Mesopotamia
En una primera aproximación a la historia de la región delimitada por los ríos
Tigris y Éufrates, partiendo de la primitiva agricultura (VI milenio), surge la sensación
de encontrarnos en presencia de una mezcla de pueblos, desordenada y sin sentido, que
comenzarán a organizarse como “estados” en la segunda mitad del IV milenio.
Distintos pueblos que con sus peculiaridades fueron originando una cultura
unitaria que llamamos Mesopotámica. A partir de este momento, distintos grupos
autónomos, se irán uniendo, bajo un poder centralizado. Súmeros, semitas, asirios-
babilónicos, a los que se irán asimilando, generalmente mediante cruentas luchas:
elamitas, hurritas, escitas, etc., que tuvieron períodos de dominio sobre ciertas zonas,
pero terminaron integrándose en el conglomerado racial que caracterizó a la región. Si
bien cada pueblo tuvo su lengua, las principales fueron, la sumeria y la akadia, en las
que están escritos la mayoría de los textos que permitieron y permiten el estudio de la
historia de la región.
Alrededor del III milenio a. C. se desarrolla la cultura sumeria con el llamado
“Período Primitivo Dinástico”. Este pueblo, de origen desconocido, ocupó el sur de la
Mesopotamia, donde los ríos depositan sus sedimentos, mezclándose con los pueblos
nativos y fundando una serie de ciudades como: Ur, Uruk, Lagash, etc., que se
relacionaron comercialmente con el Mediterráneo y el valle del Indo. La civilización
sumeria se impuso en toda la Mesopotamia y produjo, entre otras cosas:
La primera escritura.
El primer código de leyes.
Las primeras escuelas.
Uno de los primeros contratos comerciales.
Primer calendario de agricultura.
Primeros objetos manufacturados.
Surgimiento del “Arte” como los Primeros “Artistas”.
, Fabricación de vidrio y nuevos armamento y tácticas de guerra.
Arte funerario.
Las ciudades sumerias, gobernadas por despóticos “reyes” locales, disputaron
entre sí la supremacía y el dominio de los pueblos de su entorno, desarrollando una
intensa actividad militar y comercial. El primer en desempeñar un papel hegemónico, fue
la ciudad de Ur, con posterioridad reemplazada, como ciudad dominante por Lagash. El
rey Eannatum de Lagash, sus sucesores y los grupos dominantes, oprimieron al pueblo
sumerio cruelmente, hasta el período del rey Urukagina, el primer reformador social del
cual, hasta nuestros días se tiene conocimiento, quien se jactaba de haber establecido la
libertad y protegido a los débiles. Entre otras cosas, estableció que los adivinos, en los
templos, no podían cobrar por ser consultados o que nadie podía quedarse con la casa
de un deudor pobre.
Con la llegada de las poblaciones semitas, otra ciudad sumeria reemplazará a
Lagash, como centro hegemónico en el sur mesopotámico. Establecidos desde el Tercer
Milenio, en el norte de Sumer, los acadios, fundaron ciudades, de las cuales, la más
importante fue Babilonia.
El rey Sargón de Agadé, ejerció un férreo dominio sobre las ciudades sumerias,
de las cuales asimiló gran parte de su cultura, imitó sus prácticas comerciales, copio su
calendario y adoptó la escritura cuneiforme para la lengua semítica. Naram-Sim, nieto de
Sargón, mantuvo dificultosamente la supremacía acadia, hasta que, a fines del Tercer
Milenio, las ciudades sumerias, Lagash y Ur, la recuperaron, siendo este período el de
mayor esplendor de la civilización sumeria. Las abundantes estatuas del rey Gudea de
Lagash, nos lo presentan como un monarca piadoso y culto. Mientras que en Ur se
establece el primer código de leyes, inspirador del que con posterioridad recopilará
Hammurabi.
Después de una ininterrumpida lucha entre las ciudades-estado, en el siglo XVIII
a C., la Mesopotamia fue unificada bajo el poderoso soberano de Babilonia. Hammurabi,
gran conquistador pero mejor legislador, que impuso un poder centralizado y leyes
En una primera aproximación a la historia de la región delimitada por los ríos
Tigris y Éufrates, partiendo de la primitiva agricultura (VI milenio), surge la sensación
de encontrarnos en presencia de una mezcla de pueblos, desordenada y sin sentido, que
comenzarán a organizarse como “estados” en la segunda mitad del IV milenio.
Distintos pueblos que con sus peculiaridades fueron originando una cultura
unitaria que llamamos Mesopotámica. A partir de este momento, distintos grupos
autónomos, se irán uniendo, bajo un poder centralizado. Súmeros, semitas, asirios-
babilónicos, a los que se irán asimilando, generalmente mediante cruentas luchas:
elamitas, hurritas, escitas, etc., que tuvieron períodos de dominio sobre ciertas zonas,
pero terminaron integrándose en el conglomerado racial que caracterizó a la región. Si
bien cada pueblo tuvo su lengua, las principales fueron, la sumeria y la akadia, en las
que están escritos la mayoría de los textos que permitieron y permiten el estudio de la
historia de la región.
Alrededor del III milenio a. C. se desarrolla la cultura sumeria con el llamado
“Período Primitivo Dinástico”. Este pueblo, de origen desconocido, ocupó el sur de la
Mesopotamia, donde los ríos depositan sus sedimentos, mezclándose con los pueblos
nativos y fundando una serie de ciudades como: Ur, Uruk, Lagash, etc., que se
relacionaron comercialmente con el Mediterráneo y el valle del Indo. La civilización
sumeria se impuso en toda la Mesopotamia y produjo, entre otras cosas:
La primera escritura.
El primer código de leyes.
Las primeras escuelas.
Uno de los primeros contratos comerciales.
Primer calendario de agricultura.
Primeros objetos manufacturados.
Surgimiento del “Arte” como los Primeros “Artistas”.
, Fabricación de vidrio y nuevos armamento y tácticas de guerra.
Arte funerario.
Las ciudades sumerias, gobernadas por despóticos “reyes” locales, disputaron
entre sí la supremacía y el dominio de los pueblos de su entorno, desarrollando una
intensa actividad militar y comercial. El primer en desempeñar un papel hegemónico, fue
la ciudad de Ur, con posterioridad reemplazada, como ciudad dominante por Lagash. El
rey Eannatum de Lagash, sus sucesores y los grupos dominantes, oprimieron al pueblo
sumerio cruelmente, hasta el período del rey Urukagina, el primer reformador social del
cual, hasta nuestros días se tiene conocimiento, quien se jactaba de haber establecido la
libertad y protegido a los débiles. Entre otras cosas, estableció que los adivinos, en los
templos, no podían cobrar por ser consultados o que nadie podía quedarse con la casa
de un deudor pobre.
Con la llegada de las poblaciones semitas, otra ciudad sumeria reemplazará a
Lagash, como centro hegemónico en el sur mesopotámico. Establecidos desde el Tercer
Milenio, en el norte de Sumer, los acadios, fundaron ciudades, de las cuales, la más
importante fue Babilonia.
El rey Sargón de Agadé, ejerció un férreo dominio sobre las ciudades sumerias,
de las cuales asimiló gran parte de su cultura, imitó sus prácticas comerciales, copio su
calendario y adoptó la escritura cuneiforme para la lengua semítica. Naram-Sim, nieto de
Sargón, mantuvo dificultosamente la supremacía acadia, hasta que, a fines del Tercer
Milenio, las ciudades sumerias, Lagash y Ur, la recuperaron, siendo este período el de
mayor esplendor de la civilización sumeria. Las abundantes estatuas del rey Gudea de
Lagash, nos lo presentan como un monarca piadoso y culto. Mientras que en Ur se
establece el primer código de leyes, inspirador del que con posterioridad recopilará
Hammurabi.
Después de una ininterrumpida lucha entre las ciudades-estado, en el siglo XVIII
a C., la Mesopotamia fue unificada bajo el poderoso soberano de Babilonia. Hammurabi,
gran conquistador pero mejor legislador, que impuso un poder centralizado y leyes