este personaje, y de su capacidad sutil de manipular todo a su favor. Lo
cierto es que cada personaje actúa según sus pensamientos, y bajo total conciencia de lo que
están realizando. Es de esa idea remota de la cual mana el surgimiento de un villano
impulsado por el amor, e inesperadamente escala a un grado alto de protervia irreversible. A
medida que trascurre el relato vemos el crecimiento de la maldad en Otelo, que se da en
nombre del amor y que presenta una dualidad: el excesivo amor por el otro, y la carencia de
amor propio.
Tenemos una primera descripción de Otelo de la cual no se puede sustraer nada malo,
pues se presenta como un sujeto honrado, diligente, con capacidades únicas y confiado. Lo
cierto es que a medida que se desarrolla este personaje vemos la personalidad oculta que
maneja, y la habilidad de maquinación al llevar a cabo un plan de venganza. Es pertinente
mencionar y explicar más adelante un concepto clave en la forma de ser del individuo que le
permite liberar su otra cara, y es la inseguridad que siente frente a otros por ser un moro.
Para sembrar una duda y hacerla real se necesitan dos cosas, una víctima y una razón
sea esta verdadera o no. Se suele basar el juicio en un acontecimiento inicial fundamentado
, en pruebas falsas y manipuladas por nuestra mente, llegamos a un sesgo de anclaje que no
nos permite ver otra perspectiva pues la cree errónea. Otelo mantiene la mente pensando en el
peor de los escenarios sin darle oportunidad alguna a que el amor le diga lo contrario. Y es
que existiendo tantas evidencias que lo contradicen, pesa más la duda e incertidumbre
llegando a un punto en el cual es difícil regresar. Otelo se resiste a idea de que su leal esposa
lo engañe, mantiene su confianza en Desdémona, y no permite que ni el honrado Yago lo
haga sospechar, esto se evidencia cuando el alférez le comenta las dudas que tiene de Cassio
y su relación con Desdémona: “No, una vez que se duda, el estado del alma queda fijo
irrevocablemente. Cámbiame por un macho cabrío el día en que entregue mi alma a
sospechas vagas y en el aire, semejantes a las que sugiere tu insinuación. No me convertiré en
celoso porque se me diga que mi mujer es bella, que come con gracia, gusta de compañía, es
desenvuelta, canta y baila.” (Otelo.III. 3. 42). No obstante, la idea retumba en la cabeza de
Otelo e incrementa su incertidumbre. Surge a partir de ahí la pregunta del porque Otelo cae
en esa trampa, que hace que nuestro aclamado héroe deje de un lado esa confianza en su
relación y se vaya por esa duda que lo carcome hasta su fin. La respuesta es la inseguridad de
Otelo, mencionábamos antes que esta es una de las causas principales que lleva a este a
cometer las peores acciones.
Sabemos que Otelo es un moro y su tono de piel como lo indica en el texto es de tez
oscura, de igual manera sabemos que este dado su etnia ha tenido una vida difícil; las
inseguridades y discriminaciones han sido parte de si, y han fomentado que en él crezca una
poca aceptación por sí mismo. En contraste con esto el hecho de que Desdémona, una mujer
hermosa y estudiada, se haya fijado en un moro crea en todos una sensación de confusión, su
padre, en especial, cataloga de malvado y villano a este por haber embrujado a su hija. Y es
que esta inseguridad presente y reforzada por cada personaje, hace que el mismo Otelo
comience a creer en lo poco valioso que se muestra frente a Desdémona. En el amor Otelo es
un inexperto, está entrando en una situación que es real para él, pero se tergiversa a algo
engañoso. Comienza a ver al amor como un riesgo que se debe evitar, pero a la vez es el
móvil por el cual justificará sus acciones; Yago quiere matar ese sentimiento y hacer que el
odio sea más fuerte, un acto vil diríamos, pero es aún más ruin que Otelo utiliza ese
sentimiento como motivación para saciar su deseo de “justicia de odio”. Es una contradicción
y una mezcla de sentimientos, pues la ama tanto que es insoportable para él ver reflejado en
su “traición” la causa de la perfidia, que son sus inseguridades y falta de amor propio; en este
pasaje se representa la duda y la dualidad del moro en esta situación de engaño:
Materia: español
Ensayo de Otelo de William Shakespeare
Todo se vale en nombre del amor
De esta manera tan brutal, tan impávida, Shakespeare firma el retrato del que
quizá sea su personaje más malvado.
Porque, realmente, la maldad es silencio. O casi.
