CRECIMIENTO Y
DESARROLLO -
ESTABILIZACIÓN DE LOS
SISTEMAS 1
El período de transición es el proceso que sucede entre el nacimiento de un
recién nacido y las primeras horas de vida. Se caracteriza por cambios muy
importantes que surgen como resultado del paso de la dependencia materna del
feto, a la independencia en la vida neonatal. De la dependencia materna, el recién
nacido debe adaptarse a un medio completamente distinto al ambiente
intrauterino e independizarse de la relación fisiológica que mantenía con su madre.
La gran mayoría de los recién nacidos no presentan dificultades, pero los cuidados
iniciales y el ambiente adverso en la recepción pueden comprometer la estabilidad
en este período. El inicio de la respiración y los cambios cardiocirculatorios
son los primeros que ocurren y resultan determinantes para la sobrevida en el
medio extrauterino.
ADAPTACIÓN CARDIOVASCULAR
La circulación fetal está estructurada para posibilitar el intercambio gaseoso a
través de la placenta. Se caracteriza por una alta resistencia vascular pulmonar
(RVP) secundaria a un estado de vasoconstricción de sus arteriolas que tienen bien
desarrollada su capa muscular. La circulación sistémica cuenta con la circulación
placentaria, sector de muy baja resistencia vascular.
En la circulación fetal hay presencia de varios shunts o comunicaciones que
distribuyen sangre oxigenada al feto, salteando la circulación pulmonar (los
pulmones comienzan a funcionar en el nacimiento). En la circulación fetal se
produce mezcla de sangre venosa y arterial a 3 niveles: aurícula derecha, vena
cava inferior, aorta. La sangre con mayor nivel de oxigenación se transfiere
preferentemente de la placenta al cerebro y al corazón, al tiempo que es desviada
de los pulmones.
Pilar Martínez Marchesi
, Luego de la oxigenación en la placenta, en los espacios intervellosos la sangre fetal
sale por la vena umbilical, hacia el hígado. Alrededor de un 50% a 60% de esta
sangre no ingresa al hígado, sino que saltea la circulación hepática a través del
ductus venoso, que ingresa en la vena cava inferior. La sangre carboxigenada que
proviene del hígado también desemboca en la vena cava inferior, pero circulan
paralelamente sin mezclarse con el objetivo de mantener la PO2 (presión parcial de
oxigeno). Desde la vena cava inferior, la sangre alcanza la aurícula derecha y allí
toma dos direcciones:
➔ Casi la totalidad de la sangre se dirige hacia la aurícula izquierda, a través
del foramen oval como consecuencia de la alta presión en la aurícula
derecha y el ventrículo derecho. De la aurícula izquierda, la sangre pasa al
ventrículo izquierdo y a la arteria aorta, que lleva la sangre a todos los
órganos del feto (va a irrigar a través de las arterias carótidas el cerebro,
miocardio, riñones e intestino). La sangre es recogida y devuelta a la placenta
a través de las arterias ilíacas, desde donde salen las dos arterias
umbilicales (es decir que las arterias umbilicales son ramas de las arterias
ilíacas).
➔ La otra pequeña parte de la sangre pasa a través de la válvula tricúspide
al ventrículo derecho, para desde aquí ser expulsada del corazón, a
través de las arterias pulmonares. En los pulmones ingresa poca cantidad
de flujo sanguíneo, con el objeto de perfundir el parénquima pulmonar, pues
están en situación de vasoconstricción; y el resto del flujo sanguíneo se
deriva a través del conducto arterioso, a la arteria aorta descendente y, de
allí, por las arterias umbilicales a la placenta a oxigenarse.
Como consecuencia de esto, se producen los siguientes eventos:
● La presión de la arteria pulmonar es superior a la de la aorta y, por lo tanto,
la mayor parte del débito del ventrículo derecho pasa a la aorta a través del
ductus arterioso. La circulación pulmonar recibe sólo el 10% del débito del
ventrículo derecho.
● La mayor parte del débito cardíaco va a la circulación sistémica y
placentaria, lo que produce un gran retorno venoso a través de la vena cava
inferior. Esto resulta en una presión de la aurícula derecha superior a la de la
izquierda.
● La disposición anatómica del foramen oval, y la mayor presión que el flujo de
la cava inferior produce en la aurícula derecha, hace que cerca del 50% de él
pase directamente a la aurícula izquierda.
En el nacimiento, al clampear el cordón umbilical, se elimina la circulación
placentaria de baja presión, con lo que aumenta la resistencia vascular sistémica. La
sangre de la aurícula derecha fluye hacia el ventrículo derecho y de allí a los
pulmones que se encuentran en menor resistencia. Durante los primeros días de
vida se cierran los vasos y orificios propios de la circulación fetal:
Pilar Martínez Marchesi