Juan Carlos Somoza, “la maldad es silencio”, 2002
A lo largo de la envolvente historia de los celos enfermizos de Otelo, se logra categorizar a
Yago como el villano y la causa de un desenlace fatal. Esta conclusión surge de las palabras
malintencionadas de este personaje, y de su capacidad sutil de manipular todo a su favor. Lo
cierto es que cada personaje actúa según sus pensamientos, y bajo total conciencia de lo que
están realizando. Es de esa idea remota de la cual mana el surgimiento de un villano
impulsado por el amor, e inesperadamente escala a un grado alto de protervia irreversible. A
medida que trascurre el relato vemos el crecimiento de la maldad en Otelo, que se da en
nombre del amor y que presenta una dualidad: el excesivo amor por el otro, y la carencia de
amor propio.
Tenemos una primera descripción de Otelo de la cual no se puede sustraer nada malo,
pues se presenta como un sujeto honrado, diligente, con capacidades únicas y confiado. Lo
cierto es que a medida que se desarrolla este personaje vemos la personalidad oculta que
maneja, y la habilidad de maquinación al llevar a cabo un plan de venganza. Es pertinente
mencionar y explicar más adelante un concepto clave en la forma de ser del individuo que le
permite liberar su otra cara, y es la inseguridad que siente frente a otros por ser un moro.
Para sembrar una duda y hacerla real se necesitan dos cosas, una víctima y una razón
sea esta verdadera o no. Se suele basar el juicio en un acontecimiento inicial fundamentado
, en pruebas falsas y manipuladas por nuestra mente, llegamos a un sesgo de anclaje que no
nos permite ver otra perspectiva pues la cree errónea. Otelo mantiene la mente pensando en el
peor de los escenarios sin darle oportunidad alguna a que el amor le diga lo contrario. Y es
que existiendo tantas evidencias que lo contradicen, pesa más la duda e incertidumbre
llegando a un punto en el cual es difícil regresar. Otelo se resiste a idea de que su leal esposa
lo engañe, mantiene su confianza en Desdémona, y no permite que ni el honrado Yago lo
haga sospechar, esto se evidencia cuando el alférez le comenta las dudas que tiene de Cassio
y su relación con Desdémona: “No, una vez que se duda, el estado del alma queda fijo
irrevocablemente. Cámbiame por un macho cabrío el día en que entregue mi alma a
sospechas vagas y en el aire, semejantes a las que sugiere tu insinuación. No me convertiré en
celoso porque se me diga que mi mujer es bella, que come con gracia, gusta de compañía, es
desenvuelta, canta y baila.” (Otelo.III. 3. 42). No obstante, la idea retumba en la cabeza de
Otelo e incrementa su incertidumbre. Surge a partir de ahí la pregunta del porque Otelo cae
en esa trampa, que hace que nuestro aclamado héroe deje de un lado esa confianza en su
relación y se vaya por esa duda que lo carcome hasta su fin. La respuesta es la inseguridad de
Otelo, mencionábamos antes que esta es una de las causas principales que lleva a este a
cometer las peores acciones.
Sabemos que Otelo es un moro y su tono de piel como lo indica en el texto es de tez
oscura, de igual manera sabemos que este dado su etnia ha tenido una vida difícil; las
inseguridades y discriminaciones han sido parte de si, y han fomentado que en él crezca una
poca aceptación por sí mismo. En contraste con esto el hecho de que Desdémona, una mujer
hermosa y estudiada, se haya fijado en un moro crea en todos una sensación de confusión, su
padre, en especial, cataloga de malvado y villano a este por haber embrujado a su hija. Y es
que esta inseguridad presente y reforzada por cada personaje, hace que el mismo Otelo
comience a creer en lo poco valioso que se muestra frente a Desdémona. En el amor Otelo es
un inexperto, está entrando en una situación que es real para él, pero se tergiversa a algo
engañoso. Comienza a ver al amor como un riesgo que se debe evitar, pero a la vez es el
móvil por el cual justificará sus acciones; Yago quiere matar ese sentimiento y hacer que el
odio sea más fuerte, un acto vil diríamos, pero es aún más ruin que Otelo utiliza ese
sentimiento como motivación para saciar su deseo de “justicia de odio”. Es una contradicción
y una mezcla de sentimientos, pues la ama tanto que es insoportable para él ver reflejado en
su “traición” la causa de la perfidia, que son sus inseguridades y falta de amor propio; en este
pasaje se representa la duda y la dualidad del moro en esta situación de engaño